ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Conozco a muchos que cierran puerta y pasan cerrojo dejando fuera a los que se retrasan, otros en cambio se conforman con las impuntualidades y las toleran como si fuese una enfermedad incurable, están los que la achacan a la idiosincrasia o incluso a las nacionalidades, existen muchas referencias a la puntualidad de los japoneses o de los alemanes y al relajamiento de esta disciplina entre los latinos; pero sin ir más lejos, dentro de nuestro propio país tenemos algunos de estos ejemplos.

Cuando la suegra de Mayito «Aguja Muerta» le espetó en pleno rostro aquello de que: «Usted es más impuntual que el tren Santiago-Habana», el hombre no tuvo más remedio que bajar la cabeza y asumir con amargura que la doña tenía razón, el tipo sufría del «Síndrome del reloj ausente» y jamás cumplió con los horarios que prometía en aquella desordenada relación con su novia.

Por la misma zona del vecindario vivía Jenaro alias «La Pala Siniestra», el sepulturero, quien se fue contagiando poco a poco con el mal y ya no pudo nunca más llegar a tiempo; y no es que los finados tuvieran mucho apuro en eso de ser ubicados en su destino final, pero los acompañantes tenían que seguir viviendo y no les era muy agradable la espera innecesaria en aquel sitio tan peculiar.

Donato Agenda Inerte se ganó el mote de «Me incorporo», por su consistente uso de esta frase en numerosas reuniones que debía presidir y a las que acudía muchos minutos después de lo pactado. En aquellos salones calurosos la gente se amontonaba en espera del susodicho, mientras él irrespetaba el tiempo ajeno.

De otra parte estaba la profesora Ángela, conocida por «El cañonazo de la nueve», porque si no estabas en su clase a la hora justa podías recoger e irte sin posibilidad alguna de apelaciones o perdones. Igual puedo recordar a Jacinto el «Minutero», quien cotejaba sus ocho relojes tres veces al día, con la emisora Radio Reloj.

Lo real es que resulta aplastante que te dejen esperando, mientras te cruza por la mente el día en que el profesor de Física te aseguró que el tiempo era relativo; ahora es que lo comprendes.

Si quieres dejar una buena impresión tienes que llegar temprano (y si quieres alcanzar las mejores ofertas del comercio también), eso siempre denotará rigor e interés y sobre todo respeto por los demás recordando lo que dijo un filósofo francés: La impuntualidad es una falta de respeto, no de tiempo.

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Arialys Alvarez dijo:

1

13 de mayo de 2019

09:38:10


estoy muy de acuerdo con su reflexión pues a veces muchas personas menosprecian el valor de nuestro tiempo.

mm dijo:

2

14 de mayo de 2019

15:00:07


Me encantó su artículo. No soporto las personas que viven de espaldas al reloj, nunca tienen apuro para nada, dejan a los demás esperando y esperando, pero como todo en la vida es hasta un día, el que está esperando se cansa y nunca más el impuntual sabe de él.

Antonio Vera Blanco dijo:

3

15 de mayo de 2019

05:19:34


Vivo así. En casa tengo muchos relojes de pared, porque dentro de ella tengo gobernabilidad sobre mis actos. A la calle no llevo reloj, no vale la pena desesperarse por lo que te controlan otros o las circunstancias. Incluso en el trabajo o la calle, me alimento cuando siento hambre.

Ivonne dijo:

4

15 de mayo de 2019

12:59:53


Buena, buena su reflexión, mi jefe siempre habla de estos temas, mi mamá se muere si llega tarde a algo y si alguien está esperando por ella, así que entre los genes que llevo, las clases del jefe y su reflexion, no tengo justificaciones para llegar tarde!!!!

FGV dijo:

5

15 de mayo de 2019

15:13:34


Gracias periodista, es importante lo que publicaste.