ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Si algo excepcional tiene para el pueblo cubano su historia, es que nunca ha sido vista solo como un tácito pasado, sino como un componente indispensable del presente, de nuestras vidas, de los sueños que se enarbolan para construir el futuro.

No hay en el calendario un mes que no conserve alguna fecha indispensable en el recuerdo, y es hermoso el sentimiento de no habernos permitido olvidarlas. Tanto aquilatamos el valor de esos momentos, de quienes los dejaron como legado para nosotros, que hemos convertido a nuestros héroes y mártires en personas cercanas, en seres a quienes admiramos profundamente, pero a los cuales nos unen lazos que a veces no sabemos explicar, pero que se nos muestran a lo largo de la vida.

Eso me sucede con abril, el mes de quienes en Girón hicieron real la más profunda herida al orgullo imperialista en nuestro continente.

Cuando se acercan los días de esa gran victoria, no puedo evitar retornar a los años de mi infancia, porque fue en las aulas de mi escuela primaria donde conocí por primera vez el nombre de un mártir de aquella epopeya inolvidable, y desde entonces, él vuelve siempre a mi memoria cuando abril se acerca a la mitad de sus días.

Yo tenía cinco años la primera vez que mi mamá me tomó de la mano y me llevó hasta el portón de aquella escuela en el municipio tunero de Jobabo.

Ella me dijo: «Mira, dentro de tres meses esta será tu escuela, se llama Heriberto Cortés Iglesias».

El nombre que en ese momento me resultó extraño y desconocido, se convirtió después para mí en un gran motivo de orgullo. Primero desde la sencillez de los primeros grados académicos, me lo mostraron como un valiente revolucionario que dio su vida para que los niños y niñas como yo tuviéramos una escuela, un hogar, paz y alegría.

Después, las clases de historia llenaron de sentido aquella biografía que memoricé y que aún con cierto esfuerzo soy casi capaz de reproducir, e hicieron crecer el agradecimiento que todavía hoy experimento cuando veo la sencilla foto en blanco y negro, de un humilde joven jobabense, que supo de la pobreza, que comprendió la injusticia y eligió el bando del deber.

Por eso, en cada lugar donde alguien me preguntaba el nombre de mi escuela, yo le decía, Heriberto Cortés Iglesias, pero nunca me olvidé de acotar, fue miliciano, murió defendiendo nuestra soberanía en las arenas de Girón.

No hay una jornada de recordación a aquellos días heroicos que no me exija un viaje en la memoria a los matutinos en que cantábamos un himno compuesto para él, en que colocábamos flores frente a su biografía, en que mis maestras y maestros nos explicaban que solo pudo estudiar hasta el quinto grado, porque la situación económica de su familia no le permitía más.

Aún hoy me asombra la valía que abrigaba aquel ser humano a quien siempre distinguieron la responsabilidad, la seriedad en cada labor que realizaba y el amor infinito por su patria y su familia. Heriberto Cortés se incorporó a la lucha contra bandidos y, desde esa trinchera, contaba en sus cartas a su esposa e hijo que la separación era necesaria por el bien de todos.

Cuando se produjo la invasión mercenaria, hacía solo unos días que había vuelto del Escambray, pero no hubo titubeos en la decisión. Su muerte se produjo pocas horas antes de la victoria definitiva, fue herido y aun así siguió avanzando hacia el enemigo hasta que se le escapó la vida. El 17 de abril de 1961 había cumplido 37 años.

Y abril lo trae de vuelta a mi recuerdo, porque Heriberto no fue solo para mí el mártir de mi escuela, fue un ejemplo, un referente, una vida de sacrificio que contribuyó a la elección de mis convicciones, de los valores en los que creo.

Espero que siga siendo así, que nunca nuestros héroes sean solo un nombre grabado en una tarja, una foto en blanco y negro, una biografía en un papel.

Es preciso que  vivan en nosotros, que complementemos nuestra fuerza con la suya, ese es el mayor homenaje que podemos hacerle en este, y todos los abriles por venir.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

La cubanita dijo:

1

20 de abril de 2019

22:31:49


Que comentario tan bello asi debe ser nunca debemos olvidar a todos los q como el han dado sus vidas por el bien de su pueblo. Siempre deben estar presente y honrarlos siguiendo su ejemplo. Mis felicitaciones muy conmovedor el escrito.

De Bayamo dijo:

2

22 de abril de 2019

17:02:06


Impresionante el comentario, por esta revolución nuestra es invencible , por que los jóvenes seguirán con el ejemplo de nuestros Héroes y mártires, ellos no están ni olvidados, ni muerto como dijera nuestro comandante.

jesusfuentesaguila dijo:

3

23 de abril de 2019

12:08:39


asi me sucede con felix eden aguada gerardo,nombre de mi instituto de economia de mi cienfuegos.recuerdo q su madre emilia nos visitaba por estos dias,excelente articulo ,gracias leidys m.

nolton dijo:

4

23 de abril de 2019

16:32:14


Otro hermoso trabajo, cubanisimo 100% como nos tienes acostumbrados. Muy interesante el de la contratación.

Alexis Gonzalez dijo:

5

25 de abril de 2019

01:41:40


Excelente reflexion, ampliamente educativa, refleja como desde la humildad en un lugar tan apartado de grandes ciudades se ensena y se demuestra el amor a la obra de la patria, escrita dignamente por cada uno de sus hijos que creyeron y continuan creyendo en ella. Casi todas las instituciones cubanas tienen nombre , por muy pequenas que sean o distantes que se encuentren, hagamos que cada nombre llegue profunda y sinceramente hasta el corazon, hasta el mas profundo espacio donde se albergan buenos sentimientos humanos, patrioticos, de amor por lo nuestro, por lo que nos pertenece como cubano dentro de esta sociedad. Muchisimas gracias por hacernos mirar hacia las raices en un momento tan necesario como el que vivimos. Un abrazo desde la Brigada Medica Cubana en Qatar.