ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El 13 de julio de 1985 un evento musical marcaría un antes y un después dentro del rock and roll. Muchas fueron las bandas que se sumaron para combatir el hambre en África, recaudando 40 millones de dólares y haciendo vibrar los cuerpos de miles de espectadores ante grandes del pentagrama.
Ese día, Freddie Mercury estaba majestuoso sobre el escenario. Esa noche lo que le importaba era cantar y ayudar porque, a pesar de toda la estrategia comercial y todos los intereses que mediaban alrededor de ese gran evento llamado Live Aid, su objetivo final y el de muchos intérpretes, hizo de esas 17 horas de música ininterrumpida una gala por un mundo mejor.
Sin embargo, tan noble acontecimiento, recordado por millones de fanáticos alrededor del globo terráqueo, se utiliza nuevamente, 34 años más tarde, a favor de un juego mediático para resquebrajar la vida política de una nación como Venezuela.
El magnate británico Richard Branson, bajo la excusa de «recaudar fondos» destinados a ayuda humanitaria para la nación caribeña, organizó un concierto que, según Reuters, pretende apoyar las «voces de libertad» para que cese la «dictadura» en ese país.
Tan «desinteresado acto»  contó con el apoyo incondicional del presidente de Colombia, Iván Duque, quien en una conversación con el autoproclamado mandatario Juan Guaidó comentó: «(…) vamos a realizar ese gran concierto por la libertad en Venezuela, para movilizar al mundo, para movilizar recursos, para invitar al mundo a donar, a participar en la defensa de las libertades en su país». Ambos participaron de la farsa.
Por su parte, el célebre Roger Waters, exbajista de Pink Floyd, se refirió al Venezuela Aid Live como lo que es: otra pieza en el juego del Gobierno norteamericano para apoderarse de ese país.
Waters, en su cuenta oficial de Twitter, agregó: «Dejen al pueblo venezolano ejercer su derecho legal a su autodeterminación».
El dinero y una red de mentiras son parte de las estrategias que se emplean para tratar de crear el caos que necesita Estados Unidos para lograr su cometido. Pero la ingenuidad no es una opción cuando se pone en riesgo la paz. El concierto y la «ayuda» esconden otros propósitos, que las maniobras mediáticas camuflan para que parezca que hacen esto por el bien de Venezuela. Si  realmente así lo quisieran, hubiesen respetado la decisión del pueblo al elegir a Nicolás Maduro como su presidente.
Como bien se reconocía en una publicación de Facebook recientemente, si en la Luna apareciera petróleo ya Trump los acusaría de alguna manera de estar violando los derechos humanos para invadir y «restablecer la democracia».

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CNH dijo:

1

8 de marzo de 2019

14:20:36


Ana Laura, genial el artículo. Esa fecha del 13 de julio de 1985, memorable por cierto, para los amantes de la música de calidad que trasciende en los anales de la historial musical universal, ha sido manchada con este mal llamado concierto musical de ayuda humanitaria en Cúcuta, Colombia, que más bien es un DESCONCIERTO como bien dices, peligroso. De todo ese evento lo que más me molestó además de los personajes payasos que asistieron, es que músicos como Fonsi, Alejandro Sanz, Juanes y Maluma, que tanto arraigo tienen en Latinoamérica y tanto los respetan y admiran los pueblos de la América nuestra, hayan participado y se prestaran para tamaña desvergüenza por un pago de 2 millones de dólares, como si no tuviesen dinero los muy pobrecitos. Ejemplo de dignidad es esa estrella reluciente de Roger Waters, que denunció con claridad lo que está pasando en Venezuela y hasta tuvo el detalle de componer una canción de paz, en bruto, a pura guitarra acústica, para que los pueblos se unieran en favor de la verdad. Y a este ex-Pink Floyd si le sobran los billetes de todos los colores, por decirlo con la mejor cubanía, pero por suerte él si los invierte en causas nobles.