ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hijos y nietos han conocido las calles del barrio de la mano de Nena. Alta, delgada, negra, un tanto encorvada por esos 95 años que en modo alguno aparenta haber cumplido.
La conozco yo no sé desde cuándo. Se me pierde en el mar de añejos apuntes, llegados desde aquella época de los juegos infantiles cada noche bajo el farol de la esquina, hasta que de la casa nos daban el grito anunciando la hora de recogerse, porque a la mañana siguiente la modorra al despertar conspiraba contra la asistencia a la escuela.
Cada barrio lleva en sus venas las vivencias de quién sabe cuántos personajes tejidos en leyendas que trascienden de generación en generación. Algunos notablemente bullangueros, otros serenos, amistosos, que nada reclaman, como Nena, ensimismada en su ir y venir cual silencioso ser interesada en pasar inadvertida en medio del entra y sale del vecindario.
Noventa y cinco años. Poco le importan los almanaques cuando bien temprano en la mañana enrumba hacia la panadería y luego, con paso ligero, sin titubeos, pide su turno en la cola como el que más para llevar a casa su refresco gaseado. Va a lo suyo, nada la desvía, aunque siempre anda presta a conversar.
Dice Nena que la gente de su generación nunca puede estarse quieta. Y si la visitas muestra una extraordinaria memoria para detallarte los personajes de la cuadra, vivos o muertos, de quienes guarda historias, con sorprendente claridad, sin perder el hilo del relato.
Conversar con ella es un privilegio que rebasa la satisfacción de tener ante sí a alguien que ya rebasó la tercera edad y nos sigue inundando de su espíritu indoblegable, de una energía capaz de hacernos pensar dónde radica la fuente de ese carácter negado a rendirse tras nueve décadas de duro bregar, sin que por ello haya perdido la calidez de una abuela que, a media mañana, sale a cuidar las flores de su rosal.
Noventa y cinco años, con una salud envidiable. Cuánto amor y respeto despierta Nena, la abuelita del barrio, la que cada mañana sale a cuidar las flores de su rosal.

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moraima dijo:

1

18 de febrero de 2019

08:55:58


Es un privilegio,tener una Nena,en el barrrio por sus experiencias y ese batallar de las nueve décadas.Aménla y Cuidénla,se lo merece.

Alina Quevedo dijo:

2

18 de febrero de 2019

18:25:19


Me ha gustado mucho. En nuestro maravilloso Pueblo hay muchas Nenas. Un abrazo desde Figueres.