ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Convencido de que en Cuba la palabra Solidaridad se escribe y practica con mayúscula y que durante una semana el pueblo de La Habana y muchos venidos de otras provincias han hecho suyas las tareas, primero de salvamento y luego de recuperación, pienso que el referendo constitucional del próximo 24 de febrero ya abrió las urnas y el «Yo voto por el Sí» se amplifica a la par que se levantan las viviendas y otras edificaciones destruidas.
Un fuerte tornado al que no estamos acostumbrados en las urbes de la Isla ha perturbado el ritmo de vida en una ciudad que alista sus mejores galas para celebrar sus 500 años.
Pero la gran obra de la solidaridad humana comenzada en la misma madrugada del fatídico domingo 27 de enero, ya deja ver calles y avenidas limpias de escombros y árboles derribados por la fuerza del tornado. La electricidad  llega a todos los afectados, ¡en solo una semana! de un esfuerzo titánico de linieros, técnicos, operadores y demás personal de la empresa eléctrica.
En carpas se suministran alimentos a bajo precio para que la población no carezca de ellos. Y, muy importante, los nudos administrativos se han ido desatando para hacer de la entrega de materiales un ejemplo de control, transparencia y agilidad.
Es para sentirnos orgullosos cuando vemos a diario a los dirigentes políticos,  los ministros y cientos de funcionarios, siempre encabezados por el ejemplo del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, cómo recorren las zonas dañadas, chequean el proceso de reconstrucción, hablan con los pobladores, explican, orientan, dan confianza de que nadie quedará desamparado.
Otra expresión de que Solidaridad en Cuba se escribe con mayúscula, es el aporte de miles de cubanos y foráneos, que brindan, no lo que les sobra, sino que comparten lo que tienen con quienes lo han perdido todo o una buena parte de sus bienes.
En centros de trabajo y estudio, en las organizaciones de masas y otras,  se recogen las donaciones y, con control, pero sin demora, se entregan a los más necesitados.
Cuando veo lo que ha ocurrido en la capital cubana esta semana que recién ha finalizado, me viene a la mente la hermana isla caribeña de Puerto Rico, afectada en 2017 por el huracán María, que dejó, además de unos 3 000 muertos, miles de viviendas destruidas y la falta casi total de electricidad, agua y gas.
Debo recordar que ante esa terrible circunstancia, Cuba brindó Solidaridad, también con mayúscula, para enviar una brigada eléctrica que contribuyera a reparar los daños, pero el gobierno de Estados Unidos se negó a facilitar la entrada de los cubanos y todavía un año después del desastre, en Puerto Rico había lugares sin electricidad y miles de viviendas sin levantar.  Más de 100 000 residencias en la isla exhibían aún techos provisionales de plástico, según efe.
No se puede olvidar aquella visita relámpago que hizo el presidente Trump a la isla caribeña luego del huracán, donde no solo humilló a los pobladores a los que les lanzó rollos de papel sanitario, sino que  fue  capaz de calificar la respuesta de su gobierno como «uno de los mejores trabajos que jamás se haya hecho en relación con todo esto». Creo que Puerto Rico fue un éxito increíble que no fue valorado», se atrevió a asegurar.
Sin embargo, un año después del huracán, la agencia efe refería que se estimaba  que entre 5 000 y 8 000 pequeños y medianos comercios no habían vuelto a abrir tras el paso del ciclón y varios centros comerciales están semiparalizados.
Acá, en la otra isla hermana, un mar de pueblo con sus dirigentes al frente han convertido en victoria  lo que un inoportuno tornado quiso marchitar en una Habana que ya ha abierto las urnas de la Solidaridad y el amor, para que todos podamos dar un Sí, también con mayúscula, el próximo 24 de febrero.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.