ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La naturaleza desatada, la noche del 27 de enero, retó al pueblo de «obreros y marinos». Un tornado –esa gran ira que sube– causó destrucción y muerte, dolor y pesadumbre, pero «corre aquí aire de frutos, aire de buenos, aire de bravos».

Un mes después de su regreso del exilio, con posterioridad al Pacto del Zanjón, el joven revolucionario José Julián Martí acudió al pueblo de Regla para asistir a la fundación del Liceo Artístico y Literario, el 10 de octubre de 1878; visitaría muchas veces el pueblo para la fundación de clubes patrióticos, para organizar la insurrección y retomar «nuestra espada», que «no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer nosotros mismos».

Martí, perdurable fermento de valor y humanismo, es presencia viva en el ultramarino pueblo; el hombre que hizo de su vida un templo al deber, que hizo fe del «hacer es la mejor forma de decir», se suma a la gente que, sin temor a los vientos y a la lluvia, socorrió al necesitado, levantó al desfallecido, auxilió al indefenso.

Dicen que en Regla no ha descansado nadie, que desde el primer momento la Sierra Chiquita se levantó contra el infortunio, todos juntos, como uno solo, porque «ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad».

Cuentan que en 1894 se conspiraba en todas partes, no había un sitio del pueblo donde no se juntaran hombres y pertrechos para la lucha que se avecinaba, se conspiraba en la barbería de Bonifacio Mojica, conocida como El Salón de Oriente, en el mercado, en el café Catalán y en el Liceo Artístico y Literario.

En la lucha contra la dictadura de Batista, el Liceo de Regla, fiel a su tradición, se convirtió en importante centro de conspiración, donde se reunían jóvenes con inquietudes revolucionarias y algunos ya integrantes del Movimiento 26 de Julio. Desde finales de la década de los 50 del siglo XX, inmersa en el enfrentamiento a la dictadura, Regla fue bautizada como la Sierra Chiquita por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

El Movimiento 26 de Julio allí se destacó por las innumerables acciones contra la dictadura batistiana, herencia de la tradición nacida desde las primeras conspiraciones contra el poder español, la participación de sus hijos en las guerras de independencia, las acciones organizadas de los obreros para luchar contra las patronales durante la república neocolonial,  y el ejemplo primero de reconocimiento a la figura de Lenin en 1924, al dársele su nombre a la colina que se alza a la entrada del pueblo.

De Regla es también la alegría de sus Guaracheros, la Virgen negra que lleva el nombre del pueblo, Yemayá la dueña del mar de los creyentes cubanos, vestida de azul Habana.

«Haga cada uno su parte de deber, y nada podrá vencernos», parece ser la máxima que prima en las calles, nadie se está quieto, unos ayudan a limpiar la aceras y avenidas, otros mueven escombros, cargan bloques, despejan las viviendas de basura y cascotes, la conmoción del golpe inicial se convierte en trabajo, en solidaridad. La Revolución está con ellos. Lo saben: ellos son la Revolución.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.