ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Tengo una hermana de 17 años. Es una joven alegre que hace las cosas normales de los muchachos y muchachas de su edad, que aún necesita, como es lógico, el consejo de sus seres más allegados para no fallar en la vida, pues le falta mucha experiencia, pero no por eso se le impidió emitir su criterio. Ella, como el resto de los estudiantes de su aula, de su escuela, de su país, tuvo el derecho de opinar, porque como parte de las nuevas generaciones, la Constitución también es suya.
Y esa oportunidad la tuvieron mi madre, mi padre, mis abuelos y yo, que escribo estas líneas con el recuerdo todavía fresco del momento en que también expuse mis argumentos. Esa oportunidad la tuvo cada cubano, no se ponderó opinión alguna por encima de las demás, todos asistimos en igualdad de condiciones, porque así es el país donde vivimos, una tierra donde valemos por lo que somos, no por lo que tenemos.
No puedo negarlo, fue orgullo lo que sentí al escuchar las cifras que describían el profundo ejercicio desarrollado por este pueblo en la construcción colectiva de su Carta Magna. Cambios provenientes de la sabiduría popular, de un intercambio que abarcó a toda la sociedad, como prueba fehaciente de que cubanos y cubanas nunca han sido un ente pasivo cuando se trata de la edificación de su futuro y esta no sería la excepción.
Sin temor a equívocos es posible afirmar que en la versión final de ese supremo documento, aprobada también por el propio pueblo, (pues qué son los diputados sino la voz de ese pueblo que en otro ejercicio transparente les otorga tan alta responsabilidad), está reflejado el sentir de cada hombre o mujer que hace hoy Revolución. Es otra prueba de la unidad que nos ha conducido durante 60 años, la que tiene en sus cimientos
el más elevado principio al que debe aspirar una república, ese del que tanto habló Martí, ese al que la generación histórica ha dedicado lo más puro de sus energías, ese nombrado democracia.
En momentos de continuidad generacional, de ratificación del socialismo como único sistema político que estamos dispuestos a defender, esta nueva Constitución deviene fiel expresión de esa voluntad compartida. Coyuntural es el momento histórico que vivimos, y demanda pasos firmes, certeros, como este que ahora nos convoca y que se ha consolidado gracias al entendimiento de que la Carta Magna debe corresponderse con el contexto cubano actual.
Participación, construcción colectiva, respeto a la sabiduría popular, son conceptos que parecen languidecer en este mundo unipolar, donde cada día son pisoteadas las constituciones, o utilizadas a conveniencia para derrotar corrientes de izquierda. Una mirada a esas realidades tan cercanas conmina a la reflexión y al entendimiento de cuán privilegiados somos, de la dimensión de nuestra consulta popular, del referendo que estamos muy cerca de materializar.
Mientras que en nuestra propia región millones de seres humanos tienen que conformarse con las imposiciones de gobiernos que responden a intereses foráneos, y con ver cómo sus derechos son mancillados sin piedad, nosotros tuvimos la oportunidad de poner nuestra voz en cada uno de los títulos que componen esta nueva Ley Suprema. Está también en nuestras manos la prerrogativa de validarla de forma definitiva, para que rija el destino de la nación, que es el de cada uno de nosotros. No creo que haya una expresión más clara de lo que significa democracia.
No es casual que hayamos escogido el 24 de febrero. También eso habla del profundo respeto que profesamos a la libre determinación, a la misión sagrada de un pueblo de trazar el camino por el que quiere transitar, pues fue ese un día de reivindicación, marcado por el denuedo de un Martí que llamó siempre a la dignidad plena del hombre, que reconoció en la unidad nuestra principal fortaleza y que solo concibió la idea de una República si era para el bien de todos.
Si de algo puede preciarse esta Revolución, que ya cumplió seis décadas, es de no haber obviado nunca el sentir de su pueblo, porque en el duro batallar de estos años quién, si no él, ha sido el encargado de impulsar su crecimiento, de mantenerla en pie. Siempre dejó muy claro el líder eterno de esta obra que sin el concurso de todos era imposible luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo.
Son esas las razones por las que «Yo voto sí», y esa fue mi convicción desde el día en que por primera vez tuve en mis manos el proyecto. Sí, porque creo en el futuro de mi Patria; sí, porque yo, tú, él también hemos escrito la nueva Constitución; sí, porque nadie nos impone el camino, lo construimos nosotros y, si la democracia del país en que he nacido me permite hacerlo, no perderé la oportunidad de apostar para que quienes me sucedan algún día, también puedan vivir bajo ese manto.

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Luis dijo:

1

29 de enero de 2019

23:20:48


Como bien expresas todos tuvimos la oportunidad de opinar, dar nuestro criterio, pero no comprendo hasta el momento la raz'on por la que no veo en la nueva constituci'on el art'iclo 360 de la todav'ia vigente el cual la mayor'ia de los cubanos pedimos se mantuviera, me puedes decir algo al respetco?

candida rosa charlot aldana dijo:

2

30 de enero de 2019

12:24:33


yo voto si por nuestra constitucion por ser autentica,actual,democratica,humanista y sobre todas las cosas mantiene los principios por lo que tanto hemos luchados los revolucionarios.