ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Un escritor, cuyo nombre no recuerdo ahora, aseguró alguna vez que si un hombre común lograra escribir con coherencia la historia de su vida, daría como resultado una novela extraordinaria. Y es justamente así, nuestra vida es el acontecimiento más maravilloso, emocionante y misterioso que podemos encontrar. Sus avatares, encrucijadas y retos bordean el suspense y arman aventuras increíbles.
Nos movemos constantemente por un puente colgante fabricado de tablas tan diversas, que van desde el miedo hasta el amor y somos el personaje protagónico de la historia más enigmática que existe, sin finales previsibles. Actuar en ese escenario lleva mucho más talento que todo el que necesita un actor consagrado para asumir con éxito el rol en una puesta teatral.
Cada día es un capítulo en el cual podemos amar con intensidad, llorar sin consuelo, reír con locura. La brevedad de los segundos apresa el latido de los que encuentran la mirada del otro, el beso del hijo, la mano marchita de la madre anciana, la foto conmovedora del familiar ausente.
Se vive, más que por voluntad, por designación, aunque se debe querer vivir para que la obra avance y ha de perseguirse lo hermoso aun cuando lo feo aparezca. Si la vida que fabricamos queda vacía de ternura, de buenos actos, de bondad y de sentimientos verdaderamente humanos, se corre el riesgo de haberla vivido en vano, pues no suelen recordar los hombres, más allá de su época, a los semejantes que se extinguieron sin otro mérito que la riqueza.
La vida es el espejo de nuestros actos; nos devuelve el reflejo instantáneo de lo que hacemos. Un saludo, un gesto amable, una sonrisa, son potentes chorros de luz que regresan a nuestras almas a través de los ojos; pues, al fin y al cabo, ellos solo son ventanas que trasladan hacia nuestro interior la satisfacción plena cuando se ha hecho el bien o se ha sentido por los demás el aprecio que experimentamos por nosotros mismos.
Nuestras actitudes son ecos, ondas que chocan y traen de retorno la bondad multiplicada o la indiferencia fría. Según sea nuestra actuación, podremos descubrir si la silueta que regresa reflejada tiene los contornos de una persona amada o la sombra horrible de los egoístas, porque sin dudas el egoísmo es una de las adicciones más dañinas, comienza con la sensación de causar la satisfacción plena y termina por destruir hasta los cimientos.
Si en verdad queremos que nuestra vida sea ese sueño bonito que todos perseguimos y haga una marca perenne en quienes nos rodean, dejemos a un lado los odios inútiles, el gusto exacerbado por los objetos en detrimento de la invisible virtud en tantas cosas, la fea costumbre de olvidar al otro y la resignación ante los vicios.

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beatriz dijo:

1

19 de diciembre de 2018

15:05:18


muy educativo este comentario espero que sigas realizando trabajos como este.