ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Vuelve la soga a tensarse. Se juega con la vida en el planeta. Se entra o sale de un tratado con la misma ligereza que lo hace quien entra o sale de un baile. El anuncio puede que se haga en la escalerilla del avión presidencial en viaje de campaña electoral de medio término, o a través de sus predilectos tuits. Ahora el multimillonario magnate inmobiliario, Donald Trump, se aparta del tan importante y vital para la paz mundial Tratado Nuclear, adoptado con Rusia.
El paso «peligroso», como lo calificó el Gobierno ruso, ha tenido una gran condena internacional. Las anteriores rupturas, tuviesen que ver con la guerra, el medio ambiente, los derechos humanos, o cualquier otra cosa, también recibieron la repulsa mundial. Pero se ha comprobado que al Jefe de la Casa Blanca poco le importa una reacción u otra. Para él su verdad es la que vale. Para eso lo eligieron presidente de ee. uu., y aunque las encuestas ofrezcan datos de un rechazo generalizado, él se siente seguro y aspira al reenganche.
Este martes 6 de noviembre tendrá su primera «prueba de fuego» cuando se produzcan las elecciones de medio término en Estados Unidos.
El Tratado de reducción de armas nucleares de medio y corto alcance (inf, por sus siglas en inglés) data de 1987, cuando los mandatarios de entonces, el soviético Mijail Gorbachov y el estadounidense Donald Reagan, lo rubricaron.
Fijémonos en una relación –coherente, pero peligrosa– de las medidas unilaterales adoptadas por Trump desde que asumió el mandato. En casi todos los casos, la salida de los acuerdos que ahora el magnate lanza al cesto de la basura, tienen el ingrediente de poner en riesgo –aún más– la vida de los seres humanos.
Ocurre con el Acuerdo Nuclear con Irán, uno de los más importantes logros de la diplomacia internacional, al que Trump desechó aunque recibiera el rechazo generalizado hasta de sus aliados europeos.
La renuncia al Acuerdo de París sobre Cambio Climático es un medidor de la irracionalidad, el irrespeto y la superficialidad con que el mandatario se burla hasta de sus propios conciudadanos, conocedores de que nos afecta a todos.
Los efectos del cambio climático ya son reales, para todos los países incluyendo Estados Unidos, y la humanidad, presa de la incertidumbre por las contiendas bélicas y el uso de las más sofisticadas armas, tiene en el clima otro componente que provoca tantos o más daños que las guerras mismas.
El diario español El País, en un artículo sobre esta problemática y las acciones emprendidas por Trump señala: Se trata de «algo que permita a Trump decir que le ha resultado lo que a Obama no le resultó».
Me pregunto entonces; ¿se puede dirigir a un país-potencia, con semejante irresponsabilidad?
Parece que sí, que en el caso de Estados Unidos, todo vale.
Durante la Cumbre celebrada el pasado 16 de julio en Helsinki entre los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump, este último se refirió al tema del armamento nuclear y repitió que Rusia y ee. uu. poseen el 90 % de los arsenales atómicos existentes en el mundo y que esta es una poderosa razón para el diálogo entre los dos países.
¿Decía la verdad? o simplemente –como hace siempre– usaba el lenguaje donde la dicotomía política, más que dar confianza, crea incertidumbre y duda.
Respecto a la salida del Tratado Nuclear adoptado con Rusia en 1987, uno de sus firmantes, el entonces mandatario soviético Mijail Gorbachov, calificó de «error» la decisión de Trump. «Bajo ninguna circunstancia debemos abandonar los viejos acuerdos de desarme. ¿Acaso en Washington no entienden a donde puede llevar esto?», declaró Gorbachov a la agencia rusa Interfax.
Finalmente advirtió que todo pacto para el desarme nuclear debe mantenerse «para salvar la vida en la Tierra».
Por otra parte, Tom Plant, un exespecialista en las instalaciones de diseño de ojivas nucleares del Reino Unido, recordó que dos de los cuatro principales tratados de control de armas ya se han anulado y un tercero debe renovarse en el 2021, eliminar el acuerdo inf podría hacer que la seguridad de Europa, en particular, regrese a los años previos a la época de la Guerra Fría.
En aquel entonces «había sistemas de aviso de corto plazo y desconfianza en ambos lados», dijo y advirtió que «volver a un mundo sin controles armamentísticos sería terriblemente peligroso».
Este 11 de noviembre está fijada una cita en París entre los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Estados Unidos, Donald Trump,
El momento debe ser propicio para un «tú a tú» sobre temas tan candentes como el abandono estadounidense del Tratado para la eliminación de misiles nucleares de corto y mediano alcance.
Al respecto Putin ha advertido: «Para nosotros, lo digo francamente, es sorprendente ver cómo Estados Unidos da, sin motivos, pasos que no podemos considerar amistosos».
Por su parte China, también acusada por Trump sobre este asunto –Acuerdo del cual Beijing no forma parte–advirtió que no aceptará ningún «chantaje» de Estados Unidos.
La portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hua Chunying pidió a la Administración de Trump que «piense dos veces antes de tomar ninguna decisión» porque China «no aceptará ningún chantaje del lado estadounidense».
Trump respondió a un periodista cuando le preguntó al respecto: «Es una amenaza a quien tú quieras, y eso incluye a China e incluye a Rusia. Incluye a cualquiera que quiera jugar a ese juego. No puedes jugar conmigo a ese juego», aseveró.
Queda claro, Trump sigue tensando la soga y ojalá esta no se rompa totalmente, lo que pudiera ser el anuncio del apocalipsis.

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