ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Una ventana grande, con una vista amplia a un horizonte en que se ve el pueblo que somos, y el pueblo todavía mejor que podríamos ser, quizá sea una buena ilustración de la oportunidad que hoy se está dando Cuba a merced del criterio de su gente.
La Constitución, en su concepto natural de ley fundamental, siempre ha sido la piedra primera y angular sobre la cual se erige –en varias direcciones– el entramado legal que regula cada aspecto de la vida social, económica y política del país.
Así mismo, el debate que ahora genera la consulta popular sobre una reforma a ella es, de igual modo, una «línea de salida», lo más parecido al tronco de un árbol que se ramifica, a una puerta que se abre a múltiples caminos.
Sin embargo, hay una diferencia en la condición de punto de partida que significan la Carta Magna por un lado, y la discusión masiva sobre adecuaciones a su contenido por el otro.
Los caminos jurídicos que parten de la ley suprema, en forma de leyes, decretos-leyes, resoluciones y cuantos marcos legales sean necesarios en el ordenamiento nacional, aun cuando tienen la posibilidad permanente de rediseñarse creativamente en pro del beneficio creciente de la institucionalidad, del progreso sostenible y del bienestar del pueblo, llevan siempre las bridas incorruptibles del postulado constitucional que los conduce, pero también los limita, a fin de evitar excesos, transgresiones al derecho de las personas, deformaciones de las garantías ciudadanas, desvíos de las esencias políticas que rigen la construcción socialista de la sociedad cubana.
Por su parte, las opciones de participación que permite la ocasión de un debate popular no tienen brida alguna, y el ejercicio de esa libertad –que es en sí misma un derecho colosal–, de franqueza total y desenfado en la opinión, está siendo realizado con una fluidez ejemplar y motivante en la consulta sobre la reforma constitucional que moviliza a la Isla entera.
Y precisamente porque no ha predominado en las reuniones la unanimidad engañosa ni la seguidilla de opiniones complacientes, ni el descolocado ensayo de consignas con que algunos se enmascaran ante vecinos o compañeros de trabajo, es que este reencuentro de cubanos va siendo muy provechoso y suma, en cada cita, avales de legitimidad al modelo democrático antillano.
No se puede decir con certeza absoluta –sobre todo porque apenas empieza este proceso de amasamiento crítico ciudadano– que vamos librando al fin una discusión libre de vicios agoreros en que algunos pretenden devaluar el momento con la manida frasecita de «total, más de lo mismo», o barajan con comentarios desesperanzadores su ignorancia del Proyecto de Reforma, o aquellos que en muestras de apatía se ausentan y pierden la ocasión de hacer valer tanto el deber como el derecho cívico de participar y ser tenidos en cuenta.
Lo que sí es notable, a pesar del poco tiempo transcurrido, es la extraordinaria madurez de los cubanos que se han tomado en serio este momento.
Es fácil ver a quienes le entran al debate con el pecho, armados de argumentos coherentes y contundentes, en parte por la experiencia en su campo laboral o social, que les permite contextualizar de un modo práctico el contenido de un artículo, y ejemplifican con uno u otro elemento «vivido en carne propia» los pro y los contra de determinado enfoque, de la necesidad de completar alguno, de la
incorporación de otro, de la pertinencia de considerar nuevas posibilidades.
Descolla la sinceridad sin dobleces de la gente que habla, de los que en la cuadra preceden su opinión con una disculpa «por no decirlo con las palabras lindas del profe de ahorita, pero sugiero que se tenga en cuenta…», o del matrimonio de jubilados en la manzana de una colega, que esperó al final de la reunión para entregar un papel con su criterio, para que no se les escapara nada.
Estimula saber de otras reuniones en talleres, cooperativas campesinas, centros de ciencia, en los que ha pasado exactamente lo mismo que en el encuentro en el barrio de la amiga periodista; quien gratamente se sorprendió con sus vecinos al oirlos hablar «de las nuevas formas de propiedad; de los derechos laborales que se establecen hacia lo interno de los negocios privados entre los patrones y sus empleados; del derecho de las personas discapacitadas a una muerte digna; de que se mantenga la gratuidad de todos los servicios de salud y educacionales; de que el Gobernador sea «elegido» y no «designado» para preservar así el derecho de las Asambleas Provinciales del Poder Popular a la revocación... en fin, asuntos medulares para el futuro del país.
Lo cierto es que la discusión hoy se parece a los tiempos que corren, a la diversidad de la gente que habita esta Isla, a la naturalidad con que se escucha y se respeta la opinión, a la cultura política in crescendo de un pueblo que sabe que le faltan muchas cosas por corregir, pero que todo eso que falta tiene la ocasión ahora de no quedarse fuera; porque en principio, y como va demostrando este debate, nadie más que los cubanos tenemos la facultad de decidir cómo edificarnos el futuro.
 

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Julio Cesar dijo:

1

29 de agosto de 2018

07:40:00


Desearía con las fuerzas más grandes que su artículo fuese escuchado y seguido al pie de la letra, por que más que inspirador es lo que siempre tuvo que suceder. Que este artículo se tome como escudo y punta de lanza contra aquellos que solo sirven de obstáculo a cualquier asomo de discrepancia. Con el beneplácito del autor voy a ser uso de sus mismos argumentos, y que esto sea un punto de partida al respeto al criterio y a la madurez que siempre hemos tenido los cubanos, a ese derecho intrínseco que disfrutamos todos al nacer, al poder innato de ser escuchados, respetados y tenidos en cuenta, porque si hay algo de lo que nuestro heroico pueblo conoce en demasía, es de la seguidilla de opiniones complacientes y la unanimidad engañosa, que fue modus operandi durante muchas décadas, todo fruto de aquellos diletantes y oportunistas de turno que expresaban el manido y confuso lema que no era el momento adecuado y que esos argumentos podían ser utilizados por el enemigo, cuándo realmente se estaba mutilando los que con el pecho y armados de argumentos coherentes y contundentes expresaron sus ideas por un futuro mejor, por ese simple motivo muchos callaron y pusieron a buen recaudo sus endebles cuerpos y comenzamos a cacarear y emitir descolocadas y engañosas seguidillas de opiniones complacientes para pasar desapercibidos ante vecinos y compañeros de trabajos, como señala el autor. Desearía que todos esos 11 millones de voces sean tenidas en cuenta y no solo en este proceso, sino siempre, que se respete el criterio de la diversidad de la gente que habita esta isla, que se sepulte de facto el que solos unos pocos decisores tomen las riendas de nuestras cortas y únicas vidas en favor de las suyas, por que como dice el autor nadie más que nosotros los cubanos tenemos la facultad de decidir cómo edificarnos el futuro. Hagamos culto y se cumpla de una vez y por todas lo que declara nuestra constitución: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre” Un Saludo

loy dijo:

2

2 de septiembre de 2018

15:50:49


23. Modificación sobre Art.68 Párf.192: “Se protege el matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado en el libre consentimiento y en la igualdad absoluta de los derechos y deberes de los cónyuges. Las uniones estables de hecho entre un hombre y una mujer que cumplan los requisitos establecidos en la ley producirán los mismos efectos que el matrimonio.” Artículo 75. • 24. Modificar Párf. 203. “La persona apta para el trabajo tiene el derecho y el deber de ejercerlo en cualquiera de las formas económicas reconocidas por esta constitución y de acuerdo a la ley”. • 27. Adicionar después Párf.203 “El Estado y la sociedad se encargan del plan de crear cada día más empleos para los ciudadanos.”

loy dijo:

3

2 de septiembre de 2018

15:57:57


Adicionar.- “El Estado garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública o de interés general. Sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes

loy dijo:

4

2 de septiembre de 2018

15:59:41


Modificar Párf.229: “El Estado tiene como deber el garantizar al ciudadano, el acceso al agua potable y a su saneamiento, así como a la energía eléctrica.”

loy dijo:

5

2 de septiembre de 2018

17:25:04


sobre la estructura DEL ESTADO. CAPÍTULO I: PRINCIPIOS DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO DEL ESTADO • 34. Adición al Capítulo I Iniciarlo Art.96 así: “La gobernanza del Estado se distribuye entre la Asamblea Municipal del PP, la Gobernación y la Asamblea Nacional del PP. El Poder Popular se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, y Electoral: -El Poder Legislativo, en el órgano de la Asamblea Nacional del PP, como órgano supremo de poder del Estado. Representa a todo el pueblo y expresa su voluntad soberana. La Asamblea Nacional es el único órgano con potestad constituyente y legislativa; supervisada por el Tribunal Supremo de Justicia, a través de su Sala Constitucional; -El Poder Ejecutivo, en el órgano del Consejo de Estados y Ministros, como órgano de la Asamblea Nacional que la representa entre uno y otro período de sesiones; • 35. Adicionar -El Poder judicial, independiente, ejercido por el Tribunal Supremo Popular, que es el máximo representante y exponente del mismo. Tiene como función primordial controlar, de acuerdo con la Constitución y con las leyes, la constitucionalidad y legalidad de los actos de los poderes del Estado. Es el encargado de administrar la justicia emanada de los ciudadanos y se imparte en nombre de la República por autoridad de la ley. “El sistema de justicia está constituido por el Tribunal Supremo Popular , los demás tribunales que determine la ley, la Fiscalía General , Bufetes Colectivos, los órganos de investigación penal, los auxiliares y funcionarios de justicia, el sistema penitenciario, los medios alternativos de justicia y los ciudadanos que participan en la administración de justicia conforme a la ley “ • 37. Adicionar” El Poder Judicial es independiente y el Tribunal Supremo Popular gozará de autonomía funcional, y administrativa. A tal efecto, dentro del presupuesto general del Estado se le asignará al sistema de justicia una partida anual variable, no menor del (cuantía a proponer?) por ciento del presupuesto nacional, para su efectivo funcionamiento, el cual no podrá ser reducido o modificado sin autorización previa de la Asamblea Nacional. El Poder Judicial no está facultado para establecer tasas, aranceles, ni exigir pago alguno por sus servicios. • 38. Adicionar “La nominación al Tribunal Supremo Popular y el ascenso de los jueces, se hará por votación de la Asamblea Nacional a propuesta de las Asambleas Municipales las que aseguran la idoneidad y excelencia de los candidatos y siendo seleccionados , en la forma y condiciones que establezca la ley. El nombramiento y juramento de los jueces corresponde al Tribunal Supremo Popular. La ley garantizará la participación ciudadana en el procedimiento de selección y designación de los jueces en asambleas del Poder Popular Municipal. Juramentándose como servidores de la justicia del pueblo ante la Asamblea Nacional. Los jueces sólo podrán ser removidos o suspendidos de sus cargos mediante los procedimientos expresamente previstos en la Ley” • 39. Adicionar “La jurisdicción penal militar es parte integrante del Poder Judicial, y sus jueces serán designados por el Mando de las Instituciones Armadas a oídos y recomendaciones del Tribunal Supremo. Su ámbito de competencia, organización y modalidades de funcionamiento se regirán por el sistema acusatorio y de acuerdo con lo previsto en el Código Penal Militar. La competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar. La comisión de delitos comunes, violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, serán juzgados por los tribunales ordinarios.” • 40. -Adicionar El Poder electoral, en el órgano del Consejo Electoral Nacional, los que se integran y desarrollan su actividad sobre la base de los principios de la democracia socialista y la justicia, expresadas en las reglas siguientes:…..(sigue según texto del proyecto) Cada una de las ramas del Poder Popular tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado.”