ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La aprobación del Proyecto de Constitución de la República en el Primer Periodo Ordinario de Sesiones de la ix Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular representa uno de los momentos de mayor trascendencia de la vida política y social de la nación acaecidos en fecha reciente. Y su debate popular, definitivamente, el más significativo de los tiempos presentes.
Estamos frente a un documento histórico hecho desde, por y para nosotros, que incluye y refrenda la igualdad de todos los cubanos, el cual –luego de la consulta popular y el referendo–, contribuirá a fortalecer nuestra unidad en torno a la Revolución: como con inteligencia definiera el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su discurso del 22 de julio en la instancia parlamentaria.
Un debate generoso en propuestas, argumentaciones, asentimientos y también contradicciones necesarias en todo proceso dialéctico, encontró en dicho foro el Proyecto redactado y presentado por la Comisión presidida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz. Y así ocurre en la consulta popular.
El carácter genuinamente democrático de esta Revolución se reafirma, una vez más, desde este 13 de agosto y la realización en todo nuestro país de la etapa de consulta popular.
Tal consulta, sin duda, enriquece aún más una herramienta muy completa y eficaz, al servicio de un pueblo y en función de sus intereses más sagrados.
Los derechos –y el principal de todos, el de una vida segura, libre de los flagelos impulsados por el neoliberalismo en todo el territorio emergente del planeta–; la reafirmación del carácter socialista de nuestro sistema político, económico y social, así como el papel rector del Partido Comunista de Cuba; independencia, dignidad, soberanía, defensa; el fortalecimiento del derecho de igualdad; la inclusión del concepto de matrimonio en tanto unión entre dos personas; y el mantenimiento como principio de la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción y el reconocimiento del papel del mercado y la propiedad privada suponen algunos de los muchos elementos distintivos de nuestra futura Carta Magna.
Tenemos en nuestras manos un Proyecto de Constitución en pos de la defensa de los valores de un territorio y una población, decididos a preservar en este y en todos los contextos históricos la definición ideológica que nos distingue, sin renunciar por ello, porque una cosa no excluye la otra, a la mejoría material colectiva e individual de los cubanos.
Por eso han sido cartas náuticas imprescindibles de cara a su elaboración la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista; el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos; los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y los Objetivos de Trabajo del Partido aprobados en su Primera Conferencia Nacional.
A lo anterior se imbrica, por supuesto y con destaque primordial, el pensamiento político de Fidel y los discursos y orientaciones de Raúl.
El debate en la Asamblea Nacional, antesala de la consulta popular masiva que ahora emprendemos con seriedad, entusiasmo y confianza, prefiguró un buen camino para que el pueblo conociera las esencias fundamentales del Proyecto de Constitución.
Ahora toca escuchar la voz de todos, el parecer colectivo a lo largo de la Isla, como parte de otro extraordinario ejercicio de participación democrática, sin parangón ni antecedentes. Algo solo posible en la Cuba libre de Martí y Fidel que sigue en pie, firme, justa y digna, como faro de dignidad moral del planeta.

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