ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La Venezuela bolivariana de Chávez y Maduro no solo ha resistido y resiste el mayor ataque mediático corporativo del siglo XXI en el planeta, los golpes fratricidas de la derecha opositora y la incidencia directa de Washington para derrocar por cualquier vía a ese proyecto social.
La ecuación política planteada desde Caracas también hace frente a una dura andanada en redes sociales, eventos, entrevistas, conciertos… de artistas –fundamentalmente iberoamericanos–, que aunque en determinados casos no tienen ni idea de cuánto pasa realmente en ese país, acusan al gobierno solo porque está escrito en el guion exigido por los sellos que los representan, los cuales a su vez responden al poder dominante y a sus estructuras de inteligencia e información.
Nada nuevo bajo el sol. La CIA, la USAID, la NED, la NSA dictan los parlamentos y algunos de ellos cumplen el rol establecido de recitarlos, de amplificarlos. Quienes así actúan son, en realidad, marionetas del mercado y los emporios culturales, que los utilizan a su antojo con obvios intereses políticos, dado el alcance de su mensaje debido a la popularidad que concitan entre millones de receptores.
La penúltima gala de los Premios Billboard de la Música Latina, efectuada en el 2017 en Miami, será tristemente recordada por la función de palanca de la ideología imperial de algunos artistas de la región. En dicho evento salió a colación el tema Venezuela, pero desde el plano de la total distorsión, no podía ser de otra forma en Telemundo, en Miami y en los Billboard.
El reguetonero norteamericano-puertorriqueño-colombiano Nicky Jam, principal ganador de premios de la noche, llevó su «solidaridad» al punto más alto de teatralización, al acoger manipuladoramente una bandera de Venezuela en el escenario.
Su colega, J. Balvin, hizo lo propio con el emblema, a lo que se sumaron otros y parte del equipo de los presentadores, entre quienes se encontraba la mexicana Kate del Castillo. Lógicamente, la «reina del sur» ni alusión hizo al desangre infernal que vive su país como consecuencia de la guerra intestina para controlar el mercado de la droga, que surgió y se desarrolló debido a la demanda yanki.
Y así sucede con varias celebridades, que si bien parecen ciegas frente a las realidades de desigualdad social, violencia y exclusión que se observan a diario en Amérca Latina y los propios Estados Unidos, se convierten, por obra y gracia de la industria, en los mayores críticos de la Venezuela revolucionaria.
Será la propia historia la encargada de concederle el valor debido a ese proceso revolucionario latinoamericanista; así como de poner en su sitio de deshonra moral a quienes devienen títeres del poder.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.