ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El ajedrez, ese milenario juego que es a la vez ciencia, arte, estrategia y entretenimiento, guarda una extraordinaria relación con la vida y el andar cotidiano de las personas, conozcan o no los secretos de alfiles y caballos.

Las maravillas de este juego-ciencia nacieron precisamente en el afán de simular los entramados de poder que regían siglos atrás, en una época donde las batallas épicas y la intrigas religiosas y políticas dictaban el quehacer cotidiano de sociedades que albergaron las simientes de la cultura actual, es quizá esta la razón (su acompañamiento cultural de generación en generación) por la cual ha sobrevivido con invariable interés al paso de los años y como herencia pudo arraigarse en cada etapa posterior y llegar robusto a nuestros tiempos.

Es fascinante –al menos para mí que adoro el ajedrez– poder establecer paralelos entre lo que acontece sobre el tablero y las situaciones que la vida nos impone, es lógico que para comprender a cabalidad lo que trato de decir se debe tener por lo menos una noción elemental del juego y sus principales ­postulados, algo a lo cual invito a quienes no lo han aprendido, pues se pierden el disfrute de uno de los inventos más geniales del hombre.

Volviendo al paralelismo juego- vida, comenzaré por la esencia de este «deporte»: La consecución de un objetivo final bien determinado: el Jaque Mate, la eliminación del rey rival; obviando el detalle mortal de la finalidad, es fácil advertir que nuestras vidas deben avanzar en la búsqueda de objetivos claros y precisos, para cuyo logro debemos trazarnos planes y hacer cálculos, pues cuando se vaga sin rumbo o sin plantearse qué se quiere lograr, es improbable que se alcance la victoria.

Analicemos otro paradigma del ajedrez: Nunca realizar una jugada sin antes medir con exactitud las consecuencias, sobran en este caso los comentarios o los ejemplos de cuánto y cuán caro se paga el error de omitir ese mandato en nuestra cotidianidad. Otro principio que manda sobre el tablero es: Aprovecha las columnas abiertas, pon en ellas tus piezas de mayor alcance. Cabe aquí una similitud con las oportunidades limpias y claras que nunca debemos dejar escapar, para situar allí las mejores inversiones emocionales y materiales de la vida, pues son como coches de un tren que marcha en un viaje sin regreso y solo se detiene unos instantes en la estación donde estamos, para que decidamos si montamos o no, antes de cerrar las puertas y partir.

En el mundo de los trebejos, hacer una jugada sin objeto, desperdiciar la oportunidad de mover, es denominado como «perder un tiempo»; esa comprensión de la importancia del factor tiempo es perfectamente aplicada en el día a día de cada cual, sobre todo cuando nos caen encima esas jornadas donde nada hicimos y el peso de la inutilidad nos comprime las piernas.

Los gambitos son la maniobra consistente en entregar material ajedrecístico a cambio de obtener una posición con mayores posibilidades de ataque, es una estratagema muy usada y en materia de existencia humana nos enseña la utilidad de saber ceder a veces sin resquebrajar nuestros principios, para con inteligencia conquistar a la larga un resultado mucho mejor.

Paso a paso, cuando uno se adentra en ese apasionante universo de los escaques y las piezas blancas y negras; se vive un remake, para decirlo en términos cinematográficos, de los retos y desafíos que el destino va poniendo frente a nosotros, demostrando que la suspicacia, el tesón y la inteligencia son las llaves maestras para triunfar en el tablero y en la vida.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.