ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

A veces las frases, de tanto estrujarlas día a día, se van quedando descoloridas, un poco huecas. Pero también a veces, si una se detiene a repasarlas, les encuentra el sentido primigenio.

Así me pasa con una que he escuchado mucho en los últimos diez años, desde que decidí entregarme a una profesión tan noble como difícil: «El Periodismo es un sacerdocio».

Me la han dicho profesores, colegas; la he leído y yo misma la he repetido, consciente tal vez de su hondura espiritual, pero no siempre de todos los sacrificios que, como sentencia, anuncia.

Porque el periodista, si se toma en serio ese mandato social, deberá atravesar su propio vía crucis, signado por las inconformidades propias, no escasas hostilidades externas y, con el paso del tiempo, por la asunción de todo lo que la entrega profesional le resta al ámbito personal y al proyecto de familia.

Si de paso hablamos del contexto salarial, alguien ajeno a la dinámica del gremio podría esperar redacciones apagadas; pero lo otro intrigante del oficio es que atrapa y enamora, y se sigue por un «amor al arte», que nada tiene de ingenuo y sí mucho de conciencia y de esa fe en el mejoramiento humano que, por suerte, rocía el devenir cubano.

La prensa de la Isla, apellidada y enraizada como revolucionaria, ha tenido el alto honor de acompañar por casi seis décadas uno de los proyectos de país más originales del mundo.

Pero ese destino –si bien nos hace afortunados, nos ofrece misiones, y nos da la oportunidad de ejercer una militancia genuina desde la sagrada función de informar– también plantea el desafío enorme de perfeccionarnos siempre, sin caer en mediocridades estilísticas, en el saco de la farándula o del amarillismo ramplón.

Como los extremos son siempre malos, el formalismo, la grisura, la falta de diálogo con la realidad circundante, también pueden asesinar el sistema de medios cubanos y, quizá lo más peligroso, hacer tambalear nuestra credibilidad y, junto con ella –no quepa duda de esos vasos comunicantes– la de la Revolución.

Ya un maestro de periodistas, Julio García Luis (1942-2012) estudió el tema desde una inteligencia clara y un muy profundo conocimiento de la realidad de los medios cubanos, en lo que fue su tesis doctoral y es ya un texto clásico, Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI.

Allí escribió: «… la verdad no admite ser administrada, manejada o acicalada; necesitamos la verdad, sea dulce o amarga. La verdad es el respeto al pueblo, a su conciencia, a su lealtad probada, a su capacidad para razonar. La verdad es siempre revolucionaria».

En esa misma cuerda de racionalidad enamorada, este Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba nos conmina, porque la verdad necesita de nosotros.

Y debemos rehuir el peligro de tomarlo solo como lema.

Salario, relación prensa-Partido, tecnología, reticencias de la fuente, atención a los jóvenes profesionales (entiéndase motivación)… han sido asuntos recurrentes en los congresos y de seguro estarán en este.

Sin embargo, el contexto del hoy cubano reclama mucho más de ese espacio que una catarsis descompresora, que un mero pase de revista o chequeo de tareas.

Quisiera que fuera una plaza para generar consensos entre los propios periodistas, y entre estos y la dirección del país; donde se establecieran puntos concretos para hacer que la Política de Comunicación recién aprobada tenga un cauce transformador.

Dignificación de las condiciones materiales de los medios y un salario y un sistema de evaluación que honren el esfuerzo de los profesionales del sector y estimulen la calidad y la entrega, por sobre las dañinas comodidades, son proyecciones en las que habrá que trabajar a pasos acelerados.

Mas sería pecar de ingenuos creer que solo con recursos resolveremos los problemas. Nuestras redacciones no pueden competir con las altas cifras que pagan los eufemísticamente llamados medios «alternativos» (privados), pero no debe permitirse que alguien se marche de ellas buscando sitio para la innovación formal y estilística, para la libertad creativa…en fin, la realización profesional.

Aunque el caballero Don dinero es poderoso, no ilumina, y ya habrá tiempo para que la historia juzgue a quienes se prestan a una guerra baja contra los medios oficiales en los que no se quedaron para ayudar a construir.

No obstante, seremos mejores plataformas para pensar e interpretar la contemporaneidad si a los puestos de dirección llega la o él periodista más preparado, atrevido, con ascendencia entre su colectivo. Si dentro de los medios desterramos la competencia fútil y premiamos el talento y el trabajo sobre las condiciones de «vacas sagradas» que convierten en intocables a unos por sobre otros.

Que quien dirija un medio se imponga de las facultades otorgadas y no le haga el juego a las instituciones que creen cerrar con un «no»  el abordaje de determinado asunto; que acortemos la brecha entre el discurso público de algunos periodistas y la eficacia de lo que realmente hacen; que no nos amparemos en justificaciones para no entregar un producto informativo, más que digno, estremecedor, son retos gremiales y de país.

Sobre todo ello debe primar la ética, porque qué sería de la prensa cubana sin su limpia tradición martiana.

Los medios han de ser ejemplo para el resto de la sociedad; capaces de defenderla, unirla, impulsarla; y pilares para que la cultura comunicacional se entronice y haga natural. La verdad nos precisa, así como Cuba.

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Antonio Vera Blanco dijo:

1

13 de julio de 2018

09:23:09


La protección del ambiente es un sacerdocio.

Julio Cesar dijo:

2

13 de julio de 2018

12:28:08


Esta propuesta valiente, categórica y demandante con qué la autora se desmarca de algunos formalismos con que algunos periodistas proceden es necesaria que se haga extensiva a todos los integrantes de este gremio. Espero impaciente que este punto de inflexión haga honor a los reclamos ya expresados no solamente atendiendo a lo que expuso Julio García Luis, el cual tuve el privilegio de conocer, ya José Martí desde muy temprano nos ilumino sobre el papel que debe ejercer la prensa," La prensa es el can guardador de la casa patria; “Cartas de Martí”. La Nación. Buenos Aires, mayo 9 de 1884. Nueva York, marzo 28 de 1884. OC. 10:43, muchos otros revolucionarios demandaron a que esta fuese clara, diáfana y no de enmascaramiento, en los comienzos de nuestra Revolución nuestro Comandante en Jefe ponía el patrón a seguir: " el periodista trabaja para el pueblo, el periodista informa al pueblo. El pueblo solo necesita que le informen los hechos, las conclusiones las saca él, porque para eso es lo suficientemente inteligente nuestro pueblo cubano. Por algo las dictaduras no quieren libertad de prensa, por algo nos tuvieron censurados y amordazados durante tantos meses (EXCLAMACIONES)" "Libertad de prensa hay ahora, porque sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba (APLAUSOS). Quien dice libertad de prensa, dice libertad de reunión; quien dice libertad de reunión, dice libertad de elegir sus propios gobernantes libremente (APLAUSOS)." Tomado 13/7/18 de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f040159e.html Deseo que este congreso pueda poner los puntos y las comas de una vez y retomar las pautas que ya hace muchos años han sido dictadas y que todos aquellos qué están cobijados bajo intereses opuestos empleando discursos oportunista y baldíos, cedan ante tanta evidencia. Toda reforma origina un cambio, y todo cambio lastima intereses. José Martí, “Francia”. La Opinión Nacional. Caracas, febrero 22 de 1882. Nueva York, febrero 4 de 1882. OC. 14:363. Un Saludo

ma.luisa dijo:

3

13 de julio de 2018

13:20:29


Muy buen comentario. Valiente también. Te felicito.

Ada dijo:

4

13 de julio de 2018

15:12:44


Vi crecer a esta muchachita en el Reparto Pastorita Matanzas, fui por muchos años compañera de trabajo de su papa y quien me diria en ese entonces lo bien que se le da el periodismo.

Randy Perdomo Garcia Respondió:


16 de julio de 2018

14:57:17

Orgulloso del Reparto Pastorita: que le debemos la vida y no el regaño A usted, profesora Ada nuestro cariño

Tibursio Gómez Hernández dijo:

5

13 de julio de 2018

15:41:18


Perfecto, que buen artículo, preciso y emprendedor me agradan las personas que se expresan claramente, he leido varios artículos escritos por tí, pero éste me motivó mucho y te felicito. Que sea bien interpretado y se accione en función de ello. Opino que nuestra revolución necesita de periodistas jóvenes, preparados y valientes como tú. Te deseo salud y muchos éxitos.(Te lo dice un guajirito de Guisa con todo su corazón).