ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Algunas personas andan siempre como por una pasarela, miran a los demás desde una altura ficticia y hablan como personajes con trajes y corbatas en una película particular, aunque vistan de manera muy diferente.

En ocasiones, llegan a donde están otros individuos, pero ni siquiera dicen «hola», «cómo están», «qué tal»… No. Llegan y ya, aunque cuando tienen una oportunidad intervienen en las conversaciones, en las cuales, por supuesto, suelen comenzar con el vocablo «yo», cuando hicieron eso, esto y aquello, y al final uno hasta siente la sensación de que quieren un aplauso.

Esos «importantes seres» con frecuencia hablan más alto que los demás, miran de una manera diferente y no valoran lo suficiente el trabajo de los otros, porque, claro, ninguno es tan bueno como el de ellos.

A veces, critican, sin una pizca de ética, y en ausencia de la víctima de las balas verbales. Caminan como por el aire, elevados por ellos mismos, van por la vida apartando amigos, señalando «inferiores» y sobre todo lacerando la felicidad y la convivencia en armonía.

Son esos a quienes algunos llaman «charlatanes», «empachaos», «inflaos» y con peores vocablos. Aquí no hablamos solo de los narcisistas, enamorados de su propia imagen, sino de todos los prepotentes, a veces fantasiosos y arrogantes, con necesidades de admiración y ansias de grandeza, quienes por lo general anhelan ser reconocidos en todo momento.

Según especialistas, suelen manifestar que otros los envidian, pero en verdad son ellos quienes están pendientes de todo y sienten eso, cuando alguien obtiene mejores resultados en algo.

Para esos creídos, quienes presumen, hablan demasiado de ellos e interrumpen conversaciones para introducir su «yo», existen expresiones muy atinadas, como: «… cuanto más vacía va la carreta, mayor es el ruido…», «… hay personas tan pobres que solo tienen egocentrismo…», «… los más vacíos solo están llenos de ellos mismos».

A veces, lo hacen por algún trauma en la niñez, porque quieren demostrar ser buenos en algo o todo, porque llevan varios años con cierto estatus…, pero en ningún caso esas actitudes son justificadas, especialmente cuando hacen daño a los demás.

Verdaderamente, resulta lamentable que algunos se comporten así. La historia de Cuba está repleta de hombres y mujeres gigantes, por sus ideas y obras en diversos aspectos, por su dimensión más allá de espacios físicos, quienes con su ejemplo nos dejaron muchas luces sobre los modos adecuados de comportamiento a favor de la espiritualidad, de nosotros mismos y este país enorme donde vivimos, construimos y soñamos con apego a las mejores esencias del ser humano.

Mi mente pasa, cual rollo de cine en blanco y negro, imágenes de Fidel junto al pueblo, con niños en los brazos o comiendo en una bandeja de aluminio junto a varios trabajadores…. Veo al Che en un trabajo voluntario, en un campo de caña o en una industria. Y eso los hace más grandes, como a otros de esta nación inmensa.

La humildad, a pesar de los logros, es una de las actitudes más admirables en los seres humanos, enriquecida con el noble empeño de superarnos y ayudar a los demás, en el camino de ser siempre mejores, sin importar las circunstancias, acciones de otros y complejidades de los retos.
Las labores de las escuelas, familiares, amigos, vecinos…, la sociedad en su conjunto, siempre serán fundamentales para enseñar, educar y jamás permitir que alguien suba de forma imaginaria

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Rendón dijo:

1

6 de julio de 2018

10:30:10


Gracias por este mensaje periodista. No nos cansemos en divulgar valores. "Cuando somos grandes en humildad estamos más cerca de lo Grande". En el acto de graduación de mi Pre universitario en el campo Ceballos 1 , hace 40 años, el Director puso a su lado en la presidencia junto a otros jefes e invitados de la Provincia, al jardinero de la escuela. Todos , estudiantes, familiares, padres, dirigentes, comprendimos que sin dar un discurso, estaba resaltando la labor humilde y abnegada, de quien embellecía la escuela.

Jorge Respondió:


9 de julio de 2018

12:58:39

Muy buen ejemplo este que pone Rendón. Y para el periodista: sería bueno también unir los ejemplos de Fidel y el Ché (que nos guían) con otros más recientes, porque conozco dirigentes que cuando los huracanes se han ido a las provincias afectadas, duermen con los linieros eléctricos y no se van hasta que la tarea no esté avanzada o encaminada. También es verdad que hay minstras que en esos mismos ejemplos se ven incómodas por la TV sin sus acostrumbrados maquillajes y es que quien siempre es sencillo, se ve siempre igual. Sin creerse cosas, como dice el periodista. Por eso, continuemos divulgando los ejemplos de Fidel y el Che, pero adjuntemos también ejemplos recientes, que los hay. Los jóvenes tienen que saber que esto del ejemplo no es cosa del pasado solamente. Gracias.

yanara dijo:

2

6 de julio de 2018

11:55:38


Muy buen comentario este que hace, es verdad que hay personas así como usted las comenta que se creen mejor que nadie y a veses piensan que lo que hacen ellos es lo mejor

Sorjuana dijo:

3

6 de julio de 2018

12:11:57


En el último párrafo usted hace referencia a una palabra clave: HUMILDAD. Dificilísimo escuchar: -Soy una mujer humilde- o -Soy un hombre humilde- Sin embargo puedes leer en la biografía de alguien: “Sus orígenes son humildes.” Sé de lugares en los que esa palabra simplemente no existe o esta en desuso. Y de papagayos y cotorras que cotillean diariamente acerca de lo bien que les va en la vida, haciendo leña sin compasión de los árboles que caen. En cambio los líderes que usted menciona, sí eran hombres sensibilizados con el dolor ajeno. Así mismo, es triste ver que hasta decir cuesta. Cuando te han pateado tanto el alma.

oscar dijo:

4

6 de julio de 2018

13:40:35


100 % deacuerdo para estos tiempos es muy bueno tu comentario

héctor dijo:

5

7 de julio de 2018

20:04:14


El intelectual Friedrich Nietzche lo definió con estas palabras: "Algunos usan la luz para brillar y no para iluminarse".