ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La identidad personal no es solo la huella irrepetible en el pulgar, resulta mucho más que eso, es la hermana gemela de la autoestima y la madre de nuestra condición humana. Sin ella nuestro lugar en el mundo estaría relegado a la función de copia, sin que jamás nadie pudiera reclamar para sí el mérito de ser original.

Un viejo adagio tiene la sabiduría de una sencilla definición: Cada persona es un mundo; algo tan real como las rocas. Pero ¿todas las personas amamos y alimentamos permanentemente la identidad que nos diferencia? No siempre sucede y muchas veces el mimetismo o la tendencia a seguir patrones foráneos nos invade como un virus silencioso que va ocupando el espacio de nuestro yo; para intentar clonar dentro de él, los gustos, las preferencias, las aspiraciones y las metas de alguien ajeno.

La mayoría de las veces el copiado sucede con el consentimiento de la persona, que lo busca y lo propicia en su afán de parecer distinta, de estar a la moda aunque la moda en nada le ayude, de ganar la competencia banal de las apariencias y escapar de un mundo interior empobrecido, que se quedó como la planta mustia en espera del agua que la habría puesto fuerte. Poco a poco, el mal se extiende y el secreto gustoso de la originalidad se pierde, el alma se transforma en un espejo donde borrosamente se refleja otro ser.

De nuestros ojos hacia dentro debemos aprender a mirar con mayor agudeza, a razonar sobre lo que somos y lo que es más importante, lo que podemos ser. Nuestros gustos, costumbres, planes; los fines que nos hemos propuesto para el minúsculo tiempo que nos ha otorgado la vida, han de llevar el sello particular que nos distinga. Es necesario comprender que cada ladrillo individual arma la identidad indestructible de la nación.

De nada nos serviría una portentosa modernidad o una apariencia lujosa, si tras ello sucumbe lo autóctono y en lugar de las cosas que hoy nos llenan de orgullo ante el mundo, pasamos a simple bazar o insípida vitrina donde se muestre la superficie de una cultura moribunda.

No gastemos nuestras energías en desterrar la risa que nos divierte, la broma que nos levanta el ánimo, la forma de querer o ser queridos; los defectos, esos que luchamos por vencer pero que son al fin nuestros defectos; los temores, que a fuerza de encubrirse no se extinguen, los desconocimientos y los errores que nos hacen humanos.

Tenemos todo el potencial para sentirnos diferentes, respetando a los que también resguardan sus diferencias. Hemos de andar por la vida sabiendo que el futuro es una armazón por ensamblar y las piezas se ocultan en cada acto del presente, hagamos de nosotros mismos el reto más alto, la cumbre a la cual debemos llegar para sentirnos en verdad satisfechos.

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soraya dijo:

1

29 de junio de 2018

08:42:29


Hay veces que lo aparto de mi mente y lo dejo para luego, pero usted con su articulo me a estimulado a volver a reflexionar sobre algo, que de vezen cuando regresa a mi mente. Si queremos ser fiel a nosotros mismos , con valores como: el cuidado de nuestro planeta, la integridad , el respeto al ser humano y su entorno y sabemos en gran medida las causas que han llevado al mundo al estado actual, de deterioro ecologico, de extremos valores consumistas, entra un poco en contradiccion algunas cosas que seguimos asociando con desarrollo. Por ejemplo: en la rama turistica, por que tenemos que crear productos lujosos para atraer determinado tipo de turista con mayor poder adquisitivo, o simplemente porque un segmento de personas ricas han decidido visitarnos?.La pregunta es , debo contraer deudas , , pener en mi casa lo que yo ni como ni uso, para recibir visitas?,Para no correr el riesgo de que no me quieran visitar?.Creo que hay que ser muy profundo a la hora de analizar lo que vamos ha elegir a la hora de hacer planes y hablar de desarrollo, queremos abrazar nuestras conquistas, el legado humano de nuestros lideres y al mismo tiempo ser tan competitivos como el sistema que destruye al planeta o pensamos que estamos en la balanza con un poquito de aqui y un poquito de alla. Desde pequenos aprenderemos en nuestra casa y en nuestras instituciones lo que es verdaderamente desarrollo y riqueza y posteriormente pasaremos haciendo esas asociasiones y actuaremos, el resultado sera la sociedad que construiremos.

Jorge Respondió:


2 de julio de 2018

12:09:03

Estimado periodista: Me asombra que el diario "Granma" haga un llamado a los cubanos a no desgastarnos en erradicar nuestros defectos, porque son nuestros. !Caramba! Así que debemos seguir con la falta de educación formal en las calles, el transporte y en casi todos los lugares, seguir con la poca eficiencia, el derroche y el desvío de recursos (donde sucedan), con la mala calidad de las producciones, con el mal trato y el mal servicio, etc. Porque son "nuestros" defectos y erradicarlos signifca (según el periodista) perder nuestra identidad. Yo sé que Usted lo publicó en la sección de Opinión, la respeto, pero nunca pensé que el órgano del Partido nos fuera a dar una exhortación pública a no eliminar defectos. Tendré que volver a leer las intervenciones de Raúl en el Congreso y en la Asamblea Nacional del Poder Popular, a lo mejor me salté algunas ideas, pero no lo creo. Gracias a Granma por esta diversidad de opiniones, aunque en mi opinión, la diversidad no debiera exaltar lo malo, sino lo bueno.

Héctor dijo:

2

29 de junio de 2018

08:58:48


Estimado autor de esta brillante nota: Estoy totalmente de acuerdo con usted. Soy un sufriente argentino que veo mi patria casi totalmente penetrada por la cultura yanqui. Mis compatriotas adoptan costumbres, modos, palabras, mundanerías propias de los habitantes del Imperio. Eso es producto de la la guerra cultural a que somos sometidos por el cine, la televisión, y toda la batería propagandística del monstruo norteamericano, a tal punto que dejamos de ser lo que alguna vez fuimos, una nación. Para graficarlo mejor usaré unas palabras sacadas de una canción de Julio Iglesias: "Ya no sé lo que soy / Ya no sé lo que siento". (La canción se llama "Me olvidé de vivir"). Felicitaciones por la nota, que aunque sea dirigida a los lectores cubanos nos ilumina a todos los habitantes del planeta. Saludos y ¡Hasta la victoria siempre!..

Julio Cesar dijo:

3

29 de junio de 2018

09:14:39


Apoyado en las palabras del escribidor: "Es necesario comprender que cada ladrillo individual arma la identidad indestructible de la nación” Ergo, pondré el ladrillo que me corresponde como ciudadano comprometido con el mejoramiento de nuestra patria y con la contribución de los más de 11 millones de ladrillos cubanos, TODOS, no importa donde se encuentren. Este tema escogido debería ser un punto de partida para analizar seriamente y cuestionarnos no solo de la manera narrativa en que se hace, sino inquirir en el ¿POR QUÉ los cubanos adoptamos esa conducta? ¿que nos lleva a seguir patrones foráneos?, dejando a un lado los nuestros, adoptando otros no importa cuales, pero siempre de afuera, cualquier propuesta que se distancie de este punto será divagar en un campo de lírica y narrativa compulsiva. Cuando se busca en otra parte es porque aquí careces. Todo comenzó con un Big Bang hace casi 60 años, donde se importó una manera y modelo no autóctono, ya fuese por la urgencia en aquellos años a alinearnos a un bando y definirnos, recordemos que aquí se expresó que esto era una revolución tan verde como las palmas cuando objetivamente se importaban culturas foráneas muy distantes con pensamientos y conductas nada caribeños. Lo autóctono como las palmas fue arrancado de cuajo, muchas tradiciones, costumbre y sentimientos muy añejos desaparecieron de un plumazo, también desgraciadamente fue de manera camaleónica cambiando nuestro rostro el cual ha mutado a una serie de máscaras que nos hacen estar a la deriva, pero a flote. Unos de nuestros más prolíficos escritores Reinaldo Arenas cuando le preguntaron en una entrevista, ¿qué era lo mejor de estar exiliado?: respondió con cierta melancolía “estrenar mi propia cara”. Tomando en cuenta de la propuesta final del autor sumo la mía como ladrillo: utilizar todo ese potencial ilimitado que caracteriza al cubano como pueblo y nación haciendo de manera efectiva e inmediata como ley suprema del estado, las palabras de nuestro José Martí: “Con todos, y para el bien de todos”. “Discurso pronunciado en el Liceo cubano”. Tampa, noviembre 26 de 1891. OC. 4:279. Espero que mi contribución aporte a este debate y que se me respete como parte de ese grupo a lo que el autor refiere como " a los que también resguardan sus diferencias". Un Saludo