ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Todos los años se celebra en Pilón, un pueblo que se alza entre el mar y la Sierra Maestra, el evento «Al Sur está la Poesía», uno de los más importantes de índole nacional que se realizan en la provincia de Granma y que reúne a poetas de todo el país.

Cuando decimos que al sur está la poesía no negamos que en el norte esté Withman, o Allen Ginsberg con aquel verso de los aullidos, el poema estremecedor de América, o aquella canción: «El peso del mundo es el amor».

Afirmar que al sur está la poesía no significa negar que en La Habana, en la calle Trocadero, se asome por la ventana el viajero inmóvil, con el Ángel de la Jiribilla, el humo del tabaco, y nos recuerde que no se puede tener la cabeza llena de corderos y el estómago de palabras.

No negamos que desde cualquier punto cardinal, mirando hacia el oeste, nos encontremos a Gustavo Pereira en Venezuela con aquellos versos somaris y la frase tremenda: «Maldito el hombre que se gaste un discurso ante las piernas abiertas de su amada».

Cuando decimos que al sur está la poesía no negamos a los poetas malditos de cualquier latitud; o esa línea espiritual que atraviesa El Bagavath Gita con el País de las Nueve Puertas y que llega hasta Basho restaurando las alas de una libélula.

Tampoco decimos que somos el ombligo espiritual del mundo o de ningún universo poético, ni las vísceras de alguna metáfora.
Solo estamos diciendo que hay una magia poderosa entre las montañas y el mar del sur en el Oriente de Cuba, imposible de definir con las palabras, y donde los poetas se congregan para andar junto a la gente sencilla, por barrios, comunidades, centros de trabajo, las montañas jorobadas de Sevilla, Dos Bocas, Mota o Marea del Portillo.

Sin olvidar que la grandeza de la poesía está en esos montes de Pilón, dispersa, en sus mitos, sus leyendas, en sus silencios, en las velas elevadas a San Carlos clamando por la lluvia, en el espacio cerrado entre las montañas, en los pitazos del ingenio por las madrugadas. ¡Ah, los pitazos del ingenio por la  madrugada! En la señora que machaca el café, y pronto ya está humeante, y que nos recuerda los amaneceres, tantos cantos y pregones: ¡Ay mamá Inés, todos los negros tomamos café! Nos recuerda los amaneceres de Martí en el Diario de Campaña.

La poesía de este sur es volver al concepto «malo de magia» del poeta Alex Pausides: estamos malos de la cabeza, malos del estómago, malos de la espalda, pero malo de magia es tener dentro el virus de la poesía; es cuando los «ñonguitos» de las palabras vuelven al Génesis, al verbo y  sustantivo, a reiniciar el acto de nombrar las cosas.

Hay que recordar a Nelson Gudín, Alejandro Aguilar, Gustavo Ramírez, Gabriel Guerra, a Joel Izaguirre, Alexander Besú, quienes iniciaron el proyecto poético que ahora es reconocido evento; a Sixto Juan Rodríguez; pocas veces, y eso fue algo inédito, desde la oficina de Gobierno, cuando se discutía cómo administrar los panes y los peces, los que no era posible multiplicar, y se hablaba de poesía porque hay huecos en las calles y huecos en el alma. ¿Quién llena los huecos del alma?

La poesía es para eso, para llenar los huecos del alma aunque quede intacta la angustia. El hombre de campo abre un surco en la tierra, echa una semilla y nace una flor, un árbol, una palma. El poeta abre un surco en el alma y echa las palabras, y con ellas puede ver el asombro, el misterio del árbol, de la flor, de la palma. Finalmente, si alguien  toca a la puerta de casa y le dice:  «Yo estoy malo de magia», dígale: «¡Padezco la misma enfermedad de vivir, pase usted, estamos curados por la belleza!». Por eso, al sur está la poesía.

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Yany dijo:

1

25 de junio de 2018

08:18:02


Muy bellas sus palabras, conozco esa región tuve el placer de visitarla hace unos años y amo la poesía tanto que no puedo sino compartir con usted esa magia y sentirme también "mala de magia". Gracias

Paloma dijo:

2

26 de junio de 2018

09:31:19


...Gracias por las imágenes, gracias por la poesía...

MDA dijo:

3

28 de junio de 2018

07:43:53


que bellas palabras, julio, cómo siempre,me parece verte-oirte, soy Pilonera, y siento cada año la magia de la poesía, en Durañona,mi patria chica, mi amor del alma, nos curamos por la belleza de la poesía, entre cantos lucumís y abrazos de magia, se detiene el tiempo y levitamos el dulce sueño que inspiran los poetas, Gracias por exaltarnos, te siento hablando con tu verbo encendido, te queremos Pilonero.

Nelson dijo:

4

4 de julio de 2018

11:35:02


Exelente profesor su reflexion y hay que decir que no solo esta la poesia al sur sino tambien esta la cancion, ya lo dice esa famosa y tarareada tonada que pregunta de donde son los cantantes y se dice que son de Santiago; de Bayamo de la loma y cantan en el llano sin menospreciar los otros lugares hay una riqueza cultural en esos parajes que conforman la cubania saludos.