ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hace bastante tiempo –tenía 19 años y estudiaba  en la Universidad– le pregunté a mi profesor Mario Rodríguez Alemán si no era capaz de sentarse a ver una película con la visión de un simple espectador, es decir, sometido en exclusivo al «entretenimiento».

Mario me confesó que lo había intentado, pero le resultaba imposible aislarse de los aspectos de la realización y, en especial, de su contenido. –Si algún día te da por dedicarte a la crítica de cine sabrás que es imposible hacerlo– me dijo. Y así mismo fue.

El tratar de ver más allá de la fachada es consustancial a cualquier profesión: un ingeniero –para poner un solo ejemplo– nunca mirará una obra sin que se le disparen los resortes valorativos que le permitan hacerse un juicio de ella.

En el caso del crítico de cine, o de cualquier otra especialidad artística, decir públicamente, después de valorar, es la función primordial, no para establecer categorías del pensamiento ni imponer juicios absolutos, sino simplemente para que el público tenga un punto de referencia a partir del cual pueda conformar su propio criterio.

Muchos espectadores crecieron intelectualmente frente a la pantalla, e igualmente con la crítica acompañante de lo que vieron, acicates para activar neuronas sin renunciar al clásico entretenimiento que  también los críticos buscan y aplauden cuando está bien hecho.

Otros espectadores establecieron una remarcada afinidad hacia un tipo de cine  comercial y reiterativo y no soportan que nadie atente contra su santuario «del gusto reiterado», ese que muy  bien sabe trabajar la industria del cine porque de él se enriquece. Piensan, además, que cualquier opinión que los contraríe atenta contra su libertad de ver lo que quieran.

En mi trabajo aparecido en estas páginas, «Las fórmulas y su eterno retorno», hablé sobre la arremetida contra los rusos, al mejor estilo de la Guerra Fría, que se desprendía del filme Operación Red Sparrow, una maniobra política  de regular entretenimiento al  que no pocos críticos de diversos países han calificado como un filme de «la era Donald Trump».

Varios comentarios de los lectores se recibieron en la página digital de Granma con diversos puntos de vista –no pocos sosteniendo la tesis del trabajo, otros alegando que se habían entretenido con el venenazo– pero uno de ellos me llamó la atención porque traía filo contra la profesión. Fue firmado por Juan y helo aquí: «Qué difícil debe ser para un crítico de cine, no saben y no disfrutan una película, si bien es cierto todo lo que puede decir incluso ya algunos lo pensamos (el crítico no es el único inteligente para ver las segundas intenciones), nos dejamos llevar y disfrutar la película y en esta en particular como película logra entretener, mantenerte en tensión, ver una buena actuación, para eso es el cine. Lo otro un libro o un artículo de sociología».

Pobre crítico, él solo pretendía que Juan, si quería, se entretuviera, pero invitándolo, al mismo tiempo, a que no dejara pasar por alto la  toxicidad política e ideológica  infiltrada en la película.

Más o menos lo que escribió Janet, opinión a la que me permito editar quitándole referencias personales: «pues me considero de las personas que aunque disfrute o no de una película, u otro producto audiovisual y de la lectura de un libro, nunca lo aíslo del contexto, o de lo que puede aportar o no, de las segundas intenciones…».

¿Pensar mientras me entretengo?

De la respuesta pudiera medirse la estatura frente a lo que vemos.

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Antonio Diaz Medina dijo:

1

3 de junio de 2018

22:36:41


Primero felicitarlo por leer lo que los ¨inter-lectores¨, no se si esto existe, los que se leen el periódico por aquí y ponen comentarios, añaden a su artículo. Lo de gustos y consumir acriticamente va con todo, incluida la ropa, la moda, o falsa moda, o ropa de pacotilla que se pone de moda, etc. Creo que un erros de los que tratan, tratamos, de pensar cuando consumimos es asumir que todos lo hacemos. Que hay que luchar, educar, persuadir, escribir, influenciar, para que esto se logre, pues imprescindible y no se puede cejar jamás, pero concientes de las limitaciones de esto, con sus altas y bajas segun temas, coyunturas, etc. Creo muy bueno que el Granma admita los comentarios y los publique, algo que no muchos periódicos hacen, manteniendo la obsoleta superioridad sobre la posesión de la verdad, los conocimientos, la sabiduría. Leyendo comentarios, sobre todo de economía, aqui, en Cubadebate y otros, se conoce más de llos problemas de Cuba y de como resolverlos. No se si Granma y los demás periódicos cubanos que brindan la posibilidad de que los lectores comenten tiene establecido que los periodistas y editores se lean esto, como bien hace usted. Incluso que, como aquí, los comenten. Si no es así, creo que valdría la pena que lo hagan.

Alejandro Fernández Costa dijo:

2

4 de junio de 2018

08:25:58


Estoy en su equipo profesor Rolando.

Dany Daniel Garcia Gomez dijo:

3

4 de junio de 2018

08:50:04


Esta fuerte comparar un ingeniero con un ¨critico de cine¨, el talento de uno es demostrable objetivamente, el otro no sé, pregunto: ser critico de cine es una profesion...la tierra cada vez esta mas contaminada y nosotros los humanos cada dia consumimos mas sus recursos ilimitadamente, un ingeniero en telecomunicaciones (como yo) de elite diseña y pone en orbita artefactos capaces de llegar a cualquier planeta y recoger muestra de su suelo y atmosfera si la posee, para luego analizarlas y saber si es posible el desarrollo de la vida humana en este lugar. Critico de Cine o de Arte somos todos los habitantes del planeta, lo que unos tenemos mas sensibilidad que otros, todo lo que yo consumo lo critico a la vez un filme, una cancion, un discurso de raul, el arcoiris en el cielo....entonces rolando hagase util en el mundo.....

jpuentes Respondió:


5 de junio de 2018

09:20:35

Error, mucho error.... ser critico de arte o de literatura, supone una cultura general integral que el ingeniero común no posee. Creo que usted intenta, intencionalmente o no desacreditar las profesiones por su "objetividad". Y que en consecuencia, usted cree mas inteligente a un ingeniero que a cualquier otra persona que ejercite otra profesión. La inteligencia se mide por mucho mas que eso y entre ellas la cultura. Lo que usted intenta hacer se llama pragmatismo y del mas absoluto. Yo no conozco ningun ingeniero y me desenvuelvo también, hace muchos años, en el sector de las tecnolgías, que sea una persona culta o medianamente culta. Y la cultura es sintoma de una alta inteligencia. Recuerde que para poner un satelite en orbita, hizo falta otros analisis que no son sólo matematicos, entre ellos analisis politicos... usted tiene un deficit de pensamiento holistico.

jpuentes Respondió:


5 de junio de 2018

09:33:48

No había leído la ultima oración de su comentario: la utilidad se mide por muchas razones. El arte y la literatura son también utiles para los seres humanos. O usted nunca se ha leido un libro o se cree capaz de ser critico de "cualquier cosa". Posiblemente sea de los que piense que los sicologos no hacen falta, que usted es su propio sicologo.... O que sabe mucho de arte y de cine viendo series mediocre. Conozco personas con mas de 50 años que piensan también así. Todas las personas con mas de 50 que conozco que piensan así, son verdaderamente personas incultas. Si usted tiene menos de 30, tiene grandes posibilidades de cambiar su forma de pensar. Lea libros.... converse con mucha gente... y si puede, viaje, para que pueda comprender (no entender, son dos cosas diferentes) que el arte es útil... Ayuda a pensar. recuerde que usted no siempre vive como un ingeniero, vive o vivirá siendo muchas cosas.... La mediocridad en este mundo es tan grande que a veces no se puede luchar contra ella.

Alexis manuel Respondió:


5 de junio de 2018

16:43:39

Un crítico de cine trabaja y aporta con su talento e intelecto de manera periódica. Un ingeniero no lo puede hacer. No todos los días , ni meses ni todos los años un ingeniero en telecomunicaciones, de élite, como te nombras tú mismo, puede lograr esas proezas que dices. No creo que en tu caso hagas ninguna, además de la proeza de ser útil diariamente en cada una de nuestras funciones, casi siempre modestas, pero que llenan el espacio nacional y mundial del trabajo humano. Así que, por lo tanto, no sea tan soberbio y prepotente, de cualquier persona se aprende y mucho, y a usted: Ingeniero de Elite, le invito a disertar de cualquier tema con el profesor Rolando, y estoy seguro que abandona en el primer round. Por favor respete a sus semejantes y bajese de la nube.

Andrés Respondió:


9 de junio de 2018

09:18:33

Excelentes respuestas de jpuentes y de Alexis. El comentario de Dany refleja estereotipos muy extendidos en nuestra sociedad respecto a las ciencias sociales y las humanidades. Si no superamos semejante mediocridad, no sobrevivimos como nación.

liena dijo:

4

4 de junio de 2018

11:03:03


Con mucho respeto le digo al compañero Rolando que NO me gustó la critica que le realizó a la película cubana "Por qué lloran las amigas". Porque el espectador que no se emocionó con este filme NO TIENEN AMIGAS (OS). Ni sentimientos, Gracias.

sorjuana dijo:

5

4 de junio de 2018

12:52:16


Ay,....si los criticos pudieran reunirse y concebir ideas para una buena telenovela cubana. Que felices nos harian. De todas formas felicidades. Defendiendo siempre , desde si oficio, el arte.