ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: José.M. Correa Armas

CÁRDENAS.–Hasta hoy esta anécdota se tiene como un hecho verídico. Cuentan que en el apogeo del festín, la joven, de belleza impar, integrante de una familia pudiente de origen hispano, y de apenas 18 años de edad, levantó su copa y brindó por la independencia de Cuba.

El acto sublime de aquella muchacha, Emilia Casanova, dejó pasmados a los reunidos ese día con el propósito de celebrar la victoria de las fuerzas locales frente a los invasores encabezados por el general de ideas anexionistas Narciso López, ocurrida días antes, el 19 de mayo de 1850.

Según reportes de varios investigadores, sus convicciones políticas la obligaron a radicarse posteriormente, junto a una parte de su familia, en los Estados Unidos, donde conoció y se casó con Cirilo Villaverde. Allí fundó varios clubes revolucionarios, y contactó con el novelista Víctor Hugo, y el gran héroe italiano de mediados del siglo XIX, Giuseppe Garibaldi, para que intercedieran en favor de la causa independentista.

Según relata el historiador Ernesto Álvarez Blanco, esta cardenense mantuvo siempre una actitud consecuente con sus ideales y jamás dio la espalda a su Patria. Su legendaria vida y su obra, forman parte de la valiosa historia de esta región matancera.

BANDERA CUBANA ONDEA EN SUELO PATRIO
El 13 de mayo del citado año zarpó de Nueva Orleans, en Estados Unidos, el vapor Creole con algo más de 600 hombres y otros pertrechos de guerra, una expedición encabezada por el general Narciso López. Seis días más tarde desembarcó y ocupó por algunas horas el poblado de Cárdenas. Fue este un hecho de gran relevancia nacional e internacional.

Sostiene Álvarez Blanco que más que el acontecimiento en sí mismo, la notoriedad del suceso pende de un incidente que a la postre dio renombre a la costera localidad matancera y marcó una pauta en la historia de Cuba. El conspirador y las tropas bajo su mando hicieron ondear aquel día, por primera vez en suelo patrio, la bandera que se convertiría, 19 años después, en nuestra enseña nacional.

El estandarte lo idearon Narciso López y el matancero Miguel Teurbe de Tolón. La esposa de este último, Emilia TeurbeTolón, fue quien la confeccionó.
«A pesar del carácter anexionista que tenía la expedición organizada por Narciso López, los simpatizantes de la independencia de Cuba hicieron suya aquella bandera, y en 1869, en la Asamblea de Guáimaro, se adoptó el acuerdo de que fuera la Enseña Nacional. La decisión anterior obedeció, al decir del prestigioso profesor Salvador Morales, al hecho cierto de que cuando estalló la insurrección en La Demajagua, ya la bandera de López tenía sus mártires y su antigüedad.

«Por eso la de Yara cedió su lugar al pabellón patrio, saneado su nacimiento, según nuestro Héroe Nacional José Martí, con la muerte de López y Agüero. Nuestra bandera es expresión genuina de los muchos años de lucha del pueblo cubano en pos de su verdadera y definitiva independencia».
Explica el historiador que el estandarte ha estado en todos los momentos significativos de la Patria, es símbolo de respeto, hermandad y solidaridad entre los pueblos, y su mérito mayor, como bien dijo Bonifacio Byrne, es que no ha sido jamás mercenaria.

HITO IMPORTANTE
La bandera se izó en el edificio donde entonces radicaba la Casa de Gobierno. El sitio es un lugar apreciado por los cardenenses y despierta la curiosidad de los visitantes. Describe Álvarez Blanco que se trataba de una casa de cantería y tejas, de dos plantas y de estilo neoclásico, con diversos usos desde su fundación.

A partir de la década del sesenta del siglo XIX se estableció allí un café y luego un hotel. Desde entonces se le conoce como La Dominica. El establecimiento se convirtió rápidamente en el preferido de la sociedad cardenense de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX.
«En diciembre de 1882 los salones de la planta alta de este edificio fueron ocupados por el Club de Cárdenas. Entre 1892 y 1898, esta sociedad se convirtió en un centro conspirativo de primer orden, ya que sirvió frecuentemente de sitio de reunión a los miembros activos de la delegación del Partido Revolucionario Cubano y de su Servicio Secreto, constituida en Cárdenas durante la Guerra del 95.

 «El 19 de mayo del 2000, en ocasión de conmemorarse el aniversario 150 del izamiento de la bandera, el edificio fue declarado Monumento Nacional. Aún se conserva el inmueble, en reparación desde hace ya algún tiempo, debido a su avanzado estado de deterioro».

A la distancia de 168 años, el izamiento de la bandera aquel 19 de mayo de 1850 perdura como uno de los hitos más importantes en ese montón de sucesos afortunados que aparecen en la historia de Cárdenas.

Todavía faltaba algo más de diez años para que viniera al mundo el matancero Bonifacio Byrne, autor del glorioso poema Mi Bandera.

Cuando por fin, en 1898, se puso fin al colonialismo hispano, un imperio de cuatro siglos, la soberanía no quedó en manos de los criollos, sino de un ejército interventor. El primero de enero de 1899 se habían ido los soldados y funcionarios de la Corona.

«Tristes se han ido ellos y tristes nos hemos quedado nosotros (…)», escribiría en su diario de campaña el Generalísimo Máximo Gómez. «…los americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegría de los (…) vencedores; y no supieron endulzar la pena de los vencidos».

El día 3 de ese propio mes, Byrne y su familia partieron de Tampa hacia Cuba en el vapor Mascotte. Un ansiado regreso que para los emigrados era sinónimo de libertad, remarca el investigador Urbano Martínez Carmenate, autor del volumen Byrne: el verso de la Patria.

En La Habana proliferaban los clamores independentistas y el empleo entusiástico de los símbolos patrios. Banderas cubanas ondeaban sobre una parte de la ciudad, pero en la fortaleza de El Morro flotaba además la enseña yanqui.

Cuenta Martínez Carmenate que todavía sobre el  barco, Bonifacio contempló el panorama y la impresión momentánea lo conmovió. Apenas unas horas después de su llegada, de regreso de un prolongado destierro, dio rienda suelta a su inspiración y nació el poema que resultó una especie de intérprete de la tragedia de su pueblo.

Mi bandera devino expresión de un sentimiento colectivo y sus estrofas engrandecían la dignidad de los cubanos por la que casi medio siglo antes levantó su copa la joven Emilia Casona y luego ofrecieron su vida miles y miles de patriotas.

MI BANDERA
Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste... !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario de
los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...
¿No la veis? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día...
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!...

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Reynier PGarcia dijo:

1

31 de mayo de 2018

16:13:43


Como usted expresa,la bandera devina expresión de un sentimiento colectivo y el símbolo patrio que nos representa como país, por lo que debemos honrarla por lo que representa y la historia que entraña para todos los cubanos dignos.Pero hoy es una realidad que con la que contamos en nuestros centros de trabajo ya un poco deterioradas por el pasar del tiempo y se nos hace dificil adquirirlas para su renovación, para que así ondeen libre y resplandeciente en nuestra asta, me despido citando este fragmento del el poema de Bonifacio Byrne. ¿Dónde está mi bandera cubana, la bandera más bella que existe?

Henry Delgado dijo:

2

31 de mayo de 2018

18:44:58


Gracias a Ventura deJesus y al historiador Ernesto Alvarez por estos detalles, muchos desconocidos para los lectores.

Prof. Manuel Benito García dijo:

3

1 de junio de 2018

11:44:59


Todo ello es muy bello, pero en ocasiones o casi siempre olvidamos la forma que se empleó para imponer la bandera de Narciso-quien por demas no era cubano- a Cespedes y nos falta mucho por leer sobre lo acontecido en Guaimaro de donde nace, no nuestra primera constitución pero si la independentista, de la misma forma por muicho que se ha revindicado esta bandera es y siempre ha sido anexionista, en mi criterio la unica independentista y creada con este sentimiento fue la de Cespedes, pues la sangre derramada y los caidos por la otra eran anexionista y aveces nos olvidamos de ello como de no pocas cosas de nuestra Historia patria... cosa que es tipica cuando hay tabntas lagunas o no se hacen las debidas consultas y no lo digo por el autor, sino por el pueblo en gebneral y asi con todo o con casi todo que concierne a nuestras raices...Cuidado...todo esto crea malas comprensiones y que los profesores de esta materia sean dogmaticos y neoescolasticos.

OrlandoB dijo:

4

1 de junio de 2018

12:17:45


Gracias por ese hermoso poema de Bonifacio Byrne y el resumen en la historia de la bandera cubana.