ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cuando en el verano de 1989, el politólogo Francis Fukuyama (Chicago, 1952), muy bien catalogado por Fidel como «halcón del neoconservadurismo y promotor del pensamiento único», publicó el libro El fin de la historia y el último hombre (1992), en medio del hundimiento del campo socialista, no hacía más que reforzar una estrategia imperialista muy bien pensada: el borrado de la historia real y su reescritura a la medida de los intereses de la derecha internacional.

Un aparato propagandístico y de inteligencia muy bien engrasado y poderosamente financiado por los centros de poder mundial multiplicaron los esfuerzos para ir cambiando de forma paulatina y en el más breve tiempo las matrices de opinión y los puntos de vista que las nuevas generaciones pudieran tener sobre importantes acontecimientos de la historia contemporánea.

 La más fuerte ofensiva debía comenzar haciendo, como reza el refrán, leña del árbol caído, el recién destruido poder soviético, por tanto era preciso con urgencia desmontar el papel real de la urss en la derrota del fascismo. Los millones que aún estaban convencidos de que esta fue la potencia realmente ganadora de la Segunda Guerra Mundial, debían comenzar a dudar, a cambiar de bando o a sentirse impotentes ante las interrogantes de sus hijos al respecto.

 Frente a la imposibilidad de eliminar de golpe y porrazo las hazañas del Ejército Rojo, se comenzó a minar poco a poco la verdad sobre esa guerra; así se ha ido imponiendo en círculos de prensa occidental es (predominante) la idea de que la culpa del inicio de esa conflagración correspondió en partes iguales a la Alemania nazi y a la Unión Soviética, por la firma del Pacto Ribbentrop-Mólotov en 1939.

 Decenas de nuevos documentales de cadenas televisivas fundamentalmente norteamericanas se encargan de asignar un papel feroz a los soldados soviéticos sobre los derrotados alemanes en Stalingrado o en Berlín, a la vez que son cada vez menos los
materiales históricos de esa misma factura que abordan de manera objetiva el protagonismo soviético. Iguales ideas son «inyectadas» en miles de artículos y libros de reciente publicación.

Sucesivamente la estrategia ha ido evolucionando y alcanzando uno tras otro numerosos capítulos de la historia, aplicando a cada uno el «borrado seguro»: la guerra de Vietnam y las aventuras bélicas en el Golfo Pérsico son buenos ejemplos. Cuba está en el punto de mira desde hace ya un buen tiempo, confían en que al desaparecer la dirección histórica de la Revolución el país se quedará sin asideros en materia ideológica y los más jóvenes sucumbirán ante las dudas planteadas.

 En los últimos años, fundamentalmente en las redes sociales, ha comenzado a proliferar la idea de que nuestro país y especialmente La Habana, resultaban verdaderos idilios de bienestar y próspero desarrollo, numerosos videos muestran una capital de los años 50 con vivos colores, iluminadas avenidas y gentes felices, ninguno de ellos muestra la otra Habana, la de un país donde según cifras oficiales bastante exactas, obtenidas en el censo de 1953, el analfabetismo era del 23,6 % de una población de cinco millones de habitantes, sin contar los semianalfabetos, personas que apenas podían leer tres palabras o escribir su nombre.

 Jamás refieren la tasa de mortalidad infantil que, según cifras oficiales, era de 60 (inferior hoy a cuatro por cada mil nacidos vivos). Por supuesto, en esa imagen idílica no caben la prostitución, el juego, la mendicidad, los niños limpiabotas o vendiendo periódicos, los discapacitados en las calles viviendo de la caridad pública, ni otras realidades cotidianas de aquellos tiempos, con miles de jóvenes brutalmente asesinados por la dictadura de Fulgencio Batista.

 La maquinaria está en marcha, el fin es bastante claro y declarado, las nuevas generaciones deben creer a toda costa que la Revolución fue un retroceso histórico, que ha de regresar el capitalismo para retornar a la «próspera Cuba» de los yanquis. Por suerte, tenemos memoria y no debemos perderla nunca.

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sachiel dijo:

1

23 de mayo de 2018

07:58:25


Y aún asi, estimado Miguel, tenemos papagayos nativos que de buena o mala fé repiten todo lo que absorben por el "Paquete", y decenas de medios informativos externos situados en esa corriente de desideologización y mentira extrema aderezada con goticas de "verdades". Para estos voceros improvisados en cuanto discusión o debate se suscite, su fórmula de imposición de criterios es una , infalible, "lo vi en los canales de afuera, en la internet, sale en el Paquete, me lo dijo Pepito que está allá afuera y allí si todo se sabe, etc, etc, etc...". Tambien tenemos los que vivieron comodamente antes de 1959 (que de ellos quedaron unos cuantos, amos y siervos), y no transmiten fidedignamente lo que pasaba, para ellos sólo importa que "habia de todo..." y para nada cuenta el sanguinario y recrudecido bloque yanki economico, financiero y comercial. La guerra, más que batalla, ideologica, continua in crescendo.

MEL dijo:

2

24 de mayo de 2018

09:34:27


Miguel, lei su articulo y pienso que uno de los principales problemas que afrontamos es que todo o casi todo lo que se hace en nuestro proceso se divulga como bueno, nuestro proceso esta, como es logico lleno de virtudes y defectos y somos dados a divulgar las virtudes y no los defectos. Igual pasa con la generacion historica de la revolucion, cuando se realiza un programa sobre alguno de ellos, que de hecho son pocos, solo se resaltan cosas buenas, y de todo esto se aprovecha

marcelo dijo:

3

25 de mayo de 2018

13:21:04


Es que la verdad es así. No todo es malo, no todo es bueno. No es blanca ni negra. Tiene matices y colores.

tomas dijo:

4

28 de mayo de 2018

10:08:34


Y para eso esta la historia ,para no olvidar y no sucedan las cosas de nuevo ,como se da la historia en las escuelas ,bien pesima como si no importara ,preguntemos a un joven si sabe alguna reseña de la ultima guerra de independencia ,de reuniones de marti ,con gomez y maceo ,el por q de las cosas actuales ,NO ESO NO LO SABEN ,ah preguntenle por la ultima vulgaridad de una cancion o el gol de Ronaldo ,o el ultimo celular ,nada q los estan minando