ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hace un tiempo, durante la matiné de un cine de Inglaterra, los niños se encontraron de súbito en pantalla con una mujer desnuda que era arrojada ensangrentada contra una cámara. Habían ido a ver junto a sus padres el último filme de la saga infantil Madagascar, y en su lugar se comenzó a proyectar la cuarta parte de Paranormal Activity 4, una cinta de terror para adultos.

Gritando horrorizados, los niños corrieron hacia la salida y, detrás de ellos, los padres. Los dueños del cine pidieron disculpas y regalaron entradas gratis para próximas funciones con la promesa de que nunca más volvería a suceder algo semejante, pero los padres se quejaron en periódicos y otros medios aduciendo que no olvidaban las caras de terror de sus hijos y bien sabían que, a esa edad, imágenes como las que habían visto no se borran fácilmente, y hasta pudieran resultar traumáticas.

El hecho nos sirve para recordar que con la  explosión del audiovisual pueden entrar en nuestros hogares escenas escabrosas de todo tipo, desde el asesino a sueldo disparándole en el rostro a su víctima –con profusión de masa encefálica regada contra las paredes– hasta los más ardientes actos sexuales, sonido estéreo incluido, sin olvidar ciertos videos musicales en los cuales las vulgarización sinonímica del sexo masculino es una constante en las letras de los cantantes, siempre dispuestos ellos a dejar constancia (a puro mandarriazo poético) de sus proezas amatorias.

Hay quienes se preocupan por que los niños no vean ni oigan lo que no deben,  pero no faltan los que opinan que si ellos,  por casualidad, se asoman y tiran un vistazo, pues «mientras más rápido descubran, más rápido conocen y  aprenden».

Discutible escuela de la vida que olvida, lastimosamente, lo que es la fragilidad infantil en unos primeros años en que cualquier pistoletazo fuera del almanaque deja su marca. Que no por gusto se exigen en todos los cines del mundo la clasificación de películas por edades, detrás de las cuales se encuentran no pocos estudios de sicología y de otras ciencias.

Una clasificación que también debiera existir en nuestros hogares,  si no en letreros, al menos sí inviolable en la mente de los padres.

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Yolaimis dijo:

1

18 de mayo de 2018

09:16:06


Al respecto, pienso que la estimulación oportuna y el juego son fundamentales para un adecuado desarrollo cognitivo, no quemar etapas , como también la autonomía para ser creativos, no ser violentos, sino a ser dependientes de una forma sana. Pero los niños se desarrollan y aprenden con mayor rapidez cuando, además, reciben afecto, comprensión, cuidado, estimulación (un medio ambiente enriquecedor) y atención de la salud oportuna no mediante la violencia y palabras vulgares y obsenas. Los bebés no aprenden viendo videos ni televisión, sino de la interacción con personas reales y no enseñandoles actos vilentos que lo único que trae son trastornos psicológicos y Psiquiatricos.

Janet dijo:

2

18 de mayo de 2018

10:35:35


Muy acertado su artículo ,ojalá muchos padres lo lean y se sensibilicen , afortunadamente soy de una generación que creció en un medio donde nuestra fragilidad infantil era cuidada por padres , maestros y los medios de difusión masiva , donde ir al cine era una fiesta y, todos deseábamos crecer para poder entrar a ver aquellas películas "para mayores de 12 " o "para mayores de 16" , norma ante la cual nuestros padres , ni la administración del cine cedían , a pesar de la sugerencia : " vamos con la hermana de ... que ya es grande" . Soy una gran admiradora de la tecnología y de lo que representa en nuestros días , me toca muy de cerca como educadora las consecuencias de esta falta de clasificación y de cuidado por parte de los padres de la que usted llama acertadamente fragilidad infantil , desde mi posición no pierdo la oportunidad de educar y tratar de transformar esas mentes, así como de aprovechar lo positivo que la nueva era de la comunicación nos aporta. Gracias una vez más a Rolando por el tema tratado . Saludos .

Sory dijo:

3

18 de mayo de 2018

11:01:56


Recientemente observé en el móvil de un joven unas imágenes tan sádicas que no me permitieron pasar de los 3 segundos y todavía las tengo grabadas en mi mente. A él habían llegado desde el dispositivo de un menor, que estoy segura las había obtenido de alguien mayor. Es lamentable que los adultos se presten para divulgar escenas tan horrorosas sin medir las consecuencias que esto puede traer. Aquí, las escuelas y los medios deben jugar un papel más activo en la educación de los padres: alertar sobre los riesgos, insistir en la supervisión a sus hijos, establecer límites según las edades.

la cienfueguera dijo:

4

18 de mayo de 2018

11:14:51


Creo que todo tiene un tiempo para incorporarlo al niño ,desgraciadamente existen muchos audiovisuales abundantes de vulgaridad y letra que deja mucho que desear que nuestros niños tararean que dan lastima oirlos en sus voces infantiles ,estamos abogando en contra de la violencia pero todo eso da pie a la violencia tanta musica infantil linda que no pasa de moda porque los padres les permiten la musica vulgar despues nos quejamos de violencia ,leo el periodico a diario y casi todos los temas van en camino a la violencia que esta pasando ojala tengamos tiempo de no perder mas

César F. Castellanos dijo:

5

18 de mayo de 2018

11:57:35


Muy atinado su comentario y más en estos tiempos que está al alcance de nuestros hijos copiar cualquier cosa en su memoria. Somos los padres los responsables de lo que ven en nuestras casas.