ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Tengo ante mis ojos el significado de la palabra discreción: sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar. No siempre somos tan sensatos. ¿Se ha encontrado usted con personas que te miran de abajo hasta arriba como si fueras una especie rara o como si te hicieran un examen médico más detallado que el que realizan a un joven antes de entrar al servicio militar?; mientras usted les habla, estudian los zapatos, la ropa, modelo del reloj, apenas tienen tiempo de mirarte a los ojos cuando ya cae la despedida.

Otros inician el saludo con un «¡Pero qué flaco estás!» o «¡Cómo has engordado!». No se detienen a pensar si la persona está padeciendo una enfermedad o si intenta desesperadamente
bajar de peso; tales comentarios podrían dañar la autoestima o un proceso de recuperación. A una misma persona le pueden decir que está muy gorda y muy flaca, entonces hay que recordar el cuento del viejo, el joven y el burro, nunca se queda bien.

«¡Oye, qué viejo estás!» Venga acá, ¿y el tiempo no pasa? A veces lo dicen quienes también están viejos; para esos casos la mejor respuesta es esta: «Es que a veces soy un espejo».

«¡Qué calvo estás!», le comentan a un descabellado. A propósito, ser calvo es algo extraordinario; por aquí tengo unos versos de un poeta argentino, Eduardo Platero: «Estoy esperando/ que la lluvia cese/ para ver en los charcos/ el cielo a mis pies». Pues bien, la plenitud de una calvicie permite el reflejo de todo lo que pasa allá arriba. Por el techo superior de un calvo pasan cirros, fugaces golondrinas y no hay que esperar por la lluvia porque el cielo está al alcance de las manos, sin mencionar que se puede prescindir de los espejos y los peines.

Algunos comentan con otros acerca de la que es «tremenda pesá»; y así van sembrando prejuicios y antipatías; son una especie de mensajeros de la mala fama; después, cuando usted conoce a la persona resulta que es todo lo contrario: buena compañera, franca, comprensiva, tierna y como todos, con su dosis de defectos humanos.

No faltan los que cuando van a casa ajena hacen verdaderos inventarios, observan todo con poca discreción, al mismo tiempo sacan cuentas de cómo va la economía doméstica; claro que usted puede decir, «¡qué bonita está la casa!», pero no cargue con todos los muebles, prefiera el verso de Vicente Huidobro: «Amueblo el mundo con mis ojos».

Qué me dice del vecino que toca la puerta con la última noticia: «¡Te enteraste de lo que le pasó a fulano!». Y allá va la curiosidad de hurgar en la vida privada de la gente. Hay un proverbio que Samuel Feijóo incluye en el Cantar y el saber de Juan sin Nada: «Las personas pequeñas discuten las personas, las medianas los sucesos y las grandes discuten las ideas». Es preferible que el vecino, tras la tacita de café, traiga una taza de buena compañía.

Si usted se encuentra con alguien en una esquina, no olvide nunca el consejo del Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos, se ve solo con el corazón».

Pero deténgase por un instante a mirar la pupila desvestida del otro, allí está la alegría o la angustia, la verdad o el disfraz, la franqueza de los que miran de frente o la esquiva de los que buscan el suelo. En los ojos está el mejor espejo que nos habla del alma que reside en las entrañas del hombre. Sea discreto.

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Carlos Alberto dijo:

1

16 de marzo de 2018

06:30:57


Julio Cesar...Un Premio para ti...Esto ya es una Epidemia d intromision en los asuntos internos d las personas y en el respeto intersocial. Gracias, Este articulo debe salir por todos los medios, y mucho tiempo. Hay que hacer un Gran llamado reflexivo.

la cienfueguera dijo:

2

16 de marzo de 2018

10:02:34


Muy buen articulo que bueno seria que llegara a todos ,hace falta ser leido por muchos

Bienve Respondió:


19 de marzo de 2018

16:11:50

Si pero para que sea leido por muchos se nesecita al menos civilizacion desarrollo y economia porque no todos los cubano podemos lograr lo que se nesecita mas claro al menos una lacto en casa mientras esto no llegue no somos nada.

carlosvaradero dijo:

3

16 de marzo de 2018

10:04:19


Muy buen articulo este, me gustó mucho, sobre todo porque veo reflejado en el, a algunas personas que conozco y a quienes quiero mucho, pero tienen el defecto de ser indiscretos, sin que por ello sean malas personas, sólo que el don de la discreción no lo conocen. Creo que eso se aprende desde la casa, va ligado a la buena educación, desde pequeños debemos aprender a ser discreto, porque una indiscreción puede herir y hacer sentir mal incluso a la gente que apreciamos y queremos. A veces lo somos sin darnos cuenta, por eso cuidémonos de ser discretos, nuestros amigos y familiares siempre lo van a agradecer. Saludos!.

carlosvaradero dijo:

4

16 de marzo de 2018

15:26:10


Se han puesto a pensar ustedes las veces que vamos en una guagua o estamos en una cola, o sencillamente esperando un tramite X en cualquier oficina, como la gente se desplaya hablando intimidades que los demás no tienen porqué conocer ni les debe interesar? Así son los indiscretos, no tienen la mínima gota de mesura para decir lo que piensan en el lugar menos indicado y delante de la gente que ni siquiera conocen. Qué feo no?

Jorge dijo:

5

16 de marzo de 2018

16:58:23


Vivimos del lado de acá de la Brecha Digital (a veces me alegro). En los países desarrollados, sobre todo en EE.UU. existen hace un tiempo y cada vez se masifican más las redes sociales (por supuesto que aquí también, pero todavía en despegue). He ahí un nuevo método (con esteroides) de indiscreción y chismería. Las personas, incluso se ve más en niños y adolescentes, valen según la cantidad de seguidores que tengan, al punto que los que no tienen fuerte presencia en las redes son despreciados por los demás. Esto ha llevado a la comisión de actos realmente estúpidos como comer jabón, comer ajíes picantes, colgarse por los brazos de aleros, con casos tristes de accidentes (incluso mortales) buscando un seguimiento en la redes. Por otro parte está el afán de subir videos “interesantes” para vanagloriarse de su autoría, lo que lleva a filmar a personas en situaciones íntimas, peleas, infidelidades y muchas otras que en ocasiones han finalizado en agresiones físicas, suicidios y hasta homicidios. Imagine a todos es@s chismos@s amplificados con FACEBOOK.

Jose mario Respondió:


19 de marzo de 2018

13:20:21

Lo que pasa Jorge es que si lo pones en Facebook por tu propia voluntad el indiscreto sos vos, lo estas haciendo todo publico. Hay una frase muy conocida que dice que la indiscrecion no esta en preguntar sino en responder, lo cual esta bien a mi entender para el periodismo, pero no es así del todo, porque hay preguntas indiscretas. Saludos.