ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El más socorrido filántropo moderno es la persona o institución que, presuntamente, ayuda a los necesitados del planeta a través de fundaciones, asociaciones o empresas, con la entrega de dinero o recursos.

En ocasiones, tal proyección parte de un sentimiento de bondad auténtico que contribuye al mejoramiento del otro; aunque siempre desde el entendido de que la pobreza y la desigualdad son estados permanentes e inamovibles, solo factibles de paliarse a través de la beneficencia, pero nunca mediante cambios de sistema.

La muestra más elocuente es que hoy día, cuando más organizaciones y figuras filantrópicas han existido en el mundo occidental, la pobreza hace mella con fuerza mayor en las naciones blanco, siglos o décadas atrás, de presencia colonial, neocolonial o imperial.

En la mayoría de las oportunidades, detrás de la acción «filantrópica» subyace un sinnúmero de intereses que ninguna relación guardan con el socorro al preterido, sino con el beneficio y la notoriedad del sujeto emisor.

Los «actos de beneficencia» de las celebridades (sean músicos, magnates digitales, actores o campeones deportivos) cuentan –sin excepción– con reglas inmutables.

Primero: ninguno puede transcurrir en silencio, precisan de respaldo mediático en pos de ser conocidos. Se traza una campaña de comunicación previa al hecho, al momento de desarrollarse y con posterioridad.  

Segundo: el objetivo de la dádiva debe ser de alta sensibilidad emocional: hospitales infantiles, aldeas sin agua en África, escuelas desatendidas de algún país latinoamericano… Al momento de la entrega, en dinero o especie, no puede faltar el punto climático: un padre sollozando, una niña enferma besando al benefactor. Es ineludible la presencia de lágrimas. Así, la marca personal sale fortalecida.

Tercero: una vez tenido efecto la anuencia filantrópica, los representantes de las celebridades se encargarán de que la aureola «robinhonesca» de estos crezca gracias a los medios.

La repetición de la «noticia» del «noble gesto» de los patricios incrementará de forma exponencial el volumen de sus feligreses. Es decir, más simpatizantes que compren sus discos, vean sus películas, llenen sus estadios, adquieran sus softwares y sumen cifras en sus cuentas de las redes sociales.

En determinados casos, las estructuras articuladas para realizar los aportes financieros son simples tapaderas para la evasión de impuestos, como se ha denunciado en más de una ocasión, en casos notorios. También para generar más dinero. The New York Times censuró cómo one, la fundación filantrópica encabezada por Bono, de la banda u2, recibió en solo un año 80 veces más dinero que el canalizado a las causas sociales.

La filantropía también es empleada para desviar la atención de prácticas comerciales insanas que perjudican a millones de personas, en terrenos de extraordinaria connotación. La ensayista Linsey McGoey lo grafica con un ejemplo ilustrativo en su trabajo ¿Es realmente eficiente la filantropía?: «“He donado cinco millones de dólares a diversas causas. Con muchas ganas de contárselos”, escribía en Twitter a mediados de septiembre de 2015 Martin Shkreli, consejero delegado de la farmacéutica Turing, mientras esta era muy criticada por haber subido el precio del Daraprim al 5 000 %».

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Jorge dijo:

1

16 de marzo de 2018

16:40:24


Como dijera Silvio: ¡Qué fácil es suspirar ante el gesto del hombre que cumple un deber! Y regalarle ropitas, a la pobrecita hija del chofer. ¡Qué fácil de enmascarar! Sale la oportunidad

ricardo dijo:

2

20 de marzo de 2018

11:55:08


Porque criticar al que dona la gente espera de acuerdo a lo que hace un beneficio, es hermoso ser desinteresado pero no son las leyes del sistema del capital el que dona es victima del sistema tambien

Celsito dijo:

3

5 de agosto de 2018

23:46:19


Qué feo es eso de criticar a otros por donar. Ya desde el mismo título «Filátropos» (entre comillas) se quiere hacer meter a todo el mundo en un mismo saco que, sea por la razón que sea, hacen un beneficio a quién más lo necesita cuando donan parte de su propio patrimonio. Para algunos, el que no dona es un tacaño, para otros, el que dona tiene segundas intenciones seguramente maliciosas. Al final, no se queda bien con nadie.