ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El consejo popular es resultado de la autocrítica sistemática y necesariamente sistémica sobre el funcionamiento de nuestro Estado. Es un órgano que puede contribuir a erradicar insuficiencias y aportar potencialidades aún no plenamente realizadas.

A partir de 1988 aparecen en la palestra pública y hasta 1990 se crean en el país 225: el primero, en julio de 1988, en San Antonio de las Vegas, La Habana. En esa misma provincia se constituyeron 12 más durante 1988 y ese año comenzaron en otras, como Pinar del Río y Villa Clara, donde se constituyeron los primeros en diez municipios durante los meses de julio y octubre de 1988.

En Ciudad de La Habana surgieron cinco en 1988: Managua, Campo Florido, Guanabo, Calabazar y Wajay; a principios de 1989 se constituyó el de Punta Brava. Agrupaban como promedio 14 circunscripciones con sus delegados y otros miembros; los  territorios abarcaban 12 625 habitantes y todos funcionaban en la periferia de la gran ciudad, capital del país.

Hasta este momento, tanto los principios programáticos de los consejos populares, como las primeras experiencias prácticas de su existencia, estaban vinculadas a poblados y barrios periféricos, para fortalecer la acción ejecutivo-administrativa del órgano de Gobierno municipal.

En 1990 ocurre el «salto a la gran ciudad», para la cual originalmente no se concibieron los consejos populares. Pero, según el Acuerdo del Consejo de Estado del 1ro. de octubre de ese año, luego de analizar las experiencias y antecedentes acumulados, se decidió autorizar «...la realización de una experiencia sobre la organización y funcionamiento de órganos similares...» en Ciudad de La Habana.

Sería una experiencia sustancialmente diferente. Ya no eran consejos aislados, se desarrollaría una experiencia masiva y, por primera vez, todo un territorio política y administrativamente diferenciado –una provincia completa– quedó «cubierto» con consejos populares, con la peculiaridad adicional de que se trataba de la capital: los consejos populares metropolitanos.

La experiencia de Ciudad de La Habana se organizó a partir de un estudio realizado por el Comité Ejecutivo de la Asamblea Provincial del Poder Popular.

En enero de 1990 se constituyeron una comisión provincial y 15 municipales que elaborarían propuestas de alternativas dirigidas a perfeccionar la labor del Gobierno en los municipios, sobre la base de estrechar los vínculos del nivel municipal con los delegados y el pueblo en general, y lograr un mayor control sobre las entidades administrativas.

Las comisiones tuvieron en cuenta la antigua división de La Habana en barrios y repartos históricos, las experiencias de 65 zonas comunales y de 116 zonas de defensa; los resultados de los talleres integrales de desarrollo creados en distintos barrios, del trabajo de los consejos populares de poblados desde 1988, de los grupos de trabajo constituidos para impulsar las tareas por la celebración del XXXVII aniversario del 26 de Julio, y otros estudios realizados con anterioridad en la provincia, así como experiencias acumuladas por los municipios de Santiago de Cuba, en cuanto a cómo agrupar a los delegados para poder atenderlos y llegar mejor a ellos por parte de los órganos municipales, y la tendencia internacional en cuanto a la descentralización del control de importantes servicios a la población y llevarlos  a los niveles más cercanos posibles al ciudadano.

Valorando estos elementos, la Comisión Provincial elaboró una propuesta preliminar en el primer trimestre de 1990 que se entregó a los municipios para su examen por las comisiones creadas y los respectivos Comités Ejecutivos de las asambleas y burós municipales del PCC.

Durante el mes de junio, en un intercambio entre el Comité Ejecutivo Provincial, los municipios y los grupos de trabajo, resultó unánime el criterio de establecer algún tipo de organización con carácter permanente, al frente de las cuales estuvieran delegados a
tiempo completo, que posteriormente desempeñaron un importante papel en la conducción del trabajo con el resto de los delegados y demás factores del barrio o localidad.

Así se inició, a partir del 10 de octubre de 1990, la existencia de 93 consejos populares en Ciudad de La Habana, en los cuales solo tendría atribuciones el Presidente del consejo, quien no sustituiría a las autoridades económicas y administrativas, pues sus funciones, no delegables a ninguno de los miembros del consejo, estarían encaminadas, de acuerdo con el propio Acuerdo del Consejo de Estado del 1ro. de octubre de 1990, a «asegurar, controlar y fiscalizar el cumplimiento de las disposiciones jurídicas por las administraciones estatales».

En uno de los muchos debates que se produjeron, se planteó la «filosofía de los consejos populares», que resume conceptualmente lo que se pretendía obtener con los consejos populares: fortalecer la autoridad del delegado;  mejorar el control y la fiscalización sobre todas las entidades administrativas, independientemente de su nivel de subordinación; una vía para encontrar fórmulas que incorporen todos los elementos de la comunidad a la solución de sus propios problemas; tener una figura de Gobierno fuerte, a nivel de barrio, que pudiera organizar las fuerzas de la comunidad para la solución de los problemas de la base.

En la reunión constitutiva en octubre de 1990, el Comandante en Jefe –máximo impulsor de los consejos populares–, planteó que estos deberían velar por cómo funciona todo en su territorio, incluyendo hospitales, fábricas y otros centros; que una de sus funciones es que haya orden, que todo marche como debe ser y no se produzcan desvíos de materiales u otras malas prácticas; que pueden movilizar a los vecinos, las fuerzas de la zona, a acometer determinadas tareas en función de los intereses de la colectividad, que son una autoridad política en su zona.

Con su acostumbrada claridad, Fidel expresó que la idea de los consejos, con la experiencia que desarrollarían, irían descubriendo sus posibilidades y enriqueciéndolas, y que la que comenzaba a aplicarse en Ciudad de La Habana a partir del 10 de octubre de 1990, aunque recogía las experiencias anteriores, en particular las de los seis consejos que existían en la ciudad desde 1988, no era una simple extensión de la experiencia anterior, cuestión esta de importancia conceptual básica.

La experiencia en Ciudad de La Habana resulta determinante en la historia de los consejos. Se ha reconocido con justicia, que en gran medida la capital resistió ordenadamente la crisis del periodo especial gracias a la existencia de los consejos populares.

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CUBANO DE A PIE dijo:

1

19 de marzo de 2018

10:50:29


• Se menciona la experiencia en Ciudad de La Habana y tener una figura de gobierno fuerte, a nivel de barrio, que pudiera organizar las fuerzas de la comunidad para la solución de los problemas de la base y ya que estamos hablando de historia permitanle a este viejisimo C de P. hacer algunos comentarios de mi circunscripcion y reflejar mi orgullo de tener a nivel de base un batallon de verdaderos ejemplos que sin ellos Yo no hubiese sido nada, digo esto porque Yo fui delegado en las 1ras. y 2das elecciones, en la 1ra. eramos 8 candidatos y con el concurso de los electores sali en la 1ra. vuelta ( claro me ayudo que yo vivia alli desde que tenia 10 años y conocía a todos y todos me conocían- tenia dirigentes que me aconsejaban, muchos con posibilidades de ayudar Y UNA GRAN MASA QUE “ECHABA PA LANTE” – hasta hicimos “ un consejo de ministro a nuestro nivel con técnicos en la materia Yo siempre había trabajado en cosas de economía y necesitaba ayuda” A TODOS MI RECONOCIMIENTO) con la a ayuda de todos la primera obra que acometimos (me empujaron) fue que al caerse el techo de la carnicería que estaba centricamente situada y nos propusieron ponerla por lo que nos dimos a la tarea de echarle la placa y nos quedo tan buena que los técnicos de comercio dictaminaron que que no habia que hacerle mas nada. El director de la empresa, un gran co., nos devolvió el cemento invertido. “ nuestro ministro de la construcción “arreglo” para que no se mojaran los sacos y el era el custodio y entregaba por orden firmada por mi ( el “ ministro de finanzas controlaba los números). Como teníamos cemento se acordó echarle acera a una cuadra que le faltaban los dos lados, le propusimos a los vecinos de esa cuadra echar un solo lado de acera y aceptaron y con la dirección de los constructores y trabajo voluntario se hizo. En mis despachos semanales uno de los planteamientos mas repetitivos fue – me hace falta unos pocos sacos de cemento para algunas reparaciones, Yo daba un poco recortado, porque no estábamos en la abundancia Yo hacia una orden firmada y le decía al interesado que se la entregara al custodio del cemento. DESPUES POR UNA FELIZ CASUALIDAD SALIO UNA DISPOSICION QUE LA EMPRESA DE GAS LIQUIDO ( YO HABIA SIDO VICE-DIRECTOR DE ELLA Y AHORA ERA SECRETARIO DE LA ASAMBLEA MUNICIPAL- SOLO HABIA OTRO CANDIDATO Y OBTUVE EL 90% DE VOTOS DE LA CIRCUNSCRIPCION), NO PODIA REPARTIR LOS TANQUES EN ALGUNAS CALLES – suerte nuestra era unas de ellas. La solución a nivel de empresa era que la empresa de gas de la calle iba distribuir a nuestra circunscripcion. Entonces para darle gas a un edificio de 7 plantas determinaron sacar de un tubo de 3 pulgada QUE ESTABA A UNA CUADRA DE EL Y TENIA QUE PASAR POR TODOS LOS SOLARES MENOS UNO, CUANDO VINO EL TRABAJADOR A LA TUBERIA PARA TIRAR LA TUBERIA, ATRAVES DE TODOS LOS SOLARES, UN GRUPO Y YO SE LO IMPEDIMOS, EL ENTENDIO, Y YO LLAME AL DIRECTOR DE LA COMPANIA Y LE DIJE QUE ESO NO SE PODIA HACERSE PORQUE ERA UNA FALTA DE RESPETO A UN MONTON DE PERSONAS DE LA CIRCUNSCRIPCION – OBTUVIMOS EL RESPALDO DE LAS ASAMBLEAS MUN. Y PROV. Y SE APROBO PONERLE GAS DE LA CALLE A TODAS LAS CASAS QUE NO TENIA GAS. La empresa puso un trabajador con su ayudante. Dos compa ñeros de unos de los solares vinieron a verme y me dijeron ES VERDAD QUE NOS VAN A PONER GAS A TODOS? Y YO LE DIJE QUE SI Y ELLOS ME RESPONDIERON QUE ELLOS ERAN PLOMEROS Y QUE IBAN A TOMAR UN MES DE VACACIONES PARA TRABAJAR CONMIGO. Hable con los que vivian en el edificio y les plantee que los trabajadores no podían perder un minuto y que se pusieran de acuerdo porque había que darle hasta el almuerzo y hacer un brigada para trabajar. También se hicieron brigadas de ayuda X cuadra para trabajar bajo la dirección de los plomeros, cortando tubos etc..El trabajador de la empresa me dijo " me dijo mira yo estoy por lo que me de la mocha y EL PRIMER MES QUE YO COBRE, POR EL MONTO, ME QUITARAN DE LA OBRA. Por lo que se le dijo a todos los voluntarios que muchos tomaron vacaciones. Efectivamente al cobrar los trabajadores , ya habian terminado el edificio que fue lo primero, se paro el trabajo y aunque se había puesto gas a todos, menos a un solar, que era el mas apartado, ellos me responsabilisaron a mi. • Como mi circunscripción muchas tuvieron hasta un trabajo mejor y feroz que nosotros. • El presidente de la asamblea y yo trabajábamos por el dia atendiendo publico y después de hora todo el trabajo burocratico y chequeo de cumplimiento de plan, etc.. ESA FUE LA EXPERIENCIA DE PLAZA DE LA REVOLUCION AL PRINCIPIO.