ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El tema me lo sugiere el nombre de la protagonista de la novela cubana de turno. Dalaytti, que así se llama, me ha puesto a pensar en lo «intensos» que solemos ponernos los nacidos en este verde caimán a la hora de seleccionar algo tan serio como un nombre. ¡Vaya si lo tomamos en serio!

Si ese solo fuera el nombre de un personaje, le aseguro que yo lo olvidaría no más pasara la novela. Siendo totalmente franca, tengo que volver a la segunda línea escrita aquí para prenderlo a mi memoria, aunque sea con un alfiler.

Hace algún tiempo, no hace muchas lunas de esto, la moda eran aquellos  que nos dejaban rostro de pescados en la tarima y un evidente signo de interrogación en la cara, porque luego de la pregunta ¿cómo te llamas?, en la consecuente respuesta el interpelado argumentaba a qué aludía la extraña génesis de su patronímico.

Florecieron los Noslen (Nelson al revés), Odlanier (Reinaldo), Leunam (Manuel), Legna (Ángel), Leira (Ariel), Anele (Elena), Adnaloy (Yolanda) y Otsenre (Ernesto), entre otros muchos.

Luego, y hasta hoy, otros padres optaron por combinaciones realmente abstraccionitas en su concepto, imposibles de dilucidar sin previa información. Por ejemplo: Sariman (Sara y Manuel), Leidan (Leida y Daniel), Franmar (Francisco y Marina), Julimar (Julio y María), Blaren (Blanca y René).

Otros rememoraban personajes de diferentes latitudes o territorios bastante alejados de nuestra realidad más inmediata: ahí figuraban en el primer grupo Lenin, Yasser, Indira… en el segundo Hanoi, Sian, Libia, Nairobi, Namibia, Kenia, África,  Israel, Asia, América… pero otros se salían de la órbita terrestre: Luna, Sol, Venus, Júpiter. Algunos me costaba encuadrarlos, hacerlos tangibles hasta que conocí a Keney (sin ningún significado sentimental), a su hermano Neyke (Keney al revés) y a Rouslyn.

Profundicé entonces un poquito en el tema y saltó ante mi vista la generación Y, de los 80 y entre ellos muchos deportistas (gente cuyo nombre ineludiblemente está llamado a perdurar): Yan, Yipsi, Yadel, Yumisleidys, Yoroemis, Yunel, Yoennis, Yargelis, Yannelis, Yunidis,Yeimer, Yuniseski, Yuriorkis, Yormani, Yoerkis… Y unos cuantos singulares: Jonder, Dayan, Level, Vismay, Gelkis, Uziel, Erislandy, Salatiel, Vicyohandri, Osbiel, Roidel, Asniel, Edisbel, Leovel, Mijaín, Idales, Leurys y Eglys, entre otros miles.

No salgo todavía de mi asombro ante un sui géneris caso, contado en Juventud Rebelde en el  2004. Puesto que nació en una madrugada lluviosa, decidieron llamarle Rayni, una variante bastante españolizada de rain, lluvia en inglés. El niño confesaba entonces, ya con 11 años, que le hubiera gustado llamarse David, por Bisbal, cantante al que admiraba mucho.

En aquel reportaje se mencionaban otros casos de cubanos con nombres inusuales: Evergreen, Mylady, Sugarcandy, Geisha, Aistiuvisy, Anliery, Danger, Alien y Usnavy. Tal vez ninguno fue tan llamativo como Yunaiestei.

Recuerdo una lectura de Eduardo del Llano que mencionaba los nombres más comunes en los 70. Como la gente leía tanta literatura  soviética pulularon los Liuva, Tatiana, Yordanka, Katiuska, Tamara, Pável, Iván, Yuri, Alexis.

Y en los últimos años pudiéramos decir, sin temor al equívoco, que se ha vuelto a los orígenes. Desde mis años universitarios los nombres españoles fueron tendencia. Al menos en mi grupo,  al pase de lista respondían Lourdes, Ana María, Rosa María, Elisa, Rosario, Héctor, Mauricio... aunque no dejaron de estar las Mariannis, Dannielis, Andrei, Darlén, Yismady, Elisdanys, Nayvis y Chabelis, entre otros muchos.

No obstante, parece que las madres y padres de ahora, los que hace menos de 30 años fuimos niñas y niños, nos hemos llamado a capítulo, porque insisto, un nombre es algo muy serio.

Es así como coincidirán con mi hijo: Rodrigos, Sebastianes, Elenas, Manueles y hasta Ignacios, por solo mostrar un botón.
Y mejor que también se unan Lucas, Michael, Dylan, Liam, Elizabeth, Thiago, Flavia y Valeria. Voto porque el ajiaco sobreabunde antes de retornar al facilismo del día patronal, porque despertaría curiosidad llamar a un niño Cipriano, Candelaria o Idelgrades.

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Moraima dijo:

21

4 de marzo de 2018

10:50:35


Excelente artículo, Liz. Curioso, no vacio como señala Rene. En nuestra TV he visto en los créditos el nombre Oigres, Sergio al revés. Estará satisfecho el con su nombre?

manuel ariel dijo:

22

6 de marzo de 2018

13:02:03


pues yo pensé que estaba haciendo original y no me sonó mal en ese momento, tampoco ahora, ahora me gusta más, también que fue conciliado con la madre. fue mi idea pero todo el mundo estubo de acuerdo. un día escuché el nombre de mi hija pero no se referían a ella, así que deduje que el padre se llama ariel, igual que yo. pues sí, me encanta el nombre de mi hija, leira.

Hanoi dijo:

23

7 de marzo de 2018

16:36:12


Muy bueno el artículo hace falta que los padres de hoy lo lean antes de ponerles los nombres a sus hijos