ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Absorto, hurgando en la pantalla del celular, rendido de pies y manos a la contagiosa música de los audífonos sembrados en sus oídos, intentó cruzar la avenida, cuando el bocinazo del almendrón lo detuvo en seco. Justo en medio de la vía quedó mudo, desarmado.

La celeridad con que hoy transcurre la realidad, interconectados a no se sabe cuántos acontecimientos de aquí y de allá, acapara un segmento apreciable de las diarias 24 horas, tanto para los llamados nativos digitales como para quienes «cacharreando» o parafraseando al poeta Antonio Machado, «golpe a golpe» nos acercamos al cambiante mundo de la tecnología.

Un celular acorta las distancias, ahorra tiempo en gestiones, casi se tiene cual un hueso más (quizá el número 207) del esqueleto humano. Es el vínculo inalámbrico con el trabajo, los amigos, la familia, incluso es el aliado cuando inventamos un pretexto para eludir algún compromiso, aprovechándonos de no dar la cara parapetados tras ese pequeño artilugio. (Esto último no lo recomiendo).  

Entonces, dados a la magia de los avances de punta, enredados en las redes de internet –quehacer ponderado a partir de las facilidades que ofrece para realizar cualquier labor– devaluamos un tanto a una de las primitivas funciones del ser humano: caminar, socializar.

Moverse en compañía, junto a los tuyos y también unidos a los conocidos o familiares de otros que no son precisamente los tuyos, causa satisfacción. La socialización de los conocimientos, brindar afecto y hermandad, son atributos que no sustituye tecnología alguna.

La vida entraña la incansable búsqueda del balance en todo lo que hacemos. No ha de sentirse a gusto el cuerpo si le dedicamos una desmesurada ración de horas-silla a intercambiar, por ejemplo, en las redes sociales, mientras perdemos ese contacto renovador de «tú a tú» con quienes nos inspiran a llevar nuestros sueños hacia realidades palpables, tangibles.

Ese necesario balance entre intelecto y acción, en nuestros días tributa puntos favorables a la salud del individuo. Les ilustro con un hecho real:

Agradecido por la contribución de varios programas de computación que le auxiliaban en el estudio de las aperturas, medio juego y finales, un destacado ajedrecista dedicaba una cantidad apreciable de su tiempo al estudio de sus contrarios, apremiado por la creciente rivalidad en el mundo de los trebejos, donde mantenerse entre la élite de los jugadores más renombrados del planeta es cuestión bien seria.

Considerándose preparado para liderar uno de esos torneos de encumbrados, en medio de la competencia sintió un cansancio inusual, dolores en el cuerpo y somnolencia. Terminada la lid le reveló a un médico sus síntomas, a lo que el galeno, conocedor de esos malestares, tras unos análisis de rutina solo le indicó como «medicina» estas recomendaciones: ¡Compense su agotamiento mental con ejercicios. Corra, practique natación, pasee con la familia, comparta con las amistades, distráigase!

Una anécdota más. Durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012, minutos antes de que el cubano Leuris Pupo se coronara como medallista de oro en pistola de tiro rápido a 25 metros, me confesó que todas las mañanas, incluso ya en el escenario londinense, dedicaba un tiempo a correr y hacer ejercicios.

Sabiendo que los nervios deben reposar, el pulso ha de ser certero y la concentración de la atención ha de fijarse en el evento, le pregunté al holguinero si esa ejercitación previa no lo alteraba un tanto. «Todo lo contrario, hacer eso me relaja, libero tensiones antes de la justa», apuntó y, como quien no deja nada para luego, recalcó: «Pero nada sustituye la tranquilidad que me da escuchar a mi entrenador y hablar con mis compañeros del equipo».

La técnica despeja horizontes, abre caminos, es un vehículo para crecer como mujeres y hombres. Socializar es saberse vivo y conocedor de poder aportarles provechosas experiencias a los demás.

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esteban dijo:

1

17 de febrero de 2018

13:31:39


alguien se ha puesto a pensar la cantidad de ejercicios que hace un ciudadano de a pie a diario? me refiero a esa gran mayoria que tiene que dar carreras para caer atras a una guagua? o los que hacen todos sus menesteres y gestiones burocraticos a pie, cargando muchas veces con los pequeños hijos? eso no es hacer ejercicios?