ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Algunas personas sueñan desde pequeñas con ser cineastas y lograr una película tan buena como su preferida, o simplemente disfrutan apretar el botón grabar (que puede estar en varios idiomas) y guardar imágenes en movimiento. Luego las muestran a familiares y amigos.

Las nuevas tecnologías, las cámaras digitales, tabletas electrónicas, teléfonos celulares…, permiten que muchos realicen videos con facilidad, lo cual de forma general resulta favorable. Esas obras personales a veces constituyen momentos de felicidad archivados para siempre.

En ocasiones, hasta son divulgadas en los medios de comunicación por reflejar sucesos inesperados, que no fueron captados por camarógrafos profesionales.

Con los nuevos equipos, varios intentan ponerse creativos, privilegian los planos de detalles, varían los ángulos y graban sucesos que debieran permanecer en la intimidad o en los recuerdos de cada uno.

Hace poco, un amigo, quien sugirió el tema de este comentario, me narró fragmentos de varios videos que le mostraron, incluido uno sobre el proceso de necropsia a un cadáver, y él ni siquiera pudo terminar de verlos, porque eran demasiado «fuertes».

En una laptop había uno sobre un enterramiento y otros sucesos en un cementerio, que verdaderamente era difícil de observar por su contenido.

Algunos meses atrás, otro en internet mostraba un perro encendido, la candela lo consumía mientras el animal corría con desesperación y emitía un sonido de llanto, capaz de penetrar las entrañas y provocar lástima e indignación.

Los hay sobre accidentes o escenas de violencia, varios de los cuales no fueron captados en naciones lejanas, sino cerca de nosotros. ¿Cómo es posible que alguien prefiera filmar antes que ayudar?

Otras personas deciden ser actores de su propia vida y graban escenas muy personales. En ocasiones, aseguran que eso los excita, y la peli es solo para consumo de dos, pero, por descuidos y otras razones, a veces el público resulta mucho más numeroso, y el audiovisual viaja de una memoria flash a otra. Los protagonistas alcanzan una fama indeseada y se sienten mal, con deseos de trasladarse a otro sitio, donde no sean conocidos. También está quien toma las imágenes con su cámara o celular, sin pedir permiso, y luego las divulga.

Grabar y mostrar a los demás cuestiones muy suyas o de otros será siempre una decisión de cada quien, pero ojalá todos comprendamos que con frecuencia la mejor cámara, la más favorable, es la mente, la memoria humana.

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OrlandoB dijo:

1

2 de febrero de 2018

06:52:12


Si tienes razon Yasel. No es digno para ningun ser humano o animal, cuando exponen sus problemas desagradables a la vista publica. ¿Que se pretende con la informacion?

Wendy Respondió:


12 de febrero de 2018

16:48:01

No es justo publicar imágenes por morbo o diversión. No es justo ni siquiera filmarlas en primer lugar. Pero hay videos a los que hace mención este artículo, que desgraciadamente suma al mismo saco que los mencionados anteriormente. El video del animal quemado fue difundido como denuncia, como protesta, como evidencia de que existe una violencia y maltrato hacia los animales totalmente legal bajo el marco actual de nuestra sociedad. Quién filmó el video, divirtiéndose de que lo hizo, esa persona debería ser sometida por la ley. Quienes filan videos, fotos como evidencia, para denunciar delitos, porque a veces no pueden tomar la justicia por su cuenta. Esas personas están haciéndole un bien a nuestra sociedad, esa sociedad que queremos mejor para nuestros hijos, y que en este caso, queremos sin violencia para con los animales. Un saludo.

Suri dijo:

2

2 de febrero de 2018

08:15:06


estas el lo cierto y me gusto tu comentario, es verdad que en ocaciones somos capaces de grabar algun suceso y no ayudar ademas de compartirlo con varias personas yo he visto cada videos que de verdad da lastima de saber que se puede ayudar y no se hace quizas por el fanatismo que existe hoy en dia de subir todo a facebook y no nos damos cuenta de lo que pasa alrededor este temas deberia tratarse con profundidad y darle seguiiento, mis respetos para usted me encanta siempre los temas que tratas porque son la realidad de lo que pasa actualmente

Angela Salas Quintero dijo:

3

3 de febrero de 2018

11:28:45


Me gustó mucho su artículo...es un tema muy importante y muy delicado a la vez...ojalá muchas de las personas que se dedican a hacer esas ¨malas¨grabaciones y a publicarlas pensaran por un segundo en las consecuencias que esto pudiera traer...es muy acertado eso de ¿por qué grabar en vez de ayudar?...realmente son muchas las cosas en las que hay que pensar...

Adriana Bárbara García Ranero dijo:

4

6 de febrero de 2018

11:13:42


Estimado Yasel: Al igual que su colega de Juventud Rebelde Osviel Castro Medel en "Imágenes que desgarran" (JR, 13 nov 2017) toca Ud. un tema muy importante y actual que tiene muchas aristas éticas, morales y sobre todo humanas. A la mayoría de los cubanos nos preocupa, y mucho, la insensibilidad morbosa que se ha adueñado de una parte de la ciudadanía -sobre todo adolescentes y jóvenes- que se regodea y entretiene en grabar hechos dolorosos y crueles para luego pasarlos de mano y verlos como se ve una novela o película. Esto nunca había ocurrido y debemos preguntarnos el porqué ocurre ahora: ¿qué está fallando en la educación cívica y de los sentimientos, tanto en la familia como en los centros educacionales? Conocer las raíces del mal es lo único que nos permitirá actuar en consecuencia para erradicarlo a tiempo, antes que dañe más el tejido social. Pienso que, lo mismo que en su momento el de Osviel, su comentario pudo haber ido más allá y no dejar muchas cosas en el aire. Esto lo digo por los ejemplos concretos que pone: los videos de una autopsia, un enterramiento y otros sucesos en un cementerio, hasta accidentes y actos de violencia... y por supuesto, el perrito quemado vivo en Manzanillo por sujetos delincuentes y psicópatas que siguen libres y animados por la impunidad que disfrutan. En el caso del video de la autopsia, la pregunta y su respuesta son obvias: quienes tomaron el video y lo difundieron más allá del ámbito estrictamente profesional son trabajadores de salud pública y, contrariamente a lo que debe caracterizar a todo trabajador de este sector, muestran no sólo insensibilidad e irrespeto ante un ser humano fallecido y sus familiares sino falta de ética profesional y humana y bien merecen ser identificados y sancionados por ello. Respecto del video del enterramiento y otros hechos ocurridos en un cementerio -hechos que proliferan inconteniblemente en muchos cementerios de nuestro país ante la indolencia e inoperancia de los responsables institucionales de Comunales- es la muestra palpable de los niveles de morbosidad a que pueden llegar las personas cuando pierden el respeto a sí mismos y a los demás. Sin embargo, el escandaloso crimen del perrito quemado vivo en Manzanillo tiene otras aristas que Ud. tampoco tocó y por ello equipara su publicación -lo mismo que su colega Osviel- a los de otros hechos, sin reparar en que en este caso los motivos difieren en lo absoluto. Es un hecho sabido por todos que las fotos y el video tan tristemente famosos, tomados por psicópatas iguales a los autores de ese crimen, circulaban hacía ya semanas por todo Manzanillo, de celular en celular, en manos de jóvenes y adolescentes que "disfrutaban" viéndolo. Sin embargo, su salida a Internet tuvo otro carácter: no fue regodearse en la crueldad espantosa contra un ser indefenso lo que movió al joven periodista que lo subió, sino la indignación ante la impunidad y el deseo de denunciar el crimen para que nunca más se repita; y con ello desató una ola de solidaridad e indignación dentro y fuera de Cuba a favor de la protección de los animales y contra el maltrato. Como ve, en este ejemplo del perrito, que Ud. pone al mismo nivel que los demás, la connotación de que se haya hecho público es otra, muy distante de la intención que sí animó a quienes hicieron públicas imágenes de otros hechos que Ud. menciona. En este crimen contra un animal indefenso quemado vivo, sí hay aspectos muy preocupantes y Ud. no los menciona ni por asomo: el más grave, la indiferencia y la impunidad que todavía existen a su alrededor. Ninguno de los testigos de la escena socorrió al perro, ninguno enfrentó a los monstruos que lo torturaron y mataron, tampoco ninguno los denunció. Y las autoridades no hicieron mucho salvo detener al principal criminal y luego dejarlo libre, como sigue estando hasta hoy, sin juicio ni condena. ¿Será porque Cuba no tiene aún la tan necesaria y tan solicitada a ley de protección animal? Pero aún así esos sujetos podían haber sido juzgados y condenados por peligrosidad, actos antisociales y escándalo público (delitos previstos y sancionados en nuestro Código Penal). El otro aspecto, no menos preocupante, fue el silencio que existió -y existe aún- desde la prensa y las instituciones sociales acerca de este hecho: salvo los comentarios de Nora García, la presidenta de la ANIPLANT en el espacio "Juventud 2000" de Radio Progreso por esos días, y los de José Alejandro Rodríguez en un programa radial, el resto fue silencio; y eso nos debe mover a pensar y sobre todo a actuar consecuentemente denunciando lo que está mal, entrando en sus causas y buscando entre todos las soluciones, que necesariamente han de implicar los esfuerzos de toda la sociedad. Como en su momento animé a su colega ahora le animo a Ud. a que vuelva a abordar este tema, pero profundizando en él, de modo que llegue a las conciencias y los corazones. Todo periodista, todo comunicador social, tiene el inmenso privilegio y el precioso e importante encargo social de contribuir a educar y formar a las personas y con ello contribuir a hacer una sociedad cada vez más huamana y justa. Atentamente, saludos cordiales. Adriana B. García Ranero Ciego de Ávila

Jose Eduardo dijo:

5

13 de febrero de 2018

15:30:58


Muy bueno este artículo lo cierto es que con ello se demuestra la perdida de valores que está sufriendo esta sociedad, que se ha hecho muy poco por rescatarlos y que está poniendo en la cuerda floja los valores de modestia, humanismo, sensibilidad que tanto nos han enseñado y que parece que en los últimos años la sociedad cubana se ha ido desprendiendo de ellos poniendo en riesgo el proceso revolucionario cubano.