ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El propio pensamiento de Fidel nos compele a convertir en acción sus ideales. Foto: Juvenal Balán

He vuelto a ver la imagen del presidente nicaragüense Daniel Ortega repitiendo la pregunta ¿dónde está Fidel?, y un coro enorme de pueblo respondiendo a una sola voz: ¡Yo soy Fidel!

Con el más noble de todos los orgullos, miles de niños y adultos escribieron esa misma frase en el punto más visible de su frente o de sus mejillas. Los soportes impresos no quedaron atrás.

Tal vez el agua deslavó, horas después, la forma tejida por las diez letras en línea sobre la piel. El contenido, la esencia, no.

Del mismo modo que ni el más torrencial aguacero podría desprender la vida que late en el corazón de una piedra serrana, allá, en Santa Ifigenia, tampoco hay nada que ponga fin a enseñanzas, conceptos, convicciones y principios que los cubanos estamos llamados a convertir en hechos.

El legado del Comandante es y será el ejemplo para todas las generaciones de cubanos. Foto: Jose M. Correa

Lejos de ser, en verdad, como Fidel, está quien carece o no aplica el sentido del momento histórico que vive; quien desvía recursos, roba o se corrompe; quien por miedo, o para no buscarse problemas frente a lo mal hecho, no defiende valores en los que sí cree, o quien viola principios éticos o miente, lo mismo a la hora de ofrecer una información que en el más cotidiano diálogo.

Llevar dentro y ser por fuera el Comandante en Jefe, es tratar como ser humano a esa mujer u hombre que acude a la consulta médica, a la taquilla de Ómnibus Nacionales o a la oficina concebida para que su queja o preocupación sea atendida y tramitada como debe ser... algo que no siempre ni en todas partes ocurre.

Hagamos un simple ejercicio de meditación. ¿Desde cuándo estamos oyendo decir que, en el contexto del actual modelo económico y de las transformaciones que lleva adelante el país, es preciso cambiar la mentalidad? Años ya. Lo plasma, incluso, el Concepto de Revolución: (...) es cambiar todo lo que debe ser cambiado (...). ¿Y quién no sabe que política, administrativa, institucional, social y familiarmente, muchísimos siguen anclados a una obsolescencia o rigidez cerebral incompatibles con el momento?

Exigir más de lo que se entrega (y no faltan quienes lo hacen), actuar como si la riqueza cayera del cielo y no del trabajo creador –en primera persona–, imaginar que nuestros problemas serán resueltos por fuerzas externas es carecer de visión, inteligencia, audacia, realismo y hasta de sentido común.

Acabamos de iniciar un nuevo año. Nadie dude: este primer día de enero, como siempre, Fidel estuvo con nosotros, irradiando unidad. Estemos las 364 jornadas siguientes también nosotros con él. O sea: intentemos, día por día –con hechos, más allá de lo dicho– ser como continúa siendo él, en cada instante, contra todo viento y contra toda marea.

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Pargas dijo:

1

15 de enero de 2018

10:12:45


Excelente trabajo pastor como siempre te felicito por todas estas cosas bellas que enaltecen el orgullo de ser cubano.yo soy fidel o la frase seremos como el che.una distante de la otra pero siempre presente en cada cubano que sienta como propio el dolor ajeno.

Pastor dijo:

2

16 de enero de 2018

09:03:24


Saludos Pargas, como siempre Granma agradece el comentario de sus lectores. Tienes razón: Fidel, el Che... ¡qué dos hombres! Privilegiados nosotros, los cubanos, de tenerlos.

Loriet dijo:

3

22 de enero de 2018

18:17:17


Saludos Pastor por el trabajo y la oportunidad de que los cubanos intercambiemos en torno a una frase tan significativa como es decir yop soy Fidel; si todos los que pueden en este proceso ún ico que llevamos y sostenemos los cubanos hiciéramos lo que nos toca entonces estaríamos siendo Fidel, crteo que este artrículo nos sirve pñara pensar donde tenemos que cambiar lo que debe ser cambiado, toda la sociedad tiene que asumir lo que le toca a cada cual, empecemos por algunos de los lugares a los directivos les toca hacer cumplir todo lo que les he inherente, en cualquiera de los niveles de dirección y ya estaríamos cambiando, cuánto pueden hacer los gobiernos locales, entiéndase en todas las estructuras y no lo hacen, cuanto puede hacer la prensa y sigue siendo demasiado triunfalista y no va a la crítica, sabia, revolucionaria, profunda para buscar donde están las lagunas, cuanto puede hacer la policía, en todas sus facetas para que la sociedad esté más ordenada, con respeto a las leyes y que no se cometan violaciones de tránsito, de orden público, en el plano económico, etc, cuánto les correspon de a los distintos niveles de la contraloría y todos los mecaniosmos de control que tenemos y siguen existiendo todos los problemas de corrupción, robos, desvíos de recursos y no lo detectamos, cuanto pueden hacer los directivos de inspección, de transporte, integrales, de comunales, de viviendas, etc, etc. y nadie vela porque se cumplan con efectividad sus funciones, cuanto pueden hacer todos los trabajadorers de servicios, de educación, de salud, etc. para que el pueblo se sienta complacido, se trata entonces de que decimnos Yo soy Fidel y no hemos interiorizado que significa realmente; cuánto nos señaló el Che, en su famosa obra El Socialismo y el Hombre en Cub a que debíamos hacer y solo ha estado para muchos expresado ahí para citarlo y no para cumplirlo o hacerlo cumplir. Esperemos que en algún momento adquiramos conciencia de lo que estamos diciendo y seamos consecuentes