ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Diciembre nos pone a pensar y hay palabras que se entronizan. Palabras que nombran actitudes que protagonizamos o desechamos, pero nos conciernen. Están en nuestros días y de lo que hacemos frente a ellas depende en gran medida que nuestro paso por la vida, inventariado siempre en esta fecha, esté abonado por la buena estrella.  

Pero no vienen solas: se amoldan en preguntas y conclusiones, ocupando la más importante carga de significado dentro de la idea, bien para indagar en los planes futuros, bien para dar fe de cuánto hemos hecho en torno suyo o cómo será el modo en que para el próximo año las vamos a encarar.

Apuesto por el vaso medio lleno, por mirar el camino recorrido en lugar del tramo que falta, por desyerbar la huerta –que solo se logra escardando– para que la siembra respire bajo el sol. Con esos afanes construyo mi tiempo, que se vale de esas voces, las inevitables.

Empiezo por la confianza, la que camina por la cuerda floja, la que todo el tiempo arriesga, pero indispensable en cada proyecto personal o social, en cada relación humana valedera, en todo lo que debe ensanchar sus dimensiones. Y reparo en este diciembre que sin ella no es posible progreso alguno. Que es preciso construirla y conservarla.

Pienso en la amenaza, que busca ensombrecer los sueños humanos, pero ante el susto de su imperio, me detengo para ver qué provecho le saco a la trampa. De algo nos sirve. Descubrirlo nos toca. Ella gusta de burlar todo cambio, al que nos resistimos muchas veces, pero habrá que vencerla.

Aparecen otras como la unidad, el equipo, el compromiso. Todas con naturaleza propia, pero entrelazadas entre sí. El compromiso individual, en materia de fines sociales, tributa a uno mayor, el colectivo, dígase una familia, una empresa, un país.

Y no fragua si quienes procuran emprenderlo halan a solas por su parte, poseídos por un individualismo tullido, que demerita la potencia del grupo.

Del escrutinio al que me expongo no escapa el equilibrio, de ineludible escala en los designios personales –y plurales–,  el que congrega en lugar de excluir, porque de todos, si hay resortes motivacionales, siempre hay algo que tomar. Me arriesgo y desafío el desaliento, el rapapolvo inmerecido y el error, que es parte ineludible de la victoria; y apuesto por el callejón con salidas, por la sonrisa que destruye los dobleces, por la admisión del desliz.  

Después –porque son muchas y todas quieren ser evaluadas– doy mi voto a la locura, sin olvidar que tantas hazañas nobles de las letras y la historia parecieron y fueron épicos desatinos; a la locura, que no equivale a la irresponsabilidad ni al libertinaje, sino a la disposición de emprender rumbos que pueden resultar difíciles de transitar, pero que otros han sobrevolado a fuerza del arrojo.

Un puesto especial reservo al instinto, ese ejercicio espontáneo que no aprendió a mentir, y que sirve como termómetro de todo vínculo humano. El que nos recuerda que los reflejos se someten a razones profundas y son, en extremo, virtuosas, por lo que hay que prestarles mucha atención.

El trabajo, ese que puede atribularnos y a la vez extrañamos si estamos de reposo, merece un permanente examen. Pensarlo bien, hacerlo nuestro cómplice, conseguir que nos deleite la obra y que el resultado remunere a los demás, tiene que ser un estilo de vida, si se quiere vivir en armonía, puesto que la entrega cotidiana es uno de los modos de conseguir el bienestar.

Van quedando pocas, no porque escaseen, sino porque no hay que abusar del lector, que habrá hecho su propio inventario y en él colocará las de su preferencia. Pero quiero salvar de la lista que se me queda, la ofensa y el desdén. Ojalá sepamos responder con elegancia, sin vestir la talla del agresor –optando por el diálogo, tantas veces desestimado– cuando se nos desacredite.

No dejo fuera el valor, preciso cuando a sabiendas de que no seremos aceptados por tener un modo particular de pensar, o un ideal que defender, debamos exponer nuestro criterio. Ni excluyo la ternura, a veces desestimada, y capaz de suavizar las más recias fibras, cuando acompaña los buenos argumentos. Por último, celebro que el éxito personal y profesional fluya, y salpique a  aquellos para quienes se vive, sin solemnidades superfluas. El favor será mejor visto y más apetecible.

De constantes revisiones deben ser los comportamientos, cuyos análisis marcan tendencias. Ellos cobran forma en los minutos, las horas y los días. Pero como en todo, hay que hacer un alto, que tiene lugar en diciembre, el que nos evalúa, el que nos pide cuentas.

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Antonio J. Martínez Fuetes dijo:

1

29 de diciembre de 2017

18:24:11


Apreciada Made, elijo pensando en ti a la esperanza, esa que de una forma u otra nos entregas con tus reflexiones, también el respeto que tanto necesitamos y poco sentimos; la incertidumbre que marabusea en nuestras vidas y que nos atormenta en un torbellino de mediocridades e incomprensiones y mutila las utopías. Insisto en el respeto que nos debe llevar a la paz y ella a la necesaria construcción en armonía y con dignidad de nuestras vidas. Gracias nuevamente por ser, por estar, por acompañarnos, por el aliento. Antonio J. Martínez Fuentes

Edel Esteban Correa Mijares dijo:

2

30 de diciembre de 2017

01:06:21


Ya es una costumbre leer tus articulos, a mi juicio bien pensados, concretos , tambien llenos de ternura , como te refieres, en momentos adecuados. Bien atinadas las valoraciones, que personales pero casi generalizadas haces de lo que realmente y practicamente es una convocatoria a cada uno de los nuestros y todos donde quieran que esten. La reflexion al cierre de un ciclo, llamese año, siempre que se haga con ansias de modificar, de mejorar las relaciones personales, laborales, de ver que falto y que se dejo hacer pudiendolo haber hecho, nos dara impulso para que lo incorporemos a la conducta cotidiana y venidera. Ojala prevalezca, la calma, la paz que permita superar las dificultades entre todos y sea el 2018 no solo el que traera cambios historicos , sabidos, pero tal vez nunca tan reales como conmovedores, sino para mayores compromisos y esa cuenta que nos pide siempre diciembre sea positiva cada vez que lleguen los proximos. Te deseamos mucho exito a ti y a todos nuestros periodistas, que sigas motivandonos, no solo a ver tu pequeña y bella imagen en la prensa sino a leer tus anzuelados articulos.

OrlandoB dijo:

3

30 de diciembre de 2017

12:48:13


Maravillosa forma para un despedida anual. Excelente poesia para barrer los males que nos rodean. Vivir la vida como un santuario para todos los hermanos cubanos. Gracias y mil veces gracias por tu explendoroso mensaje. Feliz año a todos tus compañeros de trabajo y tu familia.

carlos dijo:

4

3 de enero de 2018

13:10:41


Felicidadez en este nuevo año 2018 , como siempre , exelente periodista , tus sabias reflexiones son correctores en el pensamiento , siempre hermosa como siempre , hace falta que cambies la foto , seguro que sigues hermosa

Azulita Sky dijo:

5

4 de enero de 2018

11:15:29


Es esa mezcla de sabia locura y desbordada agudeza, de , como bien dices, siempre bien elegida esperanza y la no menos apreciada prudencia de no menospreciar nada la que ayuda a que nos regales artículos como este, una verdadera invitación al recuento y a la marcha unida y seguros de tomar el buen camino, ese que no tiene que estar, necesariamente, exento del error porque hasta de él aprendemos... ¿cuántos tropezones no han servido para levantar bien los pies?, pero que sí deberá estar plagado de una férrea disposición de reconocer, enmendar y avanzar, siempre avanzar, trayendo con nosotros a todo el que podamos, porque sumar siempre será mejor que restar cuando en materia de humanidad estemos hablando. Gracias Madeleine...