ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hace dos meses pasó Irma, tempestuosa, por la costa norte de Cuba y tengo en mis manos los periódicos de aquellos días. Releo las historias de quienes lo perdieron todo en Punta Alegre, Esmeralda, Cojímar…, por culpa del huracán y todavía el corazón se me estruja. Cuánta tristeza es quedarse sin casa, ni ropa, sin paisajes ni recuerdos.

Cuántas emociones al ver gente con deseos de empezar todo otra vez, y yo hundida en el asiento, desde mi casa con techo, con las imágenes del televisor grabadas en la retina.

Sin dudas, todos hemos vivido tiempos duros, hemos llorado por vergüenza e impotencia, por nuestros fracasos, y lo peor…, la pérdida de un ser querido, porque cuando no hay un «volver a empezar», es devastador. Pero ¿todos somos capaces de sensibilizarnos ante el dolor del otro?

Hace algún tiempo la pregunta ronda en mi cabeza, cuando desgracias naturales trastocan la fisonomía de países y jóvenes de mi edad se convierten en desaparecidos. Y en estos últimos días la interrogante resonó al ver tanta insensibilidad alrededor, y la ebullición de un morbo que asquea.

El ser sensibles es una capacidad natural del ser humano, que experimenta emociones y sentimientos. Sin embargo, a diario es posible ver actitudes pródigas de insensibilidad: ancianos maltratados, impedidos excluidos, personas discriminadas por su orientación sexual, sujetos que se aprovechan de las necesidades de los demás, conductores que se niegan a socorrer a quienes están padeciendo, gente que ríe y se burla en la cara de los que lloran.

Hoy, cuando presumimos de instrucción y de teléfonos inteligentes, la información se esparce como pólvora y la sensibilidad se desvanece ante un mundo infinito de bytes. Redes sociales y aplicaciones móviles diseminan el morbo, la violencia en todas sus variantes, y muchas veces nos convertimos en repetidores de lo desagradable. En vez de lamentarnos y solidarizarnos con la desdicha del otro, propagamos fotos y videos hasta con los rostros de las víctimas, sin tener en cuenta el dolor y el derecho a la privacidad.

Sé que la curiosidad es un deseo que pocas veces puede contenerse, y que los dispositivos de grabación, cada vez más manuales y accesibles, nos incitan a capturar lo que nos gusta o interesa. Pero, ¿cuántas imágenes de situaciones trágicas han llegado a sus manos? ¿Dónde queda la ética profesional cuando se permite captar esas instantáneas, incluso en instituciones estatales? ¿Qué se hace para detener la pérdida de la sensibilidad? ¿Por qué el morbo por lo grotesco se ha convertido en un espectáculo de placer?

Ser sensibles no es solo una condición individual, también es colectiva. Es comprometernos con nuestra moral, y la moral de todos. ¿Puede enseñarse la sensibilidad? Estoy segura que sí, al menos mi familia lo hizo conmigo, y también mis maestros Marta y Ramón consolidaron mi universo espiritual. El hecho es que ahora mismo hay niños que padecen enfermedades incurables, jóvenes que mueren por fatalidades incomprensibles, mujeres víctimas de la violencia más rapaz, familias que sufren y siguen llorando ¿Le importa eso? Repito la pregunta: ¿es capaz de sensibilizarse ante el dolor del otro?

 (Tomado del periódico ¡ahora!)

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Victor dijo:

1

1 de diciembre de 2017

08:33:27


Primero que todo felicidades, pues me parece que este es el unico artículo que solo mirarlo me parecio que valia la pena leerlo y asi fue, un tema muy interesante y creo que deberian haber mas cosas como estas aqui...saludos desde Ciego de Ávila

Daniel Fuentes Almaguer dijo:

2

1 de diciembre de 2017

13:14:38


Elizabet,es importante tratar estos temas , pero a mi juicio, que también hemos pasado por momentos díficiles, he sentido que la cuota de solidadridad si ha sido siempre mayor que la insensibilidad, por eso debemos siempre promover la solidaridad que es antidoto natural de la insensibildad, si , vamos a descubrir al insensible ,vamos enseñarlo, con ejemplos de sensibilidad y solidaridad humana.

Yordanys VC dijo:

3

1 de diciembre de 2017

15:12:15


Coincido contigo Elizabeth, hay que trabajar ese sentimiento, que comienza por desarrollar desde pequenos la empatia, el aprender a ponernos en lugar del o los otros, para aprender a respetar y dirigir nuestro modo de actuacion, Nuestro Invicto Comandante FIDEL, dijo alguna vez "la Revolucion necesita hombres de pensamiento, y de pensamiento claro...", pues le toca a los hombres y mujeres de mayor conciencia de la realidad que vivimos dar el ejemplo en nuestra sociedad, y no dar pie a conductas insensibles. El desarrollo tecnologico del mundo que nos toco vivir, bien empleado al servicio de la sociedad es magnifico, pero mal empleado, o por personas al servicio de intereses vanales, o por seres ignorantes, pueden lacerar a los que sufren por alguna perdida material o humana. Sencillamente, nuestra generacion debe ser conciente de que el respeto a todos y a todas es la conducta que nos llevara a triunfar socialmente, y sin dudas consolidara la unidad y dignidad de los cubanos, pongamos bien en alto por todos los medios las ideas de Marti y de Fidel "Con Todos y para el Bien de Todos", deben rechazarse las malintencionadas imagenes que atentan contra el dolor ajeno, y elogiarse todo lo que contribuya al bien de los demas. Confiemos en la virtud de miles de cubanas y cubanos que bien aprendimos de nustros Martires y Lideres historicos, y los insensibles se caeran por su propio peso.

Javier dijo:

4

1 de diciembre de 2017

17:27:06


Que Linda eres Elizabeth. Lei el articulo solamente basado en eso bellos ojos.

Lopez Oliva, Manuel dijo:

5

1 de diciembre de 2017

18:24:15


Artículos de este tipo son sumamente necesarios, si queremos salvar al ser humano en Cuba,pues s epuede ser bípedos sin ser exactamente humanos en la dimensión porofunda de este término. Y sin la sensibilidad no existirán los demás valores:ni los intelectuales, ni los éticos, ni los políticos, ni los patrióticos. Sin embargo, por de4sgracia se acentúa una creciente insensibilidad que no tiene asidedo en un gurupos o en otros: la hay en jóvenes y gente muy adulta, en persoinas instruidas y marginales, en dirigentes y dirigidos. Su expansión es peligrosa....