ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El 25 de octubre de 1917 luego de la toma del Palacio de Invierno y el arresto del Gobierno Provisional por el Comité Militar Revolucionario a las 2:10 de la madrugada del día 26, era muy difícil predecir el alcance de la señal que daba al mundo el sonido de los cañonazos del crucero Aurora. Y muy pocos quizá avizoraron las complejidades del camino a recorrer.

En el breve lapso de apenas ocho meses, dos revoluciones se complementaban en la ciudad rusa, desarrolladas en casi idéntico contexto, prácticamente por los mismos protagonistas, pero ya con diferencias importantes.
Era solo el comienzo revelador de la esencia del futuro necesario, que ya se adelantaba: la centralidad de la actividad política, la importancia de la relación entre los líderes, la dirección del proceso y las masas revolucionarias en la transformación comunista de la sociedad.

Marx y Engels no nos dejaron recetas: siempre rechazaron ser «cocineros de la historia», como dijo Engels. Pero nos dejaron una obra con elementos para plantearnos generar creativamente, en las condiciones históricas de cada caso específico, nuevas relaciones: la transformación comunista como un proceso, en el cual hay que tomar y consolidar el poder «de nuevo tipo» por las fuerzas interesadas en el cambio, porque el capital no lo cederá jamás. Hay que arrebatarle el poder en un complejo proceso de luchas que recoge genialmente Lenin en su análisis de las «formas de lucha de clase del proletariado en el poder»1, entre las cuales identifica, con profundo sentido estratégico, la que conceptualiza como «inculcación de una nueva disciplina», vinculada a uno de los elementos del sistema del capital que más persistencia e influencia tiene durante el largo proceso de transformación comunista: la condición de asalariado, que Fidel concreta claramente al alertarnos que «…En el esfuerzo por buscar la eficiencia económica hemos creado el caldo de cultivo de un montón de vicios y deformaciones, y lo que es peor, ¡corrupciones! (…).Todo eso puede mellar el filo revolucionario del pueblo, de nuestros trabajadores, de nuestros campesinos. (…) debilita a la Revolución no solo políticamente, incluso militarmente la debilita; porque si nosotros tenemos una clase obrera que se deja llevar nada más por el dinero, que empieza a ser envilecida por el dinero, que no actúa más que por el dinero, entonces estamos mal, porque de ese tipo de hombre no sale un defensor óptimo de la Revolución y de la patria». 2

Con los soldados, obreros y campesinos de Rusia comienza la práctica actual de esa transformación. Pero: ¿hemos aquilatado plenamente lo que la Revolución de Octubre de 1917 representa para la humanidad?

La Perestroika iniciada en la URSS tras el Pleno del Comité Central del PCUS de abril de 1985, –un proceso necesario, que llegó demasiado tarde para la URSS y para el mundo– planteaba y se presentaba como continuación natural del proceso iniciado en 1917, con su contradictoria lógica y la necesidad de un accionar consecuentemente materialista dialéctico para su desarrollo exitoso, plasmado en la idea leninista de que «…el tiempo de la revolución es el tiempo de la acción, de la acción tanto desde arriba como desde abajo»3. Pero lo que apuntaba como impulso revolucionario, devino en su contrario, por razones que aún han sido insuficientemente analizadas.

Hoy no faltan los que, incluso auto identificándose con las ideas de Marx, Engels y Lenin, concluyen con asombrosa determinación que la transformación iniciada en octubre de 1917 fue un error y estaba condenada al fracaso desde sus inicios, por las insuficientes condiciones objetivas, internas y externas a la Rusia de los soviets. En particular –por el «escaso nivel de desarrollo de las fuerzas productivas» en la Rusia de inicios del siglo xx, y por la imposibilidad de la supuesta construcción del «socialismo en un solo país».

Estamos ante la peligrosa persistencia de enfoques de «científicos» y políticos, que nos hacen repetir la conocida expresión de Marx: si eso es marxismo, yo no soy marxista.

La realidad es que, a la par de los procesos que se desencadenaron luego del impulso de la Perestroika, ya desde 1986 comenzaron a proliferar en la URSS y en otros contextos, diferentes enfoques respecto a la Revolución de Octubre y el socialismo soviético, y lamentablemente, junto con ellos, –ingenuamente, por ignorancia o por cinismo político– tomaron fuerza los enfoques liberales burgueses, que no han desaparecido del escenario social, como elementos corruptores de cualquier proceso revolucionario de transformación comunista.

Como ha planteado el destacado investigador, profesor marxista y luchador comunista ruso Alexandr Buzgalin, la obra iniciada por los pueblos de Rusia y la URSS hace 100 años, no se puede ignorar; hay que aproximarse a ella críticamente, pero «no se puede simplemente pretender que más de 70 años de socialismo no existieron, y que ellos no nos enseñaron nada»4. Lo primero debe ser comprender que lo iniciado el 25 de octubre de 1917 es una obra no concluida, que debe ser estudiada y continuada desde la visión de cada una de nuestras realidades concretas.

Los bolcheviques conducidos por la autoridad de Lenin, muchas veces en minoría y no siempre en un contexto de unanimidad entre la dirigencia revolucionaria, lograron durante su liderazgo convertir las diferencias internas en unidad de acción. Se plantearon hacer realidad el futuro identificado como necesario históricamente por Marx y Engels, conscientes de la realidad concreta de la Rusia que recién había derrocado el gobierno de los zares.

No pretenderíamos encerrar en definiciones académicas el legado del Octubre del 17, porque sería traicionar su propia esencia. La Revolución de Octubre continúa su accionar. Está más allá de encasillamientos «científicos», que hoy plantean discusiones acerca de si cumplió o no con «resolver» primero las tareas de la revolución burguesa, y derivan de ello las justificaciones para la contrarrevolución en el país que entró en el futuro necesario haciendo posible lo imposible, con sus luces y sombras, como todo proceso real y sobre todo, como proceso con una naturaleza raigalmente diferente a la de todos los conocidos anteriormente por la humanidad.

Con la Revolución Socialista de Octubre la humanidad entró en su futuro, comenzó a dar sus primeros pasos en lo que Marx calificó como la verdadera historia de la humanidad, empezó a moverse diferente: a marchar en el comunismo, el complejo y difícil proceso, de trascender el sistema del capital, que es mucho más que simplemente dejar atrás el capitalismo.

Se trata de avanzar sostenidamente en un proceso político de nueva naturaleza, portador del progresivamente pleno y libre desarrollo de los individuos como premisa y resultado del pleno y libre desarrollo de la sociedad como un todo en armonía con la naturaleza.

El comunismo es la «juventud de la humanidad», según expresión del poeta de la Revolución de Octubre Vladimir Mayakovsky. La «construcción del socialismo», ha dicho Raúl Castro, es un «viaje a lo ignoto». Fidel asimila creativamente las lecciones de Marx, Engels y del proceso iniciado en Octubre de 1917.

Solo así fue posible conducir durante más de 50 años, sin cometer el más mínimo error estratégico, la compleja práctica del proceso de transformación revolucionaria radical, comunista, en nuestras condiciones: ¿Qué mejor demostración que lo alcanzado por el pueblo cubano en estos años?

¿Qué mejor visión del futuro que nos debe unir con Marx, Engels, Lenin y los legítimos exponentes de los más puros ideales comunistas?, ¿qué mejor propuesta de cómo avanzar en este futuro nacido en Petrogrado en octubre de 1917, que el concepto de Revolución, verdadero programa que hemos jurado defender y tenemos que materializar en el día a día frente a los nuevos desafíos?

Cuba enfrenta hoy el momento más complejo de los casi 60 años de transformaciones revolucionarias.

Se ha planteado que la principal es la batalla económica. Para librarla exitosamente, las lecciones del futuro adelantado en la obra de Marx y Engels, iniciado con Lenin, y recorrido con la guía invicta de Fidel, nos indican que no podemos olvidar el papel decisivo de la política. Una política de nueva naturaleza, para la emancipación «verdaderamente humana», capaz de conducir la necesariamente nueva economía desde «el punto de vista del trabajo» que nos reclamara Marx.  

[1] Ver: V. I. Lenin «Acerca de la Dictadura del Proletariado» (pp. 269- 278)  y «Borradores y plan del folleto acerca de la dictadura del proletariado» (pp. 467- 475), T. 39, Obras Completas, 5ta. Edición, Editorial Progreso, Moscú, URSS.

[2] Fidel Castro Ruz, En el II Encuentro Nacional de Cooperativas de Producción Agropecuaria, 17-18 de mayo de 1986, Cuba Socialista, 5/86, p. 73.

[3] Lenin,V.I., «Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática», Obras Completas, T. 11, p. 85, Ed. Literatura Política, Moscú, 1979 (en ruso: traducción del autor).

[4] Buzgalin, A.V., «La URSS: 10 lecciones para el socialismo del futuro. Conferencia en el Centro Internacional Francisco de Miranda, Caracas, Venezuela». Traducción al español en www.nodo50.org/cubasigloXXI/.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Miguel Angel dijo:

1

1 de noviembre de 2017

07:33:42


No había leído la interesante e instructiva reflexión del profesor Jesús Pastor García Brigos, muy a tono con la realidad de nuestro país y de los movimientos revolucionarios en el planeta. Este trabajo expresa la esencia de lo q debe ser la construcción de una sociedad socialista en los tiempos presentes, cuando se maneja pérfidamente por los ideólogos capitalistas el fracaso del socialismo soviético, provocado por los disímiles errores humanos cometidos durante la era soviética, la demora en la necesaria rectificación de errores, así como los vicios, malas intenciones y nuevas pifias q la acompañaron. Pero negar la existencia de la Revolución de Octubre, sus alcances y logros en todas las esferas de la vida del pueblo soviético y su positiva influencia en la humanidad es imposible, fue un acontecimiento histórico social de envergadura mundial, conmocionó a la humanidad. Soy de los convencidos q la Revolución de Octubre vive, su ejemplo se encuentra vigente, su legado es inevitable desconocerlo, el mundo es diferente después de su surgimiento. Los revolucionarios y comunistas cubanos tenemos la obligación de acercarnos a ella, conocerla mejor, de manera crítica, pero beber de sus enseñanzas. La teoría marxista leninista continúa siendo la guía mas coherente para la construcción del socialismo, aplicando de forma creativa las particularidades propias de cada país. Gracias por el magnífico trabajo.

pbruzon dijo:

2

3 de noviembre de 2017

08:21:55


el gran problema del sistema socialista puro es la falta de productividad,el socialism no produce y si lo hace es de Baja calidad y la base de todo sistema social es la economia

ignacio murcia Respondió:


5 de noviembre de 2017

20:12:29

Las empresas socialistas pueden ser tan eficaces o más q las capitalistas. Eso se demuestra palpablemente si las analizáramos de un modo comparativo. Lo q ocurre es q muchas veces los trabajadores ya sea por indolencia, por falta de incentivos e ilusión, trabajando en las empresas socialistas, no sometidos a la presión de las empresas capitalistas, se dejan llevar por la molicie, la vagancia y las corruptelas.

OrlandoB dijo:

3

4 de noviembre de 2017

09:42:03


Interesante pensamiento profesor, sus reflexiones se basan en los parametros del socialismo que se inicio con la Revolucion de Octubre bajo la guia del genial Lenin, tratando de hacer un modelo socialista practico en la sociedad rusa de aquellos tiempos. La economia del nuevo esquema social, empezando desde cero llego a una etapa que se denomino Socialismo Floreciente. Se habia alcanzado un desarrollo que satisfacia las mayores demanda de la sociedad sovietica. Al ser comparada por los sovieticos de la sociedad internamente, los resultados economicos lo veian por debajo del desarrollo capitalista, de los paises desarrollados. La presencia de lideres en la cuspide del poder, no estuvieron a la altura de Lenin y mucho menos de nuestro lider contemporaneo Fidel Castro. Esos lideres no supieron elevar la labor politica para convencer al autor principal de la revolucion, el pueblo trabajador y creador de los bienes. Muchos dirigentes, tanto en lo politico como en la economia, no lograron mancomunar a la poblacion en la lucha contra la corrupcion, ya que muchos de ellos habian formado una nueva casta, equivalente a las elites de los paises capitalista. El asecho del capitalismo internacional nunca ceso sobre esa sociedad. En la primera oportunidad que le dio el ultimo lider sovietico, Gorvachov y los niveles de corrupcion presente en todos los niveles, se desintegro el Estado Sovietico. Doy mi opinion personal basado en mi vivencia dentro de esa sociedad. Para los cubanos, herederos del socialismo bajo la guia de Fidel, Raul y muchos hombres integrales de nuestra historia, las relaciones partido pueblo son otras. Solo me preocupa, el poco control de las bases por sus dirigentes a niveles superiores en detalles. Muchas reflexiones del mismo Granma dan credito de lo que pienso.

Néstor del Prado Arza dijo:

4

4 de noviembre de 2017

21:03:39


Estimado Jesús, gracias a tu alerta pude leer este importante artículo tuyo. Es una pena que tan enjundioso y actual documento tenga una pobre participación de los "granmadebatientes". Considero que debemos pensar nuestro socialismo desde dentro, con la capacidad que tenemos de debemos tener de valorar crítica y autocríticamente lo que hemos hecho bien y lo que debemos rectificar a fondo como nos enseño Fidel. También debemos pensar desde lo externo, no es posible en un mundo globalizador desconectarnos de otras realidades y experiencias en que el capitalismo intenta apoderarse de valores socialistas. La estimulación moral y material no deben continuar tratándose de manera panfletaria, hay que darle un vuelco para bien en que las jóvenes generaciones vibren con el resto del pueblo. No olvidemos mencionar el discurso de Fidel el 17 de noviembre de 2005 en el Aula Magna de la UH; y otros más reciente de Raúl en sesiones de la ANPP y eventos de nuestro Partido. Quisiera disponer de más tiempo para abordar otros vectores de tu artículo, pero ahora no puedo. No obstante no quise pasar por alto tu justa exhortación.

Jesus P. Garcia Brigos dijo:

5

16 de noviembre de 2017

08:12:49


Coincido plenamente en que es una lástima que no haya más participación en los comentarios. Aunque pienso que en buena medida compañeros que es muy importante lean estos trabajos, lo pueden hacer en el Granma diario en papel y no tienen facilidad para entrar a INTERNET y aportar sus criterios. El debate hoy entre los interesados en consolidar nuestro desarrollo socialista es imprescindible, en los Sindicatos, Reuniones de Rendición de Cuenta, reuniones del Partido y la UJC, de nuestras organizaciones, donde aprecio que se hace más énfasis en lo inmediato, cotidiano, que en lo estratégico. Fidel es el maestro de articular la táctica y la estrategia. Coincido en que en la transformación socialista debemos y podemos ser más eficientes que en el sistema capitalista. Y de hecho ¿no lo hemos sido, en las condiciones que todos los proceso de transformación socialista se han desarrollado, logrando cosas que el capital nunca podrá alcanzar por su esencia inhumana?. Hay que profundizar en lo que debe ser una empresa socialista (en general una unidad económica que contribuya a la reproducción socialista, que no debemos olvidar es un proceso). Comparto con Fidel lo que dijo que el empresario socialista no es el que busca que su empresa gane más, sino que el país gane más…. Y no olvidemos que para Fidel “ganar” en economía no es simple “rentabilidad, competitividad”…y otros términos propios de la economía de capital. No podemos ignorar el contexto internacional en que nos desenvolvemos, pero tenemos “empresarios” cubanos que demuestran en sus resultados que se puede “competir” con el capital hacia afuera sin meterlo en la casa. Para esto es muy importante combinar adecuadamente el estímulo material – que no puede ser solo el salario o el “estímulo” que se paga- con el moral – que no es solo el diploma, sino pasa, entre otras cosas, por una mayor vinculación efectiva desde el puesto de trabajo al proceso de dirección social en general. Por eso la política hoy es decisiva. Aunque no podemos olvidar que necesitamos producir y consumir bienes y servicios… El tema de la corrupción es clave. No olvidemos lo que para Fidel y el Ché es corrupción, o, aún más importante, “abrirle las puertas a la corrupción”, como escribió en El Socialismo y el hombre en Cuba. Tenemos poco espacio aquí, pero tenemos que usar todos los espacios que tenemos. ¡Sigamos intercambiando y luchando en todos los frentes!!!!