ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Oscar Bonet Collazo. Foto: Luis Bruzón

La historia personal del doctor Oscar Bonet Collazo se parece a la de muchos, pero también es intransferible. Comparte vocación y sacerdocio con tantos y tantos médicos y profesionales de la salud que dentro y fuera del país, en más de cinco décadas, han salvado vidas sin otra recompensa que el deber cumplido. Pero al mismo tiempo registra una experiencia singular: llegó a la Medicina tarde, dejó la capital para vivir en una ciudad al centro de la Isla y ni por asomo soñó ser el Profe para no se sabe cuántos alumnos.

Vayamos por partes. A poco de triunfar la Revolución, estudiaba bachillerato en el Instituto de La Habana y como otros de su generación se incorporó a la Asociación de Jóvenes Rebeldes. Entre sus expectativas, y ante las posibilidades abiertas por el proceso de transformaciones sociales, estaba ser médico. Sin embargo, respondió a un llamado: la necesidad de gestionar las propiedades nacionalizadas por el Estado revolucionario.

Fue así que integró el alumnado de la Escuela de Administradores Patricio Lumumba, ubicada detrás de Río Cristal, en un grupo conocido por «el curso de los 400», iniciativa del comandante Ernesto Che Guevara, ministro de Industrias.

Obreros, campesinos, empleados, bachilleres, combatientes del Ejército Rebelde, de todas las provincias y con disímiles niveles de instrucción, se formaron aceleradamente en un año pero con máximo rigor.

El viernes 22 de diciembre de 1961 el propio Che clausuró el curso. Unas palabras dichas por el héroe de la batalla de Santa Clara calaron hondo en el espíritu del joven Bonet al punto que le han servido de guía permanente: «Me da la impresión de que se ha realizado lo más importante de todo, que es la maduración política, porque la maduración política significa tener la comprensión clara de los problemas que existen y tener la certeza de que se desconoce mucho, y de que hay que avanzar a tientas por un camino muy difícil, la comprensión política. La madurez política significa también que se tiene el deseo y la decisión de entregarse de lleno a una causa que ahora se comprende y que razonablemente se puede ir a realizar cualquier clase de trabajo en bien de la colectividad».

Bonet estuvo casi toda la década de los 60 lidiando con la producción azucarera en el central Manuel Isla, en Los Palos, al sur del territorio habanero. En los tiempos iniciales las labores de zafra en la zona se vieron amenazadas por las incursiones de bandas contrarrevolucionarias, por lo que el administrador debía recorrer los predios con un fusil de miliciano.

Cuando se le dio una oportunidad, concluyó sus estudios preuniversitarios en la Facultad Obrero Campesina Julio Antonio Mella y optó al fin por la carrera de Medicina. Sin complejo alguno, por ser uno de los más «viejos» del aula, puso el mayor interés en su preparación científica y profesional.

Curtido en el trabajo, ya graduado, en 1979 acude entre los primeros médicos internacionalistas a prestar servicios en la Nicaragua sandinista. También cumple misión en Jamaica. Pero nada comparable en aquellos tiempos como el enfrentamiento a la epidemia de dengue hemorrágico introducida en Cuba, como se ha probado, por agentes de Estados Unidos.

Es momento de abordar tres amores de Bonet. Uno, la especialización en Gastroenterología. El ejemplo es inspirador; dos profesores indujeron su vocación, los doctores Liliam Díaz y Pérez Stable. Y la inspiración se hizo realidad en un área particular: la Pediatría. Atender las afecciones del aparato digestivo en niños ha sido brújula y desvelo en el quehacer del médico.

Dos, la radicación en Cienfuegos, en el hospital pediátrico Paquito González Cueto. Allí todo estaba por hacer: crear el servicio y ejercer la docencia por primera vez en ese centro. Inaugurar la unidad de cuidados intensivos. Entregar conocimientos a estudiantes y graduados; una curiosidad, entre los alumnos, un jovencito de Rodas, el hoy doctor Roberto Morales Ojeda, actual ministro de Salud Pública. Constante superación, postgrados y maestrías. Investigar pero sin creerse el ombligo del mundo, de ahí el valor a la integración interdisciplinaria con infectólogos, microbiólogos, enfermeros y laboratoristas, como fue el caso de establecer un perfil bacteriológico para las enfermedades diarreicas agudas.

Pensó estar en Cienfuegos uno, dos, tres años cuando más y ya lleva 35. Arrastró a Marta, su pareja de siempre, y se sienten cienfuegueros, del barrio de Tulipán, y asiduos a las peñas del decimista Alberto Vega y a los actos por la fundación de la ciudad.

Tercer amor, la familia. Todo lo consulta con Marta. Tiene una hija y un nieto, que no han seguido la carrera médica, sino la música. Lo que más nervios le provocó fue asistir al concierto de graduación del nieto y escucharlo vencer arduas partituras en el piano.

He dejado para el final un cuarto amor para que el Profe Bonet lo enuncie con sus palabras, por cierto difíciles de obtener de tan callado y sobrio que es su estilo: «Estudiar, estudiar y estudiar para servir. Servir sin pensar en uno mismo, sino en los demás. Vuelvo al Che. Todos los días deberíamos ser tan siquiera un poco como él».

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capitalinadeapie dijo:

1

20 de octubre de 2017

09:07:37


Que lindo, Felicidades al Dr. y al periodista por tan bella historia

Pedro Hernández Soto dijo:

2

20 de octubre de 2017

09:45:41


Magnífico ejemplo la vida del doctor Bonet y muy bien narrada, como siempre hace el amigo De la Hoz

René Guardiola Romero dijo:

3

20 de octubre de 2017

10:14:28


Muy bueno, tenemos cubanos formidables, sencillos y con esa convicción de que el estudio, el trabajo y la familia son las mayores alegrías de la vida de una persona. El comentario es muy educativo en su mensaje y útil para hacer reflexionar a muchos jóvenes. Sí señor, tratar de ser como el Che, tratar de pensar como Bonet

LOURDES CAMACHO PORTA dijo:

4

21 de octubre de 2017

09:00:52


QUE IMPORTANTE DESTACAR LA ACTITUD EJEMPLAR DE PROFESIONALES COMO EL DR. BONET, MI MAS CALUROSA FELICITACION, POR SU TRAYECTORIA COMO MEDICO, ES UN EJEMPLO.