ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Múltiples y diversas fueron las remembranzas de Ernesto Che Guevara sobre América Latina, desde su asombro por la exuberancia de sus paisajes hasta el recuento de su dramática historia en momentos culminantes, así como la importancia de su cultura nacida de las poblaciones autóctonas, de la posterior transculturación, hasta la deformación llevada a cabo contra el espíritu del hombre americano, ese que Martí lúcidamente vislumbrara como un hombre comprometido por recuperar su plena identidad en su diversidad y también en su unidad.

De esa forma, penetra en el mundo latinoamericano acompañado de presupuestos que, aunque profundizó con el tiempo y los hizo más sistemáticos, le sirvieron para trazarse una ruta indetenible, primero, delimitando el papel sustancial de los cambios a través de procesos revolucionarios, unido a una visión realista de su entorno por intermedio de tesis que surgieron y fueron cobrando forma y contenido, a medida  que penetraba en el conocimiento de todos y cada uno de los países que conforman el mapa continental: antimperialismo, humanismo y latinoamericanismo, son ejes fundamentales, interrelacionados en su contenido y forma y que, junto a  sus decisiones más determinantes, representan los pilares esenciales para  alcanzar el verdadero camino a la soberanía y la emancipación.

En foros nacionales e internacionales, analizó y delimitó la necesidad de la integración de nuestros países como sustancial para enfrentar los poderes hegemónicos, tanto desde el interior como desde el poderío de potencias externas presentes a lo largo de nuestra historia.

Es por eso que una visión actual de lo destacado por el Che continúa validando los ejes que trazó como imprescindibles: Su percepción del humanismo, centrado en el peso y papel del hombre americano, convertido en un hombre múltiple y con identidad propia, capaz de enfrentar y enfrentarse a acciones y cambios que permitan su participación comprometida con lo político y lo social.

El latinoamericanismo se reafirma dentro del sistema de pensamiento guevarista como consustancial a su quehacer revolucionario. Esa percepción alcanza una estatura singular porque, además de distinguir al verdadero hombre latinoamericano en su esencia, persigue eliminar el camino trunco, abandonado o tergiversado de nuestra historia, y llegar a construir el verdadero desarrollo potencial de nuestros pueblos. Ahí están, en sus vínculos, las definiciones que se enlazan con muchas de las propuestas que se debaten en el seno de las nuevas estructuras nacidas del intento de alcanzar una verdadera unidad, solidaridad y soberanía plenas. Siguen siendo conceptos válidos y actuales, aun cuando se tropiecen con obstáculos y deformaciones; seguirán presentes, al menos comportándose como la conciencia crítica de lo que no hicimos, pero que siempre se estará a tiempo para realizarlo, si en verdad deseamos encontrar los reales caminos de la independencia total.

El tercer eje demostrativo, se renueva y profundiza acorde con los tiempos históricos, el antimperialismo, aun cuando en momentos se disfrace o no sea aceptado abiertamente por tendencias ambiguas. Posee un valor de veracidad innegable, porque como bien afirmara el Che, su historia de violencia, penetración y deformación en nuestros países es tan palpable que negarlo es marchar de espaldas a la realidad misma, incluso aunque se nieguen a enfrentarlo de ese modo. Qué otra cosa puede decirse y afirmarse cuando en el curso de su evolución se ha permitido, no solo solidificar su modelo de poder, sino que nos ha maniatado, adueñado y dominado en todos los órdenes. Cómo negar los procedimientos y las doctrinas que a lo largo de siglos han impuesto para torcer el rumbo de nuestro desarrollo; ahí está el denominado Panamericanismo, en su tiempo el principal obstáculo histórico para la integración puramente latinoamericana y caribeña y con la posterior creación de su principal instrumento político de dominación regional, la OEA (Organización de Estados Americanos), en sustitución de la Unión Panamericana y la estructura del «sistema de seguridad hemisférica» como herramienta coercitiva ante eventuales posiciones contrarias a su política imperial en la región.

La singularidad de esos tres ejes en el pensamiento político y latinoamericanista del Che, no son los únicos que contribuyen a comprender, como un todo, la realidad de América Latina, sin embargo se destacan porque, sin dudas, representan, dentro de ese pensamiento, sus posiciones más profundas para poder construir con amplitud y sistematicidad la historia y el comportamiento de nuestras naciones y cuáles son sus reales fortalezas para poder plantearse una verdadera integración.

Es impresionante en el pensamiento del Che la certeza de presupuestos alcanzables en el presente de América Latina:

- Desde la resistencia de las culturas emancipatorias se debe acentuar el verdadero carácter de las políticas imperialistas a lo largo de nuestra historia y, por consiguiente, dibujar el mapa actual del antimperialismo con fundamentos políticos e ideológicos que propicien la elaboración de estrategias y tácticas puntuales para acercarnos a respuestas de conjunto, con el objetivo de alcanzar una transformación estructural profunda e imponer, desde posiciones realistas, el peso de nuestro poder. De las acciones comunes y la fuerza que emana de ellas, se debe contribuir a erosionar la adjudicada hegemonía invencible de Estados Unidos y la inevitable preponderancia del libre mercado, como fuerzas imbatibles de la «globalización» y de la única alternativa para la América.

- Se debe trazar el camino de la unidad con las fuerzas políticas y los movimientos sociales que den al traste con el programa diseñado por la denominada «nueva derecha» y poder articular una política que dé paso a la integración y a la consolidación de nuevos liderazgos que sean capaces de resaltar el papel consciente del capital simbólico que ostentamos. Es innegable la necesidad de trabajar con estrategias a más largo plazo y señalar desafíos puntuales, centrados en el poder de las fuerzas populares y en su unidad, lo que permitiría la construcción de acciones más sólidas y realistas.

- Trabajar en el desarrollo de una conciencia colectiva que permita la unión de un efectivo movimiento de pueblo y la construcción de medios de comunicación propios, capaces de afianzar la ideología y la hegemonía del proyecto futuro que debe predominar en nuestras batallas por librar: el antineoliberalismo y el antimperialismo.

- Promover una amplia corriente anticapitalista apta para desvirtuar, tanto al neoliberalismo como las tendencias neodesarrollistas que resurgen, y analizar la unión entre la política y la economía como uno de los problemas más apremiantes de la actualidad, capaz de imponerse a los sectarismos revolucionarios y alcanzar, como afirmara el Che, la comprensión verdadera del papel imprescindible de la soberanía y su visión de futuro bajo el compromiso de la solidaridad y las alternativas que promuevan la lucha por la emancipación, el socialismo ético y la plena participación de las masas.

- Propiciar el desarrollo potencial de una mayor cultura y educación para impedir la absorción del potencial revolucionario de nuestros pueblos por el poder imperial y tratar de acercarnos a cómo debiera ser nuestro socialismo autóctono y con capacidad plena para enfrentar economías cada vez más maniatadas y dependientes y poder avanzar en la obtención de un mundo mejor, como la alternativa máxima de la unidad y el desarrollo de nuestros pueblos.

Todas las propuestas de cambio delineadas por el Che apuntan a la necesidad de superar errores salvables, con el objetivo de crear procesos que cada vez más apunten a la integración regional y a las nuevas sociedades que entre todos podemos construir. Es y seguirá siendo el desafío de todos.


Colaboración del Centro de Estudios Che Guevara

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Miguel Angel dijo:

1

11 de octubre de 2017

04:09:47


Magnífico trabajo, profundo, actual. Establece de forma sucinta las principales direcciones en el ideario del Che en relación a nuestros pueblos de América, las q a mas de medio siglo de enunciadas tienen una vigencia absoluta, enarbolarlas nos permite mantener un horizonte político y social bien definido, es una guía de lucha y combate para la emancipación definitiva de Nuestra América.

Ceci dijo:

2

14 de octubre de 2017

09:41:45


Que esté siempre presente. aquí hemos aprendido muy bien que desde el remoto recuerdo, con el fin de mantener el egoísmo, y la avaricia de algunos pocos villanos más fuertes, éstos han generado increíbles métodos de saqueos de los recursos de los restantes otros muchos, y ofensivamente exhiben como suya la descomunal riqueza así arrebatada. Interviniendo primero en pueblos, luego países, islas, mares, hasta el mismísimo espacio. Todo para sí: colonizar el mundo y más allá. Cada vez con métodos más sanguinarios, violentos, e injustos. Utilizando el engaño, la ignorancia, el abuso, el despojo, las guerras, y si es manipulando terceros, mejor, preferido por su naturaleza cobarde. Dejan desastres y además uno de sus lacayos viciosos que asegure sus intereses. Siempre los acompaña la muerte, la destrucción de culturas, la destabilidad de naciones, y la significativa pérdida de la paz del resto de las personas. Actúan para que seas pueblo dormido, inerte, descerebrado y sin tu historia, entonces te implantan una, globalizada, de moda, con música, color y fantasía, con el feroz monopolio de todos sus medios, y sus cantos de sirenas. Para colmo, si no eres su servil, te tratan de exte

Ceci dijo:

3

14 de octubre de 2017

09:42:54


Pero, hay quienes llegan a reconocer sus verdaderas intenciones, no le temen, no olvidan la historia, sus violaciones y se les enfrentan, y los desenmascaran, son altruistas, se unen, trabajan y crecen, son ejemplo de virtudes, defienden su tierra, su pueblo, su cultura, aman la paz y se solidarizan por la dignidad de la vida, se magnifican y se convierten en guías y faros de libertad y justicia. No son mitos, ni leyendas, son reales, dejan huellas con su palabra y su sangre. Ellos, imprescindibles, son marcados, perseguidos, los tergiversan, tratan de desaparecerlos y acallar sus ideas. Los asesinan impunemente. Crean y usan Mercenarios, antipatrias, cobardes, que se autollaman cazadores, de ese imperio frenético y podrido, luego cínicamente, a conveniencia los esconden. Es la hegemonía del imperio del mal, no olvidemos, está más vigente y brutal, es su esencia, sólo cambian sus formas de desaparecer a cualquier precio a quien los enfrente. Lo que es peor, peligrosamente, con el botón del arsenal nuclear, ó su irracional política contra el medio ambiente, también pueden acabar con toda nuestra madre tierra, sus seres y su universo. El cobarde asesinato del CHE, es prueba evidente, como tantas otras de sus barbaries, de la degradación, monstruosidad y la injusticia de que es capaz todo un imperio, temeroso sólo por la fuerza que representan las ideas de un revolucionario. ¡Qué pírrico! como se les convierte en millones que estudian su legado, aprendemos que un mundo mejor si es posible, trabajan por una sociedad más justa, se hermanan con valentía, se ayudan y continúan su ideal. Y así será mientras exista un ¨Hombre¨ sobre esta hermosa tierra. Y como nos alertó, sin confiar en el imperio, ni un tantico así. Che comandante, Amigo. Gloria eterna a todos nuestros Héroes. Viva FIDEL. Hasta la victoria, Siempre.

Gisela idania Rodriguez Escalona dijo:

4

16 de octubre de 2017

13:21:47


un hombre para recordar todos los dias cuyo ejemplo, solidaridad e incondicionalidad marca los corazones del pueblo cubano