ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Nadie tiene derecho a afectar a los demás. Ya sea por descuido o por una mala educación. El respeto ajeno empieza por el respeto a uno mismo.

En ello pensaba luego de escuchar el problema que aqueja a algunos amigos, propietarios de pequeñas parcelas de tierra, donde acostumbran a sembrar diferentes productos del agro para consumo personal, o compartir con amigos y vecinos.

Sucede que en esos espacios poseen plantas de mamoncillos, mangos, mamey, plátano fruta y otras, pero como ellos no viven allí, sino que solo acuden a ellos a darle atención a las plantas que cultivan, fundamentalmente en horario del día, muchas veces encuentran que a los árboles les faltan los frutos. Hablando en buen cubano, se los han robado.

Es abusivo, me dicen, que personas mayores inescrupulosas que quieren vivir del sudor de los demás, hagan este tipo de cosas. A veces han sido hasta niños, quienes al verlos se echan a correr dejando en la estampida ejemplares de las frutas que antes han tomado sin autorización. Lo peor es que para coger las frutas muchas veces rompen los gajos. Cada gajo roto es una herida que recibe el tronco y ello lacera la vida útil del árbol.

El ejemplo de lo que le sucede a mis amigos es solo uno entre otros. Los hay con mayores consecuencias. Es bochornoso saber de casos de robo entre compañeros de trabajo, vecinos y hasta familias. Están los que con su mal haber afectan a la economía del país y buscan las mil maneras para violar la vigilancia de custodios para tomar lo que no es suyo, lo que no les pertenece y que es patrimonio del pueblo, los que se aprovechan del descontrol para como dice el refrán «a mal tiempo, ganancia de pescadores», los que no duermen buscando la forma de cómo vivir del invento, a la postre demostrado que la mayoría de las cosas que venden son producto del robo o del desvío de bienes materiales.

Nada justifica el robo. La primera cualidad del ser humano es la honradez, la vergüenza, quien la pierde ha perdido todo.

Lo peor es que a veces, por no denunciar, nos hacemos cómplices de hechos como estos. Sabemos que hay órganos profesionales destinados a cuidar los bienes del Estado, diferentes cuerpos de inspectores y seguridad, y que existe un cuerpo legislativo al que deberán de responder quienes suelen tomar lo que no es suyo, pero dónde dejamos el deber ciudadano.

La formación de valores comienza desde la cuna, de ahí que el papel de la familia es fundamental, al ser considerada la «célula fundamental de la sociedad» o como afirmara recientemente el doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, en un encuentro con las más de 300 familias ganadoras del Gran Premio de Rutas y Andares 2017: «la familia es la cuna de la civilización, la que deja una cultura, un amor, y fuerza salvadora de la sociedad».

Pero como sociedad también debemos educar, no solo en la honradez, sino también en esta conciencia cívica que no debe quedar solo para la casa y la escuela. Si como sociedad justificamos a aquellos que sustraen los recursos del Estado, bajo el triste pretexto de que «hay que luchar»; si evadimos la responsabilidad que nos toca, en tanto trabajadores, en su custodia y pensamos que la tarea solo corresponde a los jefes o al personal que se dedica a esa actividad; si en el barrio permitimos que le lleven al vecino los frutos de sus plantas, solo porque la casa está sola u otras justificaciones; entonces, simplemente, estaremos fomentando el camino al desorden y la barbarie.

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Cary dijo:

1

28 de septiembre de 2017

08:50:06


Totalmente de acuerdo. La educación comienza en la casa, recuerdo a mi madre que cuando llegabamos de la escuela con algo que no era nuestro, preguntaba y nos llevaba a casa de la amiguita y nos hacía devolverlo, aunque le jurabamos que no lo habían prestado. Siempre nos decía Lo que no es suyo no se toma, hay que conformarse con lo que tenemos. Muchas veces la culpa la tienen los padres que los hijos llegan a la casa con algo que saben no es de ellos y no preguntan de donde salio, ahi comienza la impunidad.

Antonio Vera Blanco dijo:

2

28 de septiembre de 2017

09:02:19


Respetar. Es algo raro de encontrar hoy en día. Mucho menos si parece no ser de nadie o es común para varios. Si tienes un muro colindante con una entidad te salaste, ya que lo catalogan de todos y para todo. La más mínima utilidad es utilizada en bien del irrespetuoso. Aunque sea para sentarse, columpiarse, orinar, etc. Siembre algo en su parterre (es un decir, al parterre que le queda al frente). Si es una planta ornamental bonita puede que se la lleven de raíz o sea maltratada por los transeúntes. La solución no la he encontrado, al menos que sembremos guao, le ponga púas, este feo. Desgraciadamente lo más que le llaman es hurto, indisciplina, falta de educación formal. Creo que eso de atentado al pudor público pasó para la historia.

Jesús dijo:

3

29 de septiembre de 2017

08:56:10


Es dolorso ver como estos valores se han perdido, el respeto hoy en día ni buscandolo con una lupa aparece. Sabemos que la situación cada día está más tensa, pero no podemos violar los principios del ser humano que son la honestidad y honradez para definir la integridad del mismo, da pena cuando leemos cosas así pienso que el ser humano deberia tomar conciensia de sus actos y saber lo que hacemos y extraer las cosas ajenas es muy feo porque esto refleja la educación que tenemos aunque nuestros padres se hayan esforzado al máximo para ser cada día una persona mejor.

Daiyana dijo:

4

29 de septiembre de 2017

14:18:11


Tiene usted toda la razón, amigo periodista. Acabo de leer su muy acertada opinión y no pude dejar de notar que no había siquiera un comentario. Desgraciadamente en los últimos años se han perdido muchísimos valores, provocando que estemos aquejados del mal de la indolencia y el paternalismo. Indolencia porque "mientras no sea conmigo a mí no me importa" y paternalismo por lo mismo que decía usted de que justificamos el que "hay que luchar". No aplaudo a nadie que tenga este mal hábito, pero no dejo de reconocer que en estos tiempos muy pocos podemos vivir, "sobrevivir" diría yo, del salario. ¿Será que aún queda un mínimo de vergüenza y como se dice "que tire la primera piedra aquel que no ha pecado" nadie tenía nada que comentar al respecto? Le aseguro que no soy amiga de apropiarme de lo ajeno y comparto totalmente su opinión. Gracias por poner el dedo en la llaga.

Pe3dro Cruz dijo:

5

29 de septiembre de 2017

14:40:08


Amigo Ricardo, estoy de acuerdo con sus opiniones. Desde hace bastante tiempo la sociedad cubana se ha venido corrompiendo lamentablemente. Apropiarse de lo ajeno (privado o estatal) es, pudieramos decir, la forma de vivir de una gran parte de las familias cubanas. Hay "dichos" en la cultura callejera cubana, como: en la lucha, resolviendo, hay busca?, se pega algo?, , que demuestran la realidad cubana , de: "Donde hay necesidad, no hay ley".