ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El primero de septiembre de 1977 Fidel inauguró el ipvce José Martí de Holguín, una institución que ha formado a numerosas generaciones de varias provincias de la región oriental. foto: Archivo

El día en que desembarqué en la Vocacional José Martí, con el maletín de mi amiga Keila en la mano derecha, su bolso de la merienda semanal en la izquierda, y mi mochila de camuflaje a la espalda, puse la vista en aquel laberinto y no estuve seguro de que fuese mi sueño. Para rematar, una verdadera witch (bruja, en inglés) hacía un diagnóstico recriminador de nuestras severas insuficiencias idiomáticas. Era la primera impresión de rigor académico que recibíamos en la Vocacional holguinera, con fama de acoger a los «cerebros mejor dotados de la provincia», a los «futuros hombres y mujeres de ciencia» que habrían de ser, según Fidel, el futuro del país.

Como azorados en territorio extraño, los de nuevo ingreso suponíamos infranqueable aquella mole de concreto, sin atrevernos a imaginar cuán buena o mala sería nuestra estancia allí. Temprano supimos, sin embargo, que los alumnos más viejos usaban bromas tan crueles como enviar a los «decimales» a buscar las llaves del «cero-cero» o del «aéreo», y en las noches podías ser víctima de una «moto» que te arrastraba por todo el pasillo, o de un «brillador» que lustraba la espalda del que viviera en el piso superior de la litera. Escapatoria no había.

Eso, más la prohibición de recibir visitas «comestibles» fuera de los miércoles, el acto de ver el noticiero estelar en un espacio colectivo donde nadie escuchaba nada, y de permanecer en el aula estudiando en un silencio sepulcral hasta las diez de la noche, tensó la cuerda de los primeros días. Sin embargo, la mayoría aprendimos a aceptar los rigores de la beca, lejos de casa, mientras otros contaban hasta los minutos que les separaban de cada franco o pase.

Recuerdo que en ese tiempo terminé más canteros que ejercicios de matemática; experimenté lo que era huir de la guardia a toda velocidad por el Paraíso, la azotea de los enamorados, encima del bloque central; y me hice experto en «doblar» en el desayuno si milagrosamente había yogur y pan con requesón, hasta que el director, Amel, que en gloria esté, me sorprendió un día y aprovechó para decírselo a mi mamá –en buena onda, pero delante de todos– en la primera reunión de padres del curso.

En esos años comprobé que «ligar» a una muchacha era una cuestión puramente «estomatológica», pero enamorar suponía todo un desafío. Confirmé que saber bailar casino era tan importante como respirar, y nunca sentí el apretón del ridículo con tanta fuerza como el día en que nos citaron a todas las «parejas oficiales» de la Unidad 3, para alertarnos que no debíamos tomarnos de las manos, al menos en lugares públicos, so pena de castigo por incurrir en «manifestaciones amorosas excesivas».

Eran tiempos difíciles, y en el menú del comedor no variaba ni el color metálico de la bandeja. Aprendí a aborrecer la guataquería, el fraude, la hipocresía y el abuso. Le huí al trabajo agrícola de la mejor manera que pude: me anoté en el grupo Élite de Español y le di la vuelta a Cuba a base de concursos. También hice excelentes amigos que aún me duran, aunque no nos veamos casi nunca. Y cuando los colegas descubrieron que en la madrugada me volvía un zombie, aprovecharon para saber quién era, en mi sonámbula opinión, la muchacha más linda del grupo 46.

Confieso que siempre que voy a la Vocacional siento una nostalgia sin fondo, pero nunca como la última vez, cuando intenté pulsar los avances constructivos del ahora Complejo Educacional José Martí, porque la «familia» ha crecido y ahora conviven cuatro escuelas (IPVCE, secundaria, pre y Formadora de maestros) donde antes habitaba solo una.

Caminé todo el edificio docente y llegué hasta mi antigua aula de 12 grado, sellada por las vacaciones y donde ahora se lee: Laboratorio No. 4, Unidad No. 1. Entonces me vi, 17 años atrás, frente a ese maestro verdadero que es El Ruso, para intentar la «misión imposible» de subir dos décimas en pmi; y abracé mentalmente a Milagritos, Chely, Miguel Rivas, Norma, Yolanda, Félix, Roche, Leovigildo, Yakelín, Isabel, Amado y el resto de los profes que nos formaron.

Me fui de allí con nuevas pruebas del significado de esa escuela en la vida de miles de adolescentes, que casi todos extrañamos a tantos años de distancia, como confiesan muchos en los muros de Facebook, y como compruebo yo, cuando un grupo de muchachos de la Vocacional holguinera, algunos con hijos ya, nos reunimos los 5 de agosto de los años pares, con el afán de repasar recuerdos de azul mientras atizamos una caldosa colectiva, aderezada con nostalgias y sonrisas.

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Anita dijo:

1

1 de septiembre de 2017

13:40:43


Yo no estudié en en la Vocacional de Holguín, pero ahora mismo han llegado a mi mente esos recuerdos de azul cuando estudié en el IPUEC de Valle 2 en Mayarí, Holguín, recuerdos que me sacan las lágrimas, sanos, sin malicia, llenos de amor y compañerismo. Gracias Abdiel, por esa sensibilidad que te caracteriza, muy bonito tu trabajo.

Tere Lima Respondió:


5 de septiembre de 2017

15:36:09

Es mágico lo que se siente con este hermoso articulo, revivir esos momentos es algo hermoso que nos da vida, pero que bella coincidencia Anita yo también estuve en ese preuniversitario de Mayarí y que bueno saber que estamos aún aqui recordando , ahora solo nos queda transmitir estas vivencias a nuestros hijos y nietos , gracias Abdiel

Yilianni dijo:

2

1 de septiembre de 2017

15:18:15


Yo si estudié en la vocacional y me trae recuerdos igual que a ti cada vez que voy o paso por allí, el Ruso también me dio clases. De verdad que se extraña esa época.

daniel perez crespo Respondió:


4 de septiembre de 2017

16:38:47

yo tambien estudie en la vocacional de matanzas por aquellos años y hoy les puedo decir que todas esas historias años tras años las recordamos los dias diez de obtubre ese dia nos reunimos y es un gran encuentro con anecdotas cuentos y recuerdos{ tambien asisten un grupo de profesores es algo dificil de explicar la alegria que se siente en un encuentro como ese recordar cosas de mas de cuarenta años

Zaskia Abreu Valdés dijo:

3

1 de septiembre de 2017

20:17:06


Nostalgia infinita me hiciste sentir con tu tan descriptivo texto, me teletransporté desde las primeras letras a esa añorada etapa de mi vida que como dices, igual revivo cada vez que encuentro un rostro de aquel entonces.Recuerdo con tanto cariño al pasar por la carretera y divisar mi aula las cientos de historias que vivimos a lo largo de esos tres cursos, desde mis adorables e interminables ensayos de la escuadra de fantasía (también impartidos por El ruso )que no cesaban hasta lograr una sincronización perfecta como la inspección minuciosa de la cuartelería por el mismísimo Luis Cruz en aquel entonces subdirector de internado.Pero sin dudas mi más aterrante y hoy divertido momento era cuando después de ir a toda carrera a la candonguita de el frente de la Labiofam en un tiempo record de 10 minutos mi profe de Matemática :César, sacaba su cajita mágica con los números de la lista para al azar designar al q explicaría el complejo trabajo independiente en la pizarra en la que no sé cómo se las arreglaba para q de los 7 días de la semana al menos 3 fueran justamente para mí que tan mal me iba con las ciencias .Gracias Abdiel por ayudarme hoy a revivir mis recuerdos de azul más secretos aunqueno los pueda escribir .

María Leydis Respondió:


6 de septiembre de 2017

18:58:11

Es cierto que causa mucha nostalgia ese tiempo que Abdiel describió casi basados en la historia de los jóvenes de nuestra generación pero qué alegría sentí cuando leí tu nombre ex- aduanera!!!!. Que dios te bendiga mucho en Uruguay al igual que a Flavia.

Luis Manuel Vidal P dijo:

4

1 de septiembre de 2017

22:18:49


Y yo agrego otros nombres de profes que marcaron la vida en ese rincón del mundo donde aún me dan escalofríos cuando paso cerca de él, escalofríos del tipo "ojalá ocurriera de nuevo", hace 13 años: Mirna Font Los mellizos Miguel y Mauro Genildo MARTHA BATISTA Jose el profe de EF Sergio Rodríguez Caisés Carlos Miguel (Dr House) María del Carmen Vargas Rubisel .....

Ventura Carballido Pupo dijo:

5

2 de septiembre de 2017

06:09:18


Los holguineros vivimos muy orgulloso de las tantas visitas que nos hizo el Comandante en Jefe; de nuestra Escuela Vocacional, y del reportero que ha hecho este profesional trabajo.