ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Yaimí Ravelo

Ellas (o ellos) están del otro lado, ese mostrador que más que simple barrera entre el producto y el cliente, lamentablemente se ha convertido hace algún tiempo en un instrumento casi de poder de quienes devengan un salario por ofrecer una atención que en los últimos tiempos ha perdido el siguiente  sintagma en función adjetiva:  «de calidad».

Ocurre en cafeterías, tiendas, o en cualquier comercio donde muchos cuya función es servir, creen que le hacen un favor al usuario cuando lo atienden con rapidez, le gestionan la prestación solicitada o, incluso, al responderle una pregunta sobre un artículo o se lo expenden al faltar todavía media hora para el horario de cierre establecido.

Cuando uno se aproxima a sus espacios de actuación y se le coloca al frente, he visto a no pocos poner caras largas y mirar al cliente como si fuera un intruso, hasta levantar una ceja, entrecerrar los ojos y observarlo de reojo.

En el «menos agresivo de los casos», el/la dependiente apela a su verborrea y da excusas como «la caja se trabó y espero al técnico», «debo cuadrar ya», o como la que recibí hace días en el exterior de una tienda de recaudación de divisas (TRD), donde alguien se asomó a la puerta y en un tono un poco descompuesto dijo que había que esperar al informático.
Fin de la explicación, la compañera cerró la puerta y no se supo nada más.

Si el usuario llega cuando sostienen una entretenida conversación con un colega o algún conocido  –ya sea sobre la novela, situaciones personales u otro tema– miran al cliente como si interrumpiera ese momento lúdico.

Tal parece que les resulta una odisea atender a todo aquel que llega en demanda de sus atenciones, como si pensaran que las personas acuden allí para molestar, y no para satisfacer una necesidad.

¿No han sentido muchos que en las TRD y las refinadas boutiques este problema adquiere mayor dimensión?

Es como si los/las dependientes se sintieran en un escaño superior que el que va a solicitarles algún servicio, me comentó alguien alguna vez, y no deja de tener razón.

Felizmente no son todos, porque magníficos ejemplos de buena atención y consagración al trabajo los hay, personas que esbozan, sin forzarla, una sonrisa ante el usuario que llega, individuos cuyos labios están prestos a dar un saludo y expresar: ¿Puedo ayudarle en algo?

Ante tan encantador panorama, hasta esta periodista ha dicho en más de una ocasión: ¡Qué cariñoso (a) /agradable es el/la dependiente!, sin pensar que esa persona ocupa ese puesto para satisfacer un buen servicio y tratar de complacer al cliente.

Sí, ese cliente que en tantas reuniones y murales en centros laborales, incluso en pancartas a un lado del mostrador, se dice que tiene la razón.
Ni hablar de la carta abierta que muchos dan a los revendedores para que compren cantidades enormes de un producto, a la vista de quien mira con impotencia al primero en la cola adquiriendo cajas de ese material que tanto escaseaba, y que sabe que tendrá que comprárselo a ese mismo, al doble y triple de su precio original.

Pero bueno, ese es un tema sobre el cual sería útil dar otros puntos de vista.

No se trata de poner en tela de juicio a quienes son el rostro de un sitio comercial, es que no se puede ser ajeno a un problema que desde hace rato está latente en la sociedad cubana y que atenta contra los servicios de calidad que merece el pueblo, ese pueblo que actualiza su modelo económico, pero que debe también actualizar y cambiar mentalidades.

Es comprensible que un mal día lo tiene cualquiera, pero no puede ser que día tras día el usuario sea maltratado por alguien que está ahí para brindar sus prestaciones, y que recibe un salario por ello, amén de las naturales aspiraciones de cualquier trabajador de elevar su paga.

En una cuestión tan subjetiva como el carácter del individuo y el trato entre personas, ciertamente media la subjetividad, pero creo que deben existir mecanismos más efectivos de protección al consumidor.

Administrar o dirigir un espacio comercial no representa solamente llevar el control de cuánto entra y sale,  implica otras responsabilidades.

El buen trato al cliente no puede ser una mera opción, tampoco puede dejarse a la «buena voluntad» o el temperamento del o de la dependiente, es un deber de ese trabajador y un derecho que el usuario debe exigir, sin importarle esas caras que quizá se alarguen más tras el bendito mostrador. (ACN)

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Enrique dijo:

1

30 de agosto de 2017

07:50:27


Los cubanos que viajamos a Cuba esporadicamente porque residimos en el extranjero nos encontramos con esta situacion que siempre tenemos la esperanza que cambie y cuando volvermos al año o a los dos años sigue igual y hasta yo diria que aumenta. En un sistema capitalista empleados cuya funcion es atender al publico y que muestren esa actitud son despedidos inmediatamente. En esto el que tiene la mayor responsabilidad es el administrador del establecimiento en cuestion que es el que debe velar porque el cliente sea correctamente atendido y que el trabajador a su cargo cumpla con el trabajo por el cual el estado le paga un salario. Que nos encontramos en la mayoria de los casos, que el administrador no se mete en esto y no hay jamas siquiera un llamado de atención. Ademas hay veces que en la tienda hay una cola de unas cuantas personas y hay un solo dependiente atendiendo al publico, sin embargo hay dos o tres personas mas haciendo tareas burocraticas o no sabemos que, pero en ningun momento vienen a atender tambien para descomprimir la situacion. Cuba es cada vez mas visitada por extranjeros de diferentes partes del mundo y realmente damos una muy mala imagen con estos comportamientos.

jose eduardo Respondió:


6 de septiembre de 2017

13:40:16

Muy bueno su comentario Enrique lo cierto es que estas cosas pasan solo en el socialismo, y aunque yo prefiero este sistema, no dejo de comprender que en nuestro país cada día que pasa los trabajadores que prestan cualquier tipo de servicios parecen buitres al asecho del cliente, ya sea en el transporte, en un hospital, en cafeterías, etc. y no tan solo porque si no les dejas propina o en el caso de la salud un regalito ya no te atienden, aun cuando la salud es "gratuita", sino por el creciente maltrato a la población, pero que vamos a esperar si así hay muchos funcionarios públicos, hasta en las esferas del gobierno a nivel de base que engañan a la población no le hacen caso a las denuncias y quejas como por ejemplo: la Policía no le importa que la gente se maten que se perturbe la tranquilidad cuidadana, solo atienden el caso cuando se trata de recursos del estado. Ese actuar tan bonito de la Policía donde cogen a los ladrones, malenates, chusmas, guapos y devuelven el orden interior, solo es en el policiaco del domingo, la realidad en las calles y barrios es otra, y usted tiene toda la razón que mala imagen se lleva el visitante extranjero de un país que presume de cultura, y posiblemente sea uno de los países con más indisciplinas sociales de todo tipo. Gracias

Angelito dijo:

2

30 de agosto de 2017

07:51:29


Estoy muy de acuerdo con lo planteado por usted, y que el mostrador se ha convertido en una figura de poder, se ponen guapos y hasta se ofenden cuando usted precisa o reclama algo , que por su contenido de trabajo ellos deben servir .

alexis dijo:

3

30 de agosto de 2017

10:29:47


Estimados, Aquí hay varios temas....Se critica a otros países por los problemas que tienen o el sistema social que impera, pero lo cierto es cada vez que se toca el tema garantía y trato al cliente, ellos se llevan las palmas...todos, los que de una forma u otra han tenido la oportunidad de viajar se maravillan del trato y la atención que se brindan en los comercios, restaurant, etc, porque en ello está su trabajo: Sastifacer y hacer sentir bien al cliente y de no hacerlo bien, dudo que se mantenga en su puesto de trabajo...aquí, y no generalizo porque hay muchos dependientes muy buenos, se ve con mucha frecuencia: 1- La mala cara, el disgusto y el mal trato... 2- Si el local (ejemplo: los rápidos y los Servi) trabajan 24h por qué cierran para cuadrar...no sé en otros países, pero creo que deben tener una fórmula para cuadrar en un cambio de turno sin tener que cerrar. 3- La venta en estos establecimientos es liberada, lamentablemente la escasez es la que hace que varios clientes se lleven toda la mercancía y otro se quede esperando, sobre todo en las provincias y/o municipios que no hay establecimientos donde se permita comprar al por mayor.

yoannis dijo:

4

30 de agosto de 2017

10:51:26


Muy de acuerdo el buen trato al cliente no puede ser una mera opción.

yamilka dijo:

5

30 de agosto de 2017

11:33:50


El artículo está muy bueno y debe llevar a la reflexión de todas las personas que atienden público, las excusas para no trabajar como es debido tienen disímiles versiones