ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Estar a favor del gobierno de Venezuela no es solo una cuestión política, sino también de carácter. Es vergonzoso como gente que pretende estar en el campo de la izquierda, instituciones con tradición de izquierda, partidos que en principio pertenecen al campo popular, quedan silenciosos o se valen de críticas al gobierno para justificar la falta de solidaridad con el gobierno de Venezuela.

Uno de los argumentos de mala fe es el de que habría que sortear la polarización entre gobierno y oposición, como forma de contornar la radicalización, que sería no estar de ningún lado. Es un pretexto para no solidarizarse con un gobierno asediado por la derecha local y por el gobierno de los EE.UU. Intelectuales suman críticas al gobierno para pronunciarse por la solidaridad «con el pueblo de Venezuela», como si el pueblo del país no estuviera involucrado en la polarización.

Se puede no estar de acuerdo con aspectos de las políticas del gobierno de Maduro, pero ninguna crítica justifica una posición de equidistancia, porque nadie tiene dudas de que, en caso de lograrse la caída del gobierno, sería sustituido por un gobierno de derecha e incluso de extrema derecha, con durísimas medidas para los derechos de la masa de la población venezolana y para los intereses nacionales del país.

Existe todavía el argumento de que la izquierda latinoamericana no debiera solidarizarse con el gobierno de Maduro, que le daría legitimidad en toda la región, comprometiendo la imagen de las fuerzas progresistas latinoamericanas. Los que hablan de esa forma tiene un imagen particular de la izquierda, que no es de la izquierda realmente existente.

Una parte de esas posturas es reflejo de una ideología liberal. Lo único que ofrece esa visión es democracia y dictadura. Y como el gobierno de Maduro no cabe en la concepción que tienen de democracia, lo clasifica inmediatamente de dictadura y centran su fuego en contra del gobierno, supuestamente aislado por una «sociedad civil» en rebelión contra la «tiranía».

Para esos, aunque se digan de izquierda no existen ni capitalismo, ni imperialismo. No hay tampoco derecha, ni neoliberalismo. Las clases sociales desaparecen, disueltas en la tal «sociedad civil», que pelea en contra del Estado. No toman en cuenta que se trata de un proyecto histórico anticapitalista y antimperialista.

Parece que no se dan cuenta de que no se trata de defender un gobierno, sino un régimen y un proyecto histórico. Que si llegara a caer ese gobierno, cae todo el proyecto histórico iniciado por Hugo Chávez y Venezuela se sumaría a la recomposición neoliberal que hoy victimiza a Argentina y a Brasil.

Se puede ser de izquierda y ser crítico, pero peleando dentro de la izquierda, de las fuerzas antineoliberales, por el avance de esos procesos, nunca por su derrota.

Porque la alternativa a esos gobiernos está siempre en la derecha, como Argentina y Brasil lo confirman, nunca en la extrema izquierda. Derrotar a gobiernos antineoliberales es abrir el camino a la restauración neoliberal, que es la única bandera de la derecha.

Lo que está en juego hoy no solo en Venezuela, sino también en Bolivia, en Ecuador, en Uruguay, en Argentina, en Brasil, es el destino de los más importantes gobiernos que América Latina ha tenido en este siglo: si se afirman y avanzan, si recuperan el camino donde la derecha ha retomado el gobierno o si la contraofensiva neoliberal vuelve a imponer la década nefasta en que imperó en nuestra región.

Esa es una razón más para que la izquierda exprese su apoyo y solidaridad con Venezuela. Hay horas en que el silencio es criminal; sea de dirigentes, sea de militantes, sea de intelectuales, sea de partidos, sea de instituciones, sea de gobiernos, sea de quien sea.

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Toda Charroó dijo:

1

11 de agosto de 2017

17:52:16


Como dijo Martí: Ver un crimen en silencio es cometerlo

Daisy T. Rivero Leon dijo:

2

12 de agosto de 2017

01:20:17


Totalmente de acuerdo con el articulo del periodista y con el comentario.

Rodolfo dijo:

3

12 de agosto de 2017

07:44:11


Hola que tal, mi nombre es Rodolfo y soy un argentino que hace muchos anos que vive en Alemania y estoy casado con una cubana. Estoy de acuerdo con el senor Sader que opina, que callarse en ciertos momentos puede llegar a ser criminal como en este caso con Venezuela. Lo que me sorprende es que, no hay mas articulos con respecto a Venezuela, al ataque verbal del presidente Trump de intervenir posiblemente militarmente contra Venezuela en el Granma del dia de hoy. Estos sucesos hay que denunciarlos publicamente. Mi opinion con respecto a este caso. Saludos

Fernando Acosta Riveros dijo:

4

12 de agosto de 2017

16:27:29


Saludos de paz y bendiciones desde México. Tiene razòn el articulista suramericano Emir Sader. No podemos guardar silencio ante la situaciòn de Venezuela Bolivariana. El imperio ha tenido odio e instintos desestabilizadores contra todos los proyectos del comandante Hugo Chàvez Frìas. Recordemos 15 años atràs, mes de abril de 2002, y el intento golpista de la oligarquìa para imponer a Pedro Carmona "El Breve". No podemos permitir que nuestro enemigo històrico, el Imperialismo Estadounidense, derroque al gobierno de Nicolàs Maduro Moros y asesine a miles de hermanas y hermanos Venezolanos y ademàs lo haga en nombre de la Libertad y la Democracia, como lo hizo en Chile en 1973. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, suscriptor de Granma Internacional, ediciòn impresa.

rmontoto dijo:

5

15 de agosto de 2017

13:01:45


La Historia que hoy se vive en venezuela ya cuba la sufrio en carne propia, lograron aislarnos de America a base de propaganda y presiones a gobiernos entreguistas, incluso nos invadieron y aqui estamos, Los Venezolanos deben ser firmes y unirse para atravesar por este huracán, siempre que llueve escampa y tras la tempesta regresa el buen tiempo, solo la unidad de los venezolanos y los pueblos amigos lograrán vencer la embestida.