ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Aquel hombre se traslada en silla de ruedas. Con sus brazos la impulsaba sobre el piso de la terminal. Pedía permiso a las demás personas y de forma suave continuó hasta llegar frente a la mujer que repartía los tickets para subir al ómnibus.

Le dijo algo, establecieron un breve diálogo, y al final ella movió la cabeza hacia los costados en señal de negación. El necesitado siguió insistiendo. La mujer hizo un gesto con el brazo y otro compañero se acercó, al parecer un superior, quien con voz gruesa le preguntó «¿y tu carné?»

Desde la silla, el aspirante a pasajero le explicó que lo perdió hace algunos días, pero ¿acaso es tan necesario en mi situación?, repitió varias veces. Y «el poderoso» aclaró que sí, siempre lo es, concluyó con tono de «obvio». Dio media vuelta y se marchó.

Aquella escena tenía algo de surrealista, con el bullicio de la gente, el apuro de muchos por obtener una capacidad para el transporte, la desesperación de quien no renunciaba a su ticket, una voz que informaba la salida de otros carros…

El carné de esta historia no es el de identidad, sino el de impedido físico, como muestra ineludible de la limitación de quien por su discapacidad verdaderamente tiene ciertos derechos. Pero, ¿acaso ayudar a alguien debe depender siempre de un documento salvador? ¿No bastaba ver al hombre en silla de ruedas y sin una de sus piernas?, quien además hablaba de un familiar muy mal de salud, al cual deseaba visitar.

Gracias a la sensibilidad de muchos de la cola, quienes pidieron que lo dejaran acceder al ómnibus, aquel hombre llegó a su destino, una reafirmación de la solidaridad de los cubanos, característica de todo nuestro pueblo, más allá de las acciones desfavorables de algunos.

En esa ocasión, los dos trabajadores de la terminal mencionados anteriormente, reconocieron que a cada medio de transporte pueden subir con prioridad hasta dos impedidos físicos con un acompañante, lo cual tal vez varía en las diferentes provincias, pero para eso deben mostrar siempre su documento de miembros de la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (Aclifim), la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI), o la de Sordos de Cuba (Ansoc).

Este periódico publicó, el 30 de junio último, una carta de un lector quien narró que ni presentando su carné lo ayudaron en una terminal de Guantánamo, cuando dos veces le dijeron que allí los impedidos no tienen prioridad. ¿Una verdad general o de algunos trabajadores?  

Hace poco, una compañera nos explicaba que es importante lo del carné, porque algunos individuos se inventan discapacidades para pasar primero y hasta muestran cualquier documento en las «tormentas humanas», formadas a veces, para acceder a un ómnibus.  

Verdad que eso de «yo soy discapacitado» lo escuchamos con relativa frecuencia en diferentes sitios y, a veces, personas, sin ninguna limitación, caminan como por una pasarela hasta adquirir cualquier producto. Según una amiga, ella conoce a un hombre con toda una colección de papelitos y otros objetos, por los cuales siempre exige prioridad, y agrega que varias muchachas dicen estar embarazadas para ubicarse en la delantera, aunque no se les nota ni «una bolita».

Está muy bien poner mano dura para evitar el éxito de quienes se hacen los «superinteligentes» e irrespetan a los demás, pero es preciso evitar el exceso. Por ejemplo, el protagonista de los primeros párrafos no necesitaba nada para probar su limitación.

Cuba prioriza la atención a personas con limitaciones físicas e intelectuales, con la existencia de numerosas escuelas de enseñanza especial, la inserción en centros laborales según sus potencialidades, la realización de certámenes deportivos y artísticos, políticas económicas y otros aspectos. Nuestro país posee numerosos campeones parapanamericanos y paralímpicos y una activa labor de la Aclifim, la ANCI y la Ansoc a favor de la calidad de vida de sus miembros.

Ojalá todos los ayudemos siempre, conscientes de que todos los seres humanos merecemos respeto y solidaridad.

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Bladimir Urquía Gutiérrez dijo:

6

10 de agosto de 2017

13:50:15


Casos de indolencia y exceso de "exigencia" como esos todavía aparecen pese al rechazo unánime de los conciudadanos que al ver semejante actitud de extremismo e indolencia asumen la conducta humana y protesta defendiendo al necesitado. La regla establecida es correcta pero en su aplicación va el valor agregado del ser que la ejecuta, detrás de esa "disciplina laboral extrema" de la encargada de exigir lo establecido en este caso, que lastimablemente quedó anónima y su superior también, no hay un ser humano razonable y consciente sino un robot, excepto que las máquinas nunca actúan exprofeso utilizando el basamento legal para provecho individual y detrás de cada extremo como este, generalmente hay una historia más larga con otro rostro, sin cara.

mildrey dijo:

7

10 de agosto de 2017

14:38:06


Muy bueno el artículo. De personas insensibles esta lleno el mundo, desgraciadamente claro! y contra actitudes como esa es que hay que luchar.

jEsus dijo:

8

10 de agosto de 2017

15:30:26


Solo falta algo en este articulo?:La terminal donde ocurrieron los hechos , y si es posible la fecha , asi como la ruta que pretendia abordar el minusvalido ,

jorge dijo:

9

11 de agosto de 2017

09:17:02


Del artículo solo considero valioso su afán por estimular, una vez más, la sensibilidad con las personas discapacitadas, muy humano. Pero sucede que, no se a qué hecho achacarle, pudiera ser a la pérdida de valores en la sociedad cubana, cada día son más las personas que se amparan en discapacidades, embarazos, empleados, etc. para evadir la ya tan institucionalizada cola, la única que debería quedar, hasta tanto llegue el día en que pueda irse minimizando. Todos los clientes, de cualquier servicio, deberían seguir un solo orden, porque ya ve, con tantas distinciones solo se ha logrado causar enormes molestias al pueblo disciplinado.

alina dijo:

10

11 de agosto de 2017

09:43:06


En lo comentado esta en lo cierto muchos no tienen la consideracion de los impedidos fisicos lo digo por experiencia propia ya que mi esposo es impedido hay falta de capital humano