ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La señora subió con dificultad al camión repleto de pasajeros. Nadie le brindó asiento. Había un silencio tremendo. Ella miraba casi suplicando con los ojos por un espacio en uno de los bancos y nadie dijo ni una palabra.

Caminó trabajosamente, apoyada en un bastón, hacia el fondo, se detuvo, y así fue en el viaje durante algunos minutos hasta que un joven se paró y le brindó su lugar; a pesar de tener fiebre y sentirse muy mal, percibir la falta de sensibilidad de los demás la lastimaba más que cualquier dolor físico.

Una mujer embarazada estaba en una cola para comprar una barquilla con helado a su hijo, el vendedor intentó darle el producto a ella primero, pero los demás protestaron, porque llevaban mucho tiempo esperando y «no era justo que alguien lo adquiriera rápido».

Los ejemplos referidos no constituyen la generalidad, pues a lo largo del país predominan los favorables, muestras de la sensibilidad de los cubanos, sin embargo, no podemos cerrar los ojos ante la otra parte, aunque duela verla.

La situación resulta más compleja de lo que aparenta, su inicio no radica en el comienzo de cada acontecimiento, sino mucho antes. La formación de cada quien desde pequeño es fundamental, con influencias de la familia, las escuelas, los medios de comunicación, los vecinos y todos en general.

En ocasiones he visto cómo madres piden a sus hijos que coman un pedazo de pudín en casa antes de la llegada de sus amiguitos, para no compartirlo. Hace poco, una me decía que su pequeño es medio «bobo», porque deja que los demás consuman la mayor parte.

Y, ¿qué les enseñamos cuando deben ingerir algo escondidos o saben que el refresco es para cuando estén solos? Recuerdo mi etapa en el preuniversitario, un grupo de amigos compartíamos los alimentos, como hermanos.

Destinamos una taquilla para poner lo de todos y cada uno comía cuando deseaba, sin pedir permiso, aunque teníamos la suficiente mesura para no exagerar.

Talabera siempre llevaba unos dulces que le hacía su papá, para dárnoslos a nosotros, pues él, aburrido de probarlos desde chiquito, ya ni los quería. Karel compartía su bistec de cerdo y prefería el pollo de Yulio. Así, estábamos muy satisfechos, siempre con chistes y muchos sueños.

Los domingos, luego de terminar las visitas de nuestros padres, comíamos en conjunto y eso aseguraba más diversidad al paladar.

Otros muchachos del dormitorio se alejaban para comer solos, a veces lo hacían en la oscuridad, después de apagar las lámparas, y sus panes, dulces… solían estar protegidos por potentes candados.

El ejemplo de los mayores tiene una dimensión tremenda, también lo observado en audiovisuales. Según algunos investigadores, quienes ven violencia se comportan más agresivos sin importar su localización geográfica, sexo o nivel socioeconómico, lo cual se refuerza en los de menos edad.

Refieren que los infantes aprenden más por imitación e incorporan soluciones «bravuconas», aunque no las manifiesten de forma inmediata, y pueden considerar las peleas, vistas en animados o la vida real, como un mecanismo normal para resolver conflictos, más cuando quien dispara y golpea es presentado como un héroe. Tampoco se trata de comparar una generación con otra, ni sucesos actuales con anteriores. Las circunstancias son diferentes, aunque la importancia de los adultos como guías, consejeros y modelos a seguir será siempre fundamental.

Prefiero pensar en las personas que ayudan a otras, veo al muchacho brindando su asiento, otro carga el bolso de una anciana, una joven toma la mano de un débil visual para cruzar la calle… Y sonrío porque, a pesar de los lunares, la solidaridad constituye uno de los mayores encantos de Cuba, un país más grande por el amor de su gente.

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Denia Guerrero dijo:

11

8 de julio de 2017

12:42:00


Yasel una vez más me siento orgullosa de ti y de tus publicaciones. Muy buena reflexión mi amigo y ojala que Muchas personas puedan leer tu comentario. Muchos besos para ti.

dennys dijo:

12

9 de julio de 2017

13:32:23


Buenas tardes, quisiera dejar una pregunta abierta: cuando sube un hombre a la guagua y halla asiento debe sentarse o permanecer de pie? Pues siempre habra alguien, una mujer, un niño etc, que por ser mas debil merece ese puesto. Y donde esta el derecho del hombre?. Otra cosa, creo que esta mas generalizada la indolencia que la solidaridad. Ya quedan pocas personas, y creanme que duele reconocerlo, que se ocupan por los demas sin que medie oculta una 2da intencion. Si les pusiera ejemplos, no me bastaria un periodico. Como sea, soy educador, a mis alumnos trato inculcarles lo correcto, pero ya esa no es la preocupacion de muchos colegas que se mentalizam mas en la instruccion, y de la mayor parte de los padres que creen que la escuela debe ser quien eduque. Confio en nuestra sociedad porque sea la mayor pedagoga. Sin mas gracias.

lopez dijo:

13

10 de julio de 2017

09:32:28


hola yasel muy bueno tu comentario es lo que en realidad se esta viviendo en estos momentos de verdad que es para refleccionar.Hay personas que no tienen ni una gota de sensibilidad con una mujer embarazada, o una abuela de pie en la guagua yo lo veo y me paro sin ningun tipo de problemas porque como soy mujer, tambien soy humana.

anays dijo:

14

10 de julio de 2017

14:13:18


Quisiera el correo electrónico para escribir al cubadice necesito ver si de esa manera se acuerda alguien que estamos en el mapa

yanara dijo:

15

10 de julio de 2017

14:53:11


Me encanto de nuevo tu comentario ,son cosas que pasan a menudo y muchas otras cosas que suseden que espero sigas comentando al respecto saludos