ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Internet

Carlos, ingeniero informático, ha llamado varias veces al mismo lugar. Marca los números en el teléfono una y otra vez, pero siempre está ocupado o escucha el timbre hasta el cansancio y nadie responde. Ya se siente un poco molesto, porque en ese lugar debe radicar una recepcionista de forma permanente.

Luisa, una estudiante universitaria, llama a otro sitio y le responde una mujer que parece molesta, quien casi no la dejó ni hablar, le contestó algo muy rápido y colgó.

La joven quiso conversar con ella otra vez, para explicarle la importancia de atender a los clientes de la mejor manera, pero no pudo terminar de expresar sus criterios, porque la otra mujer no se lo permitió.

José, barbero y licenciado en Estudios Socioculturales, comenta que en ocasiones ciertas recepcionistas están más enfocadas en terminar un juego en la computadora, el teléfono o la tableta electrónica que en cumplir eficientemente con su función.

Según narra, él ve algunas muy serias, como si escribieran el informe más importante del mundo, mientras alguien espera frente a ellas, pero en verdad terminan algún nivel digital.

En ocasiones, varias responden casi sin mirar al visitante, dicen que la persona buscada «está reunida», «no se encuentra» o «está ocupada». A veces, aseguran: «no, ese trámite no es aquí», todo con más interés en la pantalla electrónica que en ayudar.

Y la víctima, que puede llamarse Carlos, Luisa, José y de muchas otras formas, suele irse «cabizbaja». Tal vez, después de varias carreras, termine en el primer lugar donde fue, simplemente porque aquel ser «poderoso» ni siquiera entendió bien lo que deseaba.

Un amigo define estas situaciones como una especie de virus que varios adquieren de forma consciente o no y disfrutan hasta que les toca estar del lado del necesitado.

Otro las asocia a un cuadro de pintura o reino abstracto en el que no entiende casi nada, pero siente incomodidad y hasta deseos de llorar.

Creo que predominan los ejemplos positivos. Muchas recepcionistas son agradables y eficientes en su trabajo. A veces, uno hasta quiere volver al sitio solo para escuchar su voz llena de dulzura y disfrutar otra vez la sensación de que alguien se empeñe en ayudar, siempre con una sonrisa. Conozco a varias que, aunque verdaderamente el trámite no sea en su centro de trabajo, averiguan dónde se debe realizar, para orientar a su interlocutor.

Esas personas son fundamentales en cualquier entidad, pues constituyen parte determinante de la tarjeta de presentación y de la imagen general. ¿Qué pasa cuando no recibimos un buen trato ni percibimos que nos consideran importantes, cuando vemos desorganización en el buró y alguien poco empeñado en su labor?

En ocasiones hasta nos convertimos en público de conversaciones amorosas y discusiones, mientras solo deseamos efectuar una pregunta. Algunos me comentan que para escoger a quienes desempeñan esa función se debe realizar una prueba de aptitud, pues su trabajo significa mucho más que responder el teléfono y estar sentada durante varias horas. En verdad, muchas veces se hacen entrevistas para la selección, pero qué pasa entonces.

Como aspectos fundamentales, muchos señalan tener las habilidades correctas, incluidas ser buen oyente y mostrar voluntad para ayudar, anotar bien los mensajes, aprender o tener todos los números de teléfono posibles, saludar, comunicar con facilidad y demostrar cortesía en todo momento.

Estos ejemplos se pueden extender a varios sectores de la sociedad, profesiones y oficios. Ojalá, aunque parezca soñador, todos fueran impecables en su quehacer, en unidades gastronómicas, empresas o cualquier otro sitio, que puede ser particular.

A veces, los establecimientos lucen muy bien, con adecuada decoración y ofertas atractivas; sin embargo, el servicio es lento y los trabajadores poco agradables con los visitantes. Cuando eso sucede, de forma imaginaria disminuye el color de la pintura y uno hasta siente deseos de salir.

Es responsabilidad de todos contribuir a que eso cambie. Cada directivo debe comenzar con el ejemplo y lograr que el colectivo lo haga. Nosotros, los clientes, también debemos exigir la excelencia, siempre con respeto. Lo mejor sería que las personas del otro lado tengan empatía y reciban a los demás siempre con una sonrisa y el deseo de ayudar, conscientes de que mañana podrían estar en su lugar.

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Antonio Vera Blanco dijo:

6

29 de junio de 2017

05:28:22


Eso sucede porque esos centros no tienen a nadie dedicado al protocolo. Entonces se va creando ese tipo de escudo.

sergio dijo:

7

29 de junio de 2017

07:46:54


Es como refleja Iwo Rivera una tremenda chusmeria conocí una en la ENPA de Pinar del Rio que es una tremenda despota en el trato con los clientes,son por lo regular chusmas y breteras,cuando encontramos una con buen trato es cmo algo no avitual.Los primeros responsables son los directores que conocen las caracteristicas de los trabajadores.

Taboada Lorenzo dijo:

8

29 de junio de 2017

07:53:08


La palabra secretaria me suena, me suena y hasta me parece un cliché, pero en honor a la verdad son muy importantates cuando son verdaderamente eficientes, las conosco que son hasta master en su profesión. Pero hay otras que solamente tienen cara bonita, sonrisa bella y un buen cuerpo pero, lo que tienen de cerebro es pura (M) ya que en la mayoría de este tipo de secretarias se pasan las ocho horas en el chisme teléfono en mano (movil) para actualizarnos, uñas largas y comentando la última moda o el último novio que tuvieron, además de pasarse el día entero vendiendo ropa solapadamente o al descaro en el propio centro de trabajo. Por eso dijo al principio de mi comentario....secretaria, esa palabra me suena, me suena.

pequeño príncipe dijo:

9

29 de junio de 2017

10:04:10


Eso a lo que hace referencia el periodista es un mal nacional, que yo personalmente no circunscribiría solamente a algunas recepcionistas (aunque ellas pueden tener un alto nivel de especialidad en el tema) sino también a una parte del personal de gastronomía, tiendas, servicios en general, por el que uno debe esperar como "buen cliente" (que se supone siempre tiene la razón o al menos desea ser atendido como tal) y tiene que tener una paciencia infinita (!Cuidado con reclamar! ). Es un mal que parece tener sus orígenes sociopsicológicos en la necesidad de comunicarnos y también entretenernos que tenemos todos los seres humanos pero...teniendo el sentido común de saber, cuando uno cumple una función social, que debe relegar a un segundo plano sus intereses personales y brindar con la mayor calidad posible el servicio del puesto de trabajo que ocupa. Es también el resultado del relajamiento e indisciplina sociales (que no solo se manifiestan en la comunidad, sino también en el espacio laboral) del descontrol de quien tiene la obligación de velar porque su subordinado (a) cumplan con su trabajo y no lo hace. Personalmente debo reconocer el trabajo de los periodistas del Granma que sistemáticamente están realizando trabajos de análisis de nuestra realidad social y señalando sin edulcorar los múltiples problemas existentes. Solo conociendo las dificultades comenzamos a avanzar algo en el proceso de solucionarlas.

Edwin Hatch Respondió:


30 de junio de 2017

08:58:49

Bueno el articulo y el comentario. Y agregaria a lo que se dice en el articulo ( Muchas recepcionistas son agradables y eficientes en su trabajo) Creo que debe decir Muchas recepcionistas son agradables, profesionales y eficientes en su trabajo . Se explico mas de los maltratos y caras de perros pero tambien esta el otro extreme, que algunos estiman que buen rato incluye decir -" mi amor, mi vida, mi carino, digame abuelito, etc." eso no lo estimo un trabajo professional. La persona que trabaja con el publico deja sus problemas en la casa ( el publico no tiene culpa de ellos), recibe a todos con un sonrisa ( cara agradable) en que puedo ayudarle y le presta atencion y hace todo lo possible por darle solucion al problema planteado o sea tratarlo como ellos quisieran que los traten a ellos. El dirigente su funcion es que el centro que dirige sea eficiente en todo el sentido de la palabra, algunos de ellos creen que su function es que deben dar todo el servicio y buen trato para arriba y no para el publico.

Edgardo dijo:

10

29 de junio de 2017

10:55:51


el problema del maltrato, la desidia no es un problema profesional, es un problema humano... en Cuba sabemos porque sucede, el problema es de la propiedad colectiva... y tu salario.... Pero el maltrato, la desidia, la falta de educación es un problema personal, de educación, de cultura... igual que en el mismo lugar hay personas que te traten bien, hay otras que te tratan mal, en lo personal nunca he permitido que suceda... porque repito es cultural... si quien está al frente no posee educación no puede exigirle a los demás...