ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Soñé que, solitaria en una gran ciudad, buscaba inútilmente las placas indicativas de los nombres de las calles. No podía encontrar tampoco el número de las casas alineadas a lo largo de avenidas rectilíneas. La falta de referencias me producía una extraña sensación de desasosiego. Sin embargo, no sentía la angustia propia de quien anda perdido. De algún modo, el ordenamiento de la urbe, similar a tantas otras, me ayudaba a percibir su horizonte y me auxiliaba al descifrar la orientación que presidía el trazado de sus grandes avenidas. A pesar de la falta de ciertas indicaciones precisas, libre de angustia, seguí durmiendo plácidamente, segura de no perder el rumbo.

Tan singular sueño regresa a mi memoria motivada por los temas recurrentes en las conversaciones de estos días de fin de curso y de exámenes de ingreso a la Universidad. Pendientes de los resultados, todos comentan acerca de las preguntas formuladas en las pruebas concentradas en tres asignaturas de carácter formativo: Matemática, Español e Historia. En estas se practica el ejercicio del pensar y se contribuye a la maduración de la conciencia. La matemática entrena en la capacidad de estructurar un pensamiento lógico. La lengua materna es factor decisivo en la adecuada comunicación entre las personas, permite el acceso al conocimiento y viabiliza el disfrute de la literatura, determinante en el indispensable aguzamiento de la sensibilidad. La función de la historia consiste en ayudarnos a entender el mundo que nos rodea y nos ofrece las coordenadas que explican el origen y la razón de las cosas y también nos ofrece claves para transitar de modo adecuado desde el presente hacia el porvenir.

El formulario de examen se circunscribe a procurar respuestas a la solicitud de algunos datos precisos. Sin embargo, para que resulte atractiva y aleccionadora, la enseñanza de la historia tiene que utilizar los hechos como referencia en el contexto de un relato. Es entonces cuando la información adquiere sentido.

Poco importa la sustitución de Antonio Maceo en ocasión de su caída en un combate menor. Lo verdaderamente dramático fue la orfandad de los cubanos al producirse la intervención norteamericana y el nacimiento de la república neocolonial, ausentes ya Martí y Maceo, porque en el complejo entramado de la historia intervienen factores económicos, políticos, culturales, junto al papel de las personalidades. Desaparecido el Maestro, la voz  y la presencia de Maceo hubiera gozado de autoridad indiscutible para contrarrestar el influjo de los representantes del ala más conservadora de la oficialidad insurrecta.

Vista desde la perspectiva actual, imprescindible para la formación de las nuevas generaciones, la gran novela de nuestra historia habrá de contarse teniendo en cuenta la complejidad de los factores nacionales e internacionales que intervienen en cada caso. La pequeña isla que habitamos no está sola en el mundo.

Así, por ejemplo, la revolución haitiana tuvo una repercusión de primera importancia en nuestro devenir. Suele recordarse el papel de la emigración francesa en la cultura santiaguera. Existe el testimonio de los cafetales y todavía hoy se conservan tumbas de los esclavos que acompañaron a sus amos. El acontecimiento tuvo un alcance aun mayor.

Abrió mercados al azúcar cubano que nos hizo sucumbir ante la tentación monoexportadora y monoproductora. Alentó el papel de la sacarocracia e impulsó la monstruosa trata negrera a gran escala en el siglo XIX. Generó el fantasma del peligro negro e incentivó el racismo. Estimuló las tendencias reformistas y anexionistas que postergaron el inicio de la guerra grande. Al mismo tiempo, como las ideas no reconocen fronteras, la sacudida libertaria haitiana perforó la censura y alcanzó a capas significativas de negros y mestizos.

De tanto andar cuesta arriba, la conciencia nacional arraigó profundamente. Lastrada por la intervención norteamericana, la república neocolonial atravesó una breve etapa de desilusión y desesperanza. Pero las fuerzas de resistencia fueron tomando cuerpo y emergieron cuando apenas habían transcurrido dos décadas desde su nacimiento.

Fue una singular convergencia de nuevos actores políticos y culturales que se manifestó en el reagrupamiento de obreros, mujeres, jóvenes e intelectuales. Aunque la vida les durara poco, surgieron los protagonistas de la etapa. Mella, Martínez Villena, Antonio Guiteras. La república de los tiburones parecía tocar fondo y la dictadura de Machado precipitó los acontecimientos. El brevísimo tránsito del gobierno Grau-Guiteras mostró la vulnerabilidad derivada de las contradicciones insalvables entre los revolucionarios y, al mismo tiempo, las medidas audaces de Guiteras dejaron siembra de futuro. Trunca la Revolución del 30, dejó un legado en el plano de las ideas que traspasó los sectores minoritarios y alcanzó al pueblo, portador desde entonces de un grado de politización superior al de la América Latina de entonces, a pesar del tremendo sacudón producido por la Revolución mexicana.

La Constitución del 40 fue el resultado de una negociación. Pero las posibilidades del reformismo habían terminado. La crisis estructural de la economía era irreversible. La corrupción se hizo galopante. Los grupos gansteriles ajustaban cuentas en las calles. El golpe de Batista frustró la convocatoria a elecciones. En el desconcierto consiguiente, los partidos políticos, inoperantes, perdieron legitimidad. La mafia extendió sus tentáculos y el país parecía condenado a convertirse en un gran casino. En esas circunstancias, la apuesta insurreccional de Fidel contaba con las reservas morales latentes del pueblo, al cabo de un largo aprendizaje histórico. Por eso, después del desembarco del Granma, al contar con un puñado de hombres armados supervivientes de la expedición, dio por segura la victoria final. Así fue, ante el asombro del mundo, la consolidación de un poder que, después de haber vencido a un ejército profesional bien armado, demostró la capacidad de resistir ante las embestidas del imperio.

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pedro luis herrera cardenas dijo:

1

29 de mayo de 2017

14:59:10


En cualquier época en cualquier circunstancia,la muerte de un hombre como Antonio Maceo tendría proporciones de holocausto, aún la tiene para millones de hombres y mujeres, importa mucho. Es cierto que en aquel entonces no tenía sustituto.

emilio Fernández lobeiras dijo:

2

30 de mayo de 2017

04:15:17


No es menos cierto, que la historia, no se puede borrar de un plumazo, ni el acervo cultural, de un país. Es como en el sueño inicial, con el cual inicia el artículo, futurista, por cierto, un pueblo pierde su historia, sus raíces culturales, ¿que sería de ese pueblo, no reconocido, desconocido en sus origenes? Excelente metáfora, "La memoria Histórica", no podrá ser borrada de los pueblos, a pesar del Sistema Imperial y Neoliberal, que pretende engullir al mundo. En nuestra Historia, recordaremos siempre, al Marti ejemplar, al Maceo combatiente y aguerrido, a Céspedes, Agramonte, Calixto Garcia, artífices todos de la gallarda cubania contra la Metrópolis. Tampoco se puede borrar la hidalguía de los revolucionarios de una época, contra la corrupción gangsteril, como muy bien expresa, de los gobiernos de turno del protectorado norteamericano, dónde mandaba más el procónsul americano y los clanes empresariales, que los llamados, " presidentes" de supuesta democracia representativa. No se pueden olvidar las luchas de JULIO ANTONIO MELLA, FRANK PAIS, ABEL SANTAMARIA, LOS EXPEDICIONARIOS DEL GRANMA, LOS MARTIRES DE HUMBOLDT, y que hubo un guía final, que llevando la causa de los justos, los olvidados de siempre, los pobres, al poder, FIDEL CONSOLIDÓ TODA LA ESENCIA DE NUESTRA HISTORIA, Y AUNÓ LA HIDALGUIA, LA DIGNIDAD, Y LA CUBANIA INDEPENDIENTE. Es imposible borrar nuestra historia, mientras quede un cubano digno en pié en la faz de la tierra. Raúl Chivas decía "vergüenza contra dinero"... No evidentemente que no,...nuestra historia jamás será borrada, afortunadamente hay un Partido y una clase obrera, que sabe lo que fue, cuales fueron sus luchas, y sus mártires en todo un proceso de liberación de cien años, pero conseguido. CUBA HOY, ES LIBRE, DIGNA, Y DUEÑA DE SUS DESTINO.

Julio A. Garcìa Caraballo dijo:

3

30 de mayo de 2017

05:10:12


Como siempre hermosísimo articulo monográfico abreviado de nuestra preclara pensadora, pero como me hubiera gustado velo continuar discursando por los otros 55 años de nuestra epopeya histórica, al leerlo y verlo truncado tuve la extraña sensación del sueño inicial , se que el rumbo no lo voy a perder, pero como esta borrada la obra épica de las generaciones que han consolidado esta Revolución, esperando la segunda parte del articulo, quedamos muchos de sus admiradores.

Maydelin dijo:

4

1 de junio de 2017

13:22:09


Como siempre es un gusto leerle, la enseñanza de la historia tiene que pasar por la emoción para despertar el interés de los alumnos, tiene que ser un relato afectivo lleno de referencias científicas pero aleccionador e inspirador para que pueda conmover a los niños y jóvenes que están en las aulas al tiempo que genera respeto y admiración por la hermosa memoria historica que apuntala a este pais y que tiene que ser más que su pasado su presente y su porvenir. Agradezco y disfruto cada artículo suyo y aprehendo la savia que de usted emana.