ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La madre voceaba a la hija, la agarraba por un brazo y amenazaba con darle unas palmadas. Otra progenitora golpeaba a una niña, de unos cinco años. Y varias personas observaban, decían algo en voz baja, pero nada más.

Para educar no existen manuales exactos ni verdades absolutas, aunque algunos hayan escrito consideraciones personales, incluidas varias a partir de investigaciones. Cada infante y circunstancia son diferentes, por eso la comprensión, amor e inteligencia de los adultos resultan fundamentales.

Nadie tiene una especie de guía exacta para hacerlo bien y favorecer la formación de quienes crecerán. En ocasiones, los impulsos e incertidumbres conducen a equivocaciones.

Un amigo me narró escenas de agresiones a pequeños y expresó su dolor por lo observado. «Hasta en mi familia ocurren sucesos como esos, con una sobrina, y yo intervengo para evitar los golpes, pero luego se repite todo», manifestó con tristeza.

Según especialistas, quienes asumen actitudes como las referidas, lo hacen porque no son capaces de asumir otras formas de enseñar y educar. Alertan que eso puede provocar malestar constante, estrés, problemas de concentración, desmotivación, rabia, baja autoestima y frustración en los pequeños.

Resaltan la importancia del diálogo, explicar con serenidad y escuchar las versiones de los niños, sin provocar temores, para lo cual es importante pasar tiempo cerca de ellos, jugar, ser sus amigos y tener siempre presente la importancia de constituir buenos ejemplos en la manera de comportarnos.

Verdad que la intranquilidad de algunos y ciertas acciones molestan muchísimo, pero debemos estar conscientes de que las agresiones no generan respeto ni autoridad, aunque ellos obedezcan por miedo, lo cual puede desaparecer cuando llegan a la adolescencia y a etapas superiores.

Tampoco se trata de sobreprotegerlos ni acostumbrarlos a merecerlo todo, pues deben aprender a valerse por ellos mismos y compartir con los demás. Se puede lograr autoridad y disciplina sin necesidad de vocear, amenazar ni golpear.

Es posible ser firmes, castigar y exigir sin emplear los métodos anteriores.

Otros estudiosos sugieren tener en cuenta el tipo de temperamento de los pequeños y las características, para educarlos mejor. Según añaden, deben ser castigados en la justa medida, como una forma de mostrarles los límites y que las malas conductas tienen consecuencias, aunque lo primero será siempre explicar las razones, por qué la acción fue incorrecta.

Esa reprimenda debe ser inmediata, proporcional y en correspondencia con la edad y el tipo de falta cometida, para evitar efectos negativos como dañar la autoestima. Si intentan abrazar, dar un beso… para «reparar» el error, no sería favorable rechazarlos, pues pueden sentirse dolidos.

Los adultos también nos equivocamos, y quién nos da una «pela», aunque a veces nos merecemos algunas muy grandes, me dijo alguien hace poco, y tiene mucha razón. Cada niño es una parte de sus progenitores, por eso el deseo de formarlos bien y que sean casi perfectos.

Tal vez lo mejor es jamás olvidar que también fuimos infantes, aprovechamos cada oportunidad para jugar, en ocasiones deseábamos bañarnos más tarde o seguir con los demás del barrio sin importar la hora, y los castigos nos dolían mucho, por eso a veces corríamos para evitarlos. Ellos deben percibir que todo cuanto hacen los padres es para su bienestar.

Lo más favorable es la conjunción exacta de amor, cariño y exigencia, conscientes de la importancia del ejemplo. Yo, quien todavía no tengo hijos, ya sueño con enseñar, educar, reír, jugar y construir, junto a un pequeño, motivo para más esfuerzo y ser mejor.

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Maylin Gòmez dijo:

16

5 de mayo de 2017

13:29:07


Yasel realmente tienes mucha razòn pero cuando tengas un hijo lo vas a entender, a lo mejor la vida te sonrie, pero hay que ver las condiciones de vida de cada cual y como ha sido su infancia y su pasado.yo tengo 22 años y tengo un hijo de 3 años que estoy llevando con el psicologo, apesar de su edad y de que hay muchas cosas que no entiende hay que demostrarle quien es el mayor.Mi hijo me agrede y lo mas lindo del caso es que no obedece ordenes no respeta y como si fuera poco le hablas y es como si con el no fuera, la doctora dice que el es desafiante y es un niño agresivo con los que le rodea. No me considero la mejor madre pero todos cometemos errores pero el que no tiene hijos no puede hablar si aun no tiene experiencia es lindo hablar de fuera, mi hijo es lo mejor que me ha pasado y daria mi vida por ver una sonrisa en su pequeño rostro pero no todo es reir y cantar porque los niños de hoy en dia ya nacen tan fuertes que hay que ponerlos en correccion desde pequeños.

jinfante dijo:

17

9 de mayo de 2017

10:35:08


Yasel, magnífico artículo. En la comunidad, a través de la FMC, CDR y demás factores se deben organizar Barrio Debate sobre el Tema pues una inadecuada atención en la infancia puede influir en el hombre de mañana.

yiralchy dijo:

18

11 de mayo de 2017

12:57:54


pienso que es un mal comportamiento que viene con los padres que se transmite de generacion en generacion desde hace algunos años, el tratar de educar a gritos y golpes, hay muchas maneras de educar, convencer, igual hablar con el niño y hacerle ver que el castigo educativo es por una una falta cometida, no con gritos ni con golpes valga la redondancia.