ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Era el norteamericano-puertorriqueño-colombiano Nicky Jam uno de los escasos representantes del género urbano que concitaban cierta simpatía en este comentarista, grosso modo debido al alejamiento prudencial que sus letras hacían de las ofensas verbales a la mujer; así como a su proyección escénica, timbre vocal y a algunos duetos de mediana calidad a la manera de El perdón, junto a Enrique Iglesias.

Acabo de escuchar los ¡26! cortes del álbum Fénix (2017), el cual Nicky acaba de publicar y que ni el espacio ni el molde del texto permiten reseñar. Solo aludir a una canción, la cual sospecho va a ser la más promocionada y mejor situada en listas: El ganador, track 1 del disco; cuyo video clip acompañante es aciago.

Rompe así, con la misma cantinela de casi todos los reguetoneros, de que eran de la calle, que lo suyo fue muy duro y que se levantaron como los grandes bárbaros que son, bla, bla, bla: «(…) mi niñez no fue fácil, hubieron —la corrupción del verbo haber habla de la escasa cultura de Jam— muchos problemas (…)».

Luego, salta al título, fílmicos como todos los del realizador Jessy Terrero: El ganador, y a seguidas Nicky, rodeado de una hilera de autos de lujo de su propiedad, comienza a ladrar, perdón, cantar: «Parece un sueño, un lambo (esto es el apócope del gremio para designar al Lamborghini, tan caro como el Maserati que Residente destruyó en el video Adentro, en señal de repudio a la ostentación, la soberbia y el materialismo extremo de estos sujetos) y un Grammy, cinco casas en Colombia, otra más en PR (Puerto Rico) y tengo mansión en Miami —aquí se registra una toma aérea del fastuoso inmueble en La Florida, donde además posee un estudio de grabaciones— (…) ahora me llaman, me tiran  (…) toditas las mamis, me siento el mejor, en esto un experto (…)».

A lo largo del video se procura una continua alusión visual a la riqueza monetaria y sus posesiones, entre las que se incluye el irrenunciable harem de mujeres en los condominios. Más tarde, Nicky comete el irrespeto o ignorancia de justificar su imaginada victoria en Dios, lo cual habla de su absoluto desconocimiento de la razón cristiana.

El Jam se ha puesto al bajo nivel de todos los demás que convirtieron a parte del reguetón en esa sentina de antivalores que trastocan los puntos cardinales del éxito en el ser humano, al asociar inexorablemente «triunfar» con tener mucho dinero, carros, muchas cadenas y mujeres en bikini a su servicio sexual.

Ganar no tiene nada que ver con eso. Que el dinero no es importante es un cuento de hadas que hace muchos años dejó de funcionar; pero que una vida sea destinada íntegramente a conseguirlo para mostrarlo en señal de ser un «ganador» es una mentira mucho más peligrosa, dolorosa. Pura niebla.

El único ganador en la vida será —con independencia de si tiene ninguna, poca o cierta plata en su bolsillo—, el ser humano cuyas virtudes morales le impidan torcer un camino de afirmación en sus principios; en su fe, el amor a su pareja y a su familia; en su respeto por los conceptos éticos esenciales cuya carencia desenfocaría cualquiera de los objetivos loables propuestos.

La filosofía que vincula al «ganador» solo con la buena fortuna en el plano material esquiva una parte medular del ser humano: lo relativo al espíritu y los sentimientos. Esa división en parcelas constituye una de las divisas angulares de un decálogo capitalista que, asido al inherente argot competitivo, divide a las personas en razón de su plata, origen, extracción social.

Lamentablemente, brazos ideológicos de esas viejas tablas de la ley del sistema se están alargando hoy día en Cuba de forma cada vez más ostensible.

En este punto, pues, deben tenerse claros los juicios: el buen ser humano (no hay ganadores ni perdedores) es el hombre o la mujer que cree en la grandeza de la vida, la nobleza del alma, el respeto al prójimo. Que disponga de cuatro pesos en el bolsillo para conducir su proyecto vital de una forma más digna no riñe con lo anterior.

Eso tampoco es malo. Sí lo es, por el contrario, la única adoración al dios Dinero; el desprecio a los semejantes; la muerte del espíritu entre cuatro cadenas de oro que sobrevivirán a una existencia de carácter perecedero, a la cual se llega desprovisto de nada y así se despide.

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Carlos Araya dijo:

31

15 de febrero de 2017

22:50:01


Excelente comentario por lo que expresa y por la forma en que lo hace.

Yeni dijo:

32

15 de febrero de 2017

23:24:38


Comparto los criterios de Molina y de los foristas sobre la banalidad, la ostentación y la vulgaridad creciente en muchos video clips y otros espacios de televisión y radio, para no hablar de la música y espectáculos que hoy se hace y difunde en muchos centros de recreación tanto privados como estatales Pienso que la tv cubana no puede tratar de competir con el "paquete" con banalidad, ni los Lucas ni Clave deberían promover los antivalores de muchas canciones y video clips que irrespetan a las mujeres y nos vuelven a poner solo como objeto sexual y "traidoras". Los muchachones, reguetoneros, salseros y +, ostentan igual de supuestos y reales autos, cadenas y propiedades y de sus "bellas" mujeres, mientras otros tratan de recrear un pasado "feliz" de zapatos dos tonos y cadillacs.. OJO! con otra cosa, aprecio que ahora en los videos clips solo se ven muchachas blancas casi siempre rubias y/o de pelo muy muy lacio, con cuerpos poco cubiertos, igual que en el programa Vivir del cuento, donde el único negro es el enano!

alfonso dijo:

33

16 de febrero de 2017

11:44:13


Desde mi cosmovisión biblica y cristiana; quiero expresar de este articulo. Articulos como este deben de escribirse a diario y publicarse, en los medios de prensa de nuestro país cada día, por la perdida de princios y valores en los que vivimos, creo plenamente y estoy de acuerdo con todo lo que se expresa aquí. Estimado; Martínez Molina, primera vez que me detengo a profundisar un escrito como este en el Granma, siga publicando temas como este, término con una frase del Apostol San Pablo en la Epistola Bíblica de Primera de Timoteo capitulo 6, versiculos 9 y 10. "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que unden a los hombres en destrucción y perdición; porque la raiz de todos los males es el amor al dinero, el cual codicando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores".

Fernando dijo:

34

16 de febrero de 2017

13:54:09


El hombre piensa como vive, ya lo decia Carlos Marx, la música, como producto de consumo que es lo que prima hoy, por encima del arte, obedece a las leyes del mercado, la correlacion oferta y demanda. Actualmente la música romantica apenas se consume, tiene un mercado mayoritario en personas de mas edad que apenas van a conciertos o no compran discos. El gran mercado es la juventud, es la que crea idolos y marca tendencias, a ellos les gusta ese tipo de musica, ya sea por rebeldia o por otros factores. Entonces para triunfar hay que recurrir a lo que vende, es un negocio, igual que un cuentapropista si gana mas vendiendo pizzas, no va a vender bocadillos, es así de sencillo y contra eso es muy dificil luchar, porque en este mundo globalizado, si no les damos esa musica en Cuba, buscaran sus idolos fuera.

ELP dijo:

35

17 de febrero de 2017

17:00:38


Julio, no hay que asombrarse, forma parte de la globalización de la banalidad y de un modelo de vida, o sea, tratar de anular el cuestionamiento crítico de las personas, hacrlos seguidores del consumismo. Nos pueden gustar o no esos cantantes, pero el modo de expresarse en sus canciones reflejan como piensan.