ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Según dicen, no soy fácil. Tengo malas pulgas que se alteran ocasionalmente en el curso de las modestísimas tareas de dirección asumidas por sentido del deber. En verdad, nunca me han resultado gratas. Un análisis autocrítico me induce a reconocer, entre los factores que desencadenan una cólera similar al erizamiento del lomo de Electra, mi mascota, está la complacencia acomodaticia de quienes, a la hora de despachar asuntos de trabajo afirman, con amplia sonrisa a lo Pangloss, el célebre personaje de Voltaire: «Todo bien». Mientras tanto, como en una canción francesa muy conocida décadas atrás, el incendio ha devorado los graneros, los ladrones se hicieron de las joyas de la familia y las lluvias produjeron el derrumbe del techo de la vivienda.

Sin llegar a tan dramáticos extremos, el Feliciano «todo bien» es expresión de conformismo autocomplaciente y, lo más grave desde el punto de vista ético, consiste en mantener al dirigente satisfecho, marginado de los problemas reales, ignorante de las graves fisuras enmascaradas tras el maquillaje de la pintura fresca. Es conducta que revela uno de los aspectos más corrosivos de una mentalidad burocrática atrincherada en la rutina y la preservación de algún privilegio mezquino. Las consecuencias de tales comportamientos, agravadas por la tendencia a multiplicarse como un marabú infecundo, siquiera para producir carbón vegetal, son económicas y políticas. Favorecen el despilfarro y bordean la frontera del delito. Contribuyen también a la pérdida de confianza en la capacidad de las instituciones públicas para ofrecer respuestas adecuadas a las demandas del momento. Factor de primera importancia  en una etapa histórica requerida de poder de convocatoria para aunar esfuerzos en la superación de deficiencias, comprometer a la participación ciudadana en la búsqueda efectiva de soluciones concretas en la acción y en el ejercicio de la crítica oportuna y certera.

La acomodaticia visión del «todo bien», asumida como actitud natural en nuestra cotidianidad en cada una de las células que conforman el edificio social tiene consecuencias nefastas en la práctica de la vida familiar, de la escuela, la comunidad y del ámbito laboral. Oculta malignos gérmenes, fáciles de destruir en el instante de su nacimiento. De no atajarse entonces, invadirá todo el organismo, socavado por la desidia y peligrosamente vulnerable a la corrupción y al soborno. Por la puerta trasera de las pequeñas concesiones penetra el aire inficionado por la pérdida de valores, que permiten la contaminación de las ideas matrices de nuestra historia y de nuestra Revolución.

Creo firmemente que, ante la proliferación de estas tendencias, mi percepción no es desmesurada. Los riachuelos proveen agua a los grandes ríos, porque lo grande se va haciendo con la contribución de pequeños esfuerzos articulados en un propósito común. Cada uno de nosotros, desde la tarea modesta que le concierne (maestro, médico, campesino, albañil, camarero) constituye uno de los tantos riachuelos que, a través del tiempo, han alimentado y fertilizado una isla, entorno físico de la patria hasta alcanzar el destacado desempeño de una cultura y de una presencia singular en el concierto de las naciones.

El «todo bien» es refugio seguro para la chapucería y «el mata y sala». En la batalla de ideas de nuestros días, subestimar el peso y el sentido de las palabras favorece actitudes suicidas. El «todo bien» trasluce un modo de pensar y una filosofía de la vida incompatibles con el proyecto emancipador latente en el proceso histórico cubano. El ser humano y la sociedad, así lo pensaron Martí y Fidel, son perfectibles.

La confianza en el mejoramiento humano animó la lucha por la independencia y forma parte del pensamiento de los intelectuales que contribuyeron, soñando en grande, a diseñar los paradigmas fundamentales que han alentado a nuestros mejores esfuerzos.

Modelar el alma, el espíritu y los valores éticos subyace en la apuesta en favor de una educación a la que hemos dedicado tantos desvelos. Enfrentar la explotación inicua del ser humano y rescatar la infancia campesina de tanta muerte prematura inspiró a quienes entregaron sus vidas en un combate ininterrumpido. Por eso, en Santa Ifigenia reverenciamos la síntesis de tan hermosa tradición. Ahí están Mariana y Martí, los caídos en el Moncada y Fidel. Los constructores de las altísimas naves de las catedrales góticas desafiaron las leyes de la física. Para contrarrestar la fuerza expansiva de los muros y evitar el derrumbe, crearon un sistema de arbotantes, arcos que sugieren una hermosa osamenta pétrea situada al exterior de la nave. Las razones de la necesidad promovieron soluciones prácticas que, con el andar de los siglos, se asocian a la cristalización integral de una imagen de indiscutible valor estético. Para nosotros, en el campo del obrar concreto de cada día, el ejercicio de la crítica cumple función similar a la de aquellos arbotantes inventados por los artesanos del Medioevo.

El abordaje del tema ha tropezado con obstáculos de orden subjetivo y objetivo. Heredera de un batallar contra el poder colonial y neocolonial, nuestra cultura ha generado mecanismos que inducen a colocarnos a la defensiva ante el comentario crítico. Paradójicamente, no somos reacios a la imitación de modelos. Los años de implacable confrontación ideológica han llevado el debate en torno al ejercicio del criterio a formulaciones abstractas y a una manifiesta politización. Para eludir trampas paralizantes, se impone establecer normas básicas en términos de rigor y de necesarios deslindes. El ámbito del arte y la literatura tiene sus propias normas y tiene sus propios referentes teóricos. Así sucede también  cuando nos situamos en el campo de las ciencias políticas y sociales. No quiere decir con ello que debamos soslayar asuntos que conciernen en algún grado a nuestro modo de vivir y de entender la realidad. En esta ocasión, quisiera llamar la atención acerca de la urgencia de rescatar y salvaguardar la crítica social. Su debilidad lleva a la reiteración de errores y lacera el compromiso ciudadano con prácticas que favorezcan, desde las células primordiales de la sociedad, al logro de la indispensable eficiencia económica, de recuperación de la disciplina social, de la conquista de un bienestar no solo material, que procure un amable vivir cotidiano, al rescate del actuar colectivo contra lo mal hecho. Podría decir mucho más. El espacio no me alcanza. Prometo volver pronto. (Tomado de Juventud Rebelde)

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Andrés Marí dijo:

1

13 de febrero de 2017

06:01:39


¡¡¡EXCELENTE!!!! MUCHAS GRACIAS, COMPAÑERA, aunque debo pensar que no todo se ha explicado, por lo que no todo se ha entendido, y espero pronto tu vuelta. Un fuerte abrazo

Cesar dijo:

2

13 de febrero de 2017

08:37:30


Gracias su artículo es un pequeño manifiesto de verdad. En cuanto a las formulaciones abstractas son las que si no se explican bien y se deja mucho terreno a la interpretación personal, han dado pie a extremismos en muchos campos y ha servido como freno al cambio y por consiguiente al desarrollo. Han taponado oídos y hecho que quizás ideas renovadoras se hayan tomado en su momento como inaceptables. También se ha exacerbado la conducta gregaria (impersonal) de actuar como manada, que es bueno para enfrentar al enemigo, pero no para fomentar nuevas ideas y mostrar nuevos caminos. Además estas han sino un lastre al enfrentar males internos en el país, en las instituciones por lo que al desentrañar madejas el actuante podría ser tomando como intruso. Como los virus se enquistan en las células hasta que explotan y poco dejan detrás de sí. LEYES DE MURPHY (¿Parece gracioso?, Pero no es así.) EL PELIGRO DEL GENIO. * Cualquier jefe despedirá a un empleado que siempre tenga razón.

Joel Ortiz Avilés dijo:

3

13 de febrero de 2017

09:08:20


Profesora, usted ¨supera¨ los límites que alcanza como saltadora de la pluma, en cada trabajo que nos ofrece y me vuelvo a quitar el sombrero ante el que comento. Observo con frecuencia y en varios escenarios donde por razones de trabajo tengo que interactuar, que son mas las personas que ¨regañan¨ o ¨cuestionan¨ a las que de forma correcta, en el momento indicado y en el lugar correcto, realizan alguna crítica constructiva o señalan deficiencias. !!!!¿Cuáles son los argumentos?!!! .....Que la vida está muy dura y tenemos que ¨luchar¨ para poder vivir; ....!!!!para qué te buscas problemas , si todo va a seguir igual...!!!!!,.....!!!!!Compadre no cojas esas luchas; que tú solo no va a arreglar el mundo!!!!...etc,etc,etc... ....Por lo tanto profesora, esos ¨arbotantes¨ necesarios no solo se enfrentan al problema tangible, sino a su entorno cada ves mas ¨adaptado al inmovilismo justificativo¨. ......!!!!!Dar en un Control Funcional a una Empresa calificación de MAL O INSATISFACTORIO....es buscarte el ¨almagedón¨....!!!!!. Se te viene todo sobre tí, por todas las partes....., te tildan de lo mas malo que pueda ver y tienes que andar fino en lo adelante. Se está llevando a cabo, sin gangarrias; un trabajo político serio dirigido a fortalecer la base de la dirección administrativa, política y de las organizaciones de masas en los teritorios; en lo que ayudará mucho la aplicación del experimento de las Provinicias de Artemisa y Mayabeque. Al mismo hay que prestarle atención especial y no se puede permitir paternalismos, ni debilidades en la aplicación de medidas, contra aquellos que estimulan estos ¨métodos¨ o ¨estilos¨ de trabajo ajenos a la exigencia del momento histórico que vivimos. Estoy de acuerdo cuando usted plantea....¨Los años de implacable confrontación ideológica han llevado el debate en torno al ejercicio del criterio a formulaciones abstractas y a una manifiesta politización¨...... La formulación abstracta la veo en las intervenciones de algunos directivos; que parecen monologos tecnisistas, con palabras que son hoy conocidas por los estudios de técnicas de dirección recibidos; .....pero no dicen nada, no promueven la crítica constructiva-objetiva y al final , no dan soluciones a los problemas; ....pero me preocupa mas la manifiesta politización, del cual comentaré en otra ocasión. La urgencia de rescatar y salvaguardar la crítica social y el actuar colectivo contra lo mal hecho; se debate entre .....¿cómo?..y...¿cuándo?.....!!!!Participo y aprecio que se avanza; que no estamos estancados, se gana conciencia; los medios masivos despiertan ante los problemas y son cada ves mas críticos!!!!!.....¿donde veo el problema?.....la velocidad, ¨agresividad¨ de enfrentamiento y el componente corrector de las instituciones legales que están diseñadas para proteger al ciudadano. Estos no alcanzan los indicadores que permitirán a corto plazo, estar por encima del crecimiento de la indisciplina social que hoy tenemos. Sin sumarle, que la actividad enemiga dirigida a fomentarla, estimularla y financiarla, no ha desaparecido y cada ves tiene un ¨ropaje¨ mas subliminal y sutil. La batalla es compleja y en ella tenemos que luchar todos unidos, juntos en defensa del concepto de revolución y con la confianza de que !!!!Venceremos!!!!!.

aday dijo:

4

13 de febrero de 2017

09:27:28


¿ Y las causas ?

pablos Respondió:


17 de febrero de 2017

09:35:10

estamos seguros de que nadie habla de ellas .En un Matutino el administrador habla de varios problemas administrativos que de no resolverse disminuirian el salario de los obreros y para resolverlos pide un esfuerzo de los mismos cuando le pido explicarse y delante de toda la audiencia me dice que yo lo que quiero esw ponerle la cabeza mala a los trabajadores.no dije mas .en español no podia.

Alejandro dijo:

5

13 de febrero de 2017

11:30:43


Excelente ! ... como siempre estimada profesora. Mucha gente debería leer el artículo y tomar conciencia de la realidad que vive Cuba....

pablos Respondió:


17 de febrero de 2017

09:30:26

Lamento decirle Ilustre MAESTRA que si hubiera una solicitud suya para participar en un consejo de direccion de CUALQUIER empresa seria denegado a favor de una sugerencia de Pangloss.