ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Sin duda, las anécdotas de la vida cotidiana mueven la reflexión de cualquier ser humano sea o no periodista. Pero si se trata de los que hemos escogido esa profesión como nuestra vía de realización personal, entonces esas pequeñas cosas que nos suceden a diario se convierten en detonantes de preguntas como ¿esto le habrá sucedido a alguien más?, ¿cuál será la causa del fenómeno?

En lo personal, adoro utilizar esas vivencias como punto de partida, y la que me llevó a escribir estas palabras no es para nada solo mía, al contrario, es prácticamente colectiva aunque a muchos les pase inadvertida.

Resulta que, como toda trabajadora, espero ansiosa el «día del cobro» para restablecer los suministros de mi refrigerador. Por su precio accesible y la disponibilidad del producto, el pollo se ha convertido casi en un residente habitual allí. En una de esas ocasiones en que me dispuse a adquirirlo, pagué la cuenta, y el vuelto que debía recibir consistía en un peso.

Sin embargo, observé curiosa como la dependienta me daba la espalda y se dirigía al próximo cliente. ¡Oiga!, —le dije aún dándole el beneficio de la duda— me tiene que devolver un peso. Pero mis posibles inseguridades desaparecieron cuando me torció los ojos, fue a la caja, tomó el peso y prácticamente me lo tiró en el mostrador.

Me pregunto entonces, ¿es que no tengo derecho a exigir lo que me pertenece?, ¿acaso alguien ha escrito sin que yo me enterara, una ley que habla de la propina obligatoria? Parti­cu­larmente, soy de las que creo que un buen servicio puede merecer una remuneración extra si el cliente lo considera, pe­ro eso es una cosa, y tomarla por la fuerza, es otra.

Lamentablemente, conductas de esta índole son fáciles de encontrar hoy en nuestra sociedad. Asociado a este ejemplo, surge otro muy común, la falta de menudo. Tal parece como si un mago hubiera desaparecido de pronto todas las monedas de 20 y cinco centavos. Muchos lectores coincidirán conmigo en que si difícil resulta recuperar un peso, es más trabajoso aún cuando la cifra a devolver está por debajo de esa cantidad.

Ante tales augurios, me he tomado también el trabajo de utilizar mi teléfono móvil para algo más que llamadas o fotografías. Ahora lo he convertido en mi calculadora personal. Debido al mismo pollo he descubierto que mi celular debe tener algún defecto de fábrica, porque cuando multiplico o sumo, resulta que las calculadoras de varios de los establecimientos (estatales o privados) donde se expenden productos cárnicos, exceden mis resultados en dos o tres unidades.

El análisis es sencillo, dos pesos por cada cien personas… saque usted sus propias conclusiones, como diría Taladrid.

Todo el que trabaja y espera ansioso su remuneración para resolver ciertas necesidades del hogar, merece el más profundo respeto a cada centavo que gana honradamente. Cualquier actitud ajena a esta premisa, para mí, no tiene explicación posible.

Lo que algunos justifican con la manida frase de: «la cosa está mala, hay que luchar como se pueda», yo la resumiría en un infinitivo que comienza con «r» y termina en «ar», que prefiero no escribir para no resultar ofensiva.

Si me detuviera a poner otros ejemplos del pesaje inadecuado, de productos agotados sin siquiera salir a la venta o de malas caras ante la reclamación de un derecho legítimo, creo que no terminaría nunca. Pero mi intención al abordar este tema es demostrar que en materia de enfrentar ilegalidades, aún nos queda un amplio camino por recorrer.

De nada sirve buscar culpables. En cierta forma todos lo somos, unos por cometer las violaciones de forma deliberada, otros por no controlar como debieran, y otros, por no denunciar a tiempo. Por eso, la conciencia para erradicar esos problemas debe ser colectiva y, tal vez, al recibir la porción justa, por el precio adecuado y con una buena atención, algunos decidamos, por voluntad propia, dejar como propina ese último peso.

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el loco dijo:

16

28 de octubre de 2016

14:54:14


muy interesante y cierto su reportaje Leydis la felicito pero no se si a estas alturas podramos dejar de ser victimas de estas perdidas monetarias

Ivan Viamonte Marin dijo:

17

28 de octubre de 2016

15:16:55


estoy de acuerdo con tu trabajo y ojala que los que prestan este tipo de servicio leyeran tu articulo, pues aunque no es la mayoria, el sayon les queda pintado

yamila dijo:

18

28 de octubre de 2016

15:38:36


Cosas como estas nos están sucediendo a diario, y realmente es indignante con el cinismo que muchas veces somos tratados por tamaños vendedores. hace dos días voy a comprar a la perfumería de Galerías Paseo y me dice el dependiente que si tenía el dinero completo porque no tenía para dar vuelto, por suerte si lo llevaba y pude adquirir lo que buscaba, pero no corrió con la misma suerte la que venía detrás mío y alterada la emprendió con el dependiente, estas también son formas de maltrato al cliente y yo me pregunto es que no hay un responsable en las tiendas que se encargue de garantizar un fondo para cambio?

grissel dijo:

19

28 de octubre de 2016

17:04:14


Es una falta de respeto a veces ,no te dan el vuelto se demoran en la caja para q te canses y te vayas, son miles de formas,yo a veces le dejo una propina al dependiente de mi zona, porq trata bien a las pèrsonas , es amable, tiene ademas paciencia y no me pesa, pero a veces en otro lugar si reclamo el medio y le digo con mucha finesa, te cojistes mi dinero creyendote que era propina y ni siquieras me ibas a dar las gracias, algunos se lo merecen pero otros dejan mucho que desear.

Rubén dijo:

20

28 de octubre de 2016

17:10:26


Compañera Yamila, en las tiendas cubanas hay muchos "responsables", de lo bueno y de lo malo que se hace, pero algunos buenos están inhibidos, cohibidos, desinteresados, otros buenos no pueden luchar contra la corriente pese a la verguenza y la dignidad que los motiva a hacer una mejor actividad comercial (y los hay) porque la mafia de corruptos se los impide de manera sutil o descarada, hay que trabajar en un comercio para ver como funciona eso. Es triste ver cómo una parte de la sociedad se ha corrompido, pero más indignante es ver la impunidad con que actúan. Los comités de protección al consumidor no funcionan porque no protegen a los consumidores, en algunos lugares se "protegen" entre ellos contra el consumidor, pero hasta un día, porque ese mal no puede ser eterno.

jpuentes Respondió:


31 de octubre de 2016

08:32:21

Ciertamente, se necesita una Ley de Protección al Consumidor. Está propuesta a la Asamblea desde el 2009. Algunos juristas plantean que es no vinculante, por la incapacidad de indemnización que aun persiste. Creo que hace falta ganar un poco de cultura del asunto: no estan en los presupestos de gastos la Indemnización. Existen mecanismos dispersos y cartas de garantía que no cumplen con los estandares, pues la reposición, para poner un ejemplo, no supera los 7 dias, algunos solo se hace con 3 dias. Los grandes del servicio en Cuba: ETECSA, COPEXTEL y TRD no tienen garantias atractivas. La información sobre "Protección al Consumidor", a veces no es ni visible, como lo observé en la tienda de 5ta y 42 en el dia de ayer: el cartel inbformativo está tirado a un lado de un estante en la ferreteria. En cuanto a los simples como como lo que cuenta esta historia forma parte también de una cultura de ambas partes vendedor-consumidor. Pero sí, ahace falta una Ley de Protección al Consumidor