ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Tomó de la mano a la pequeña de dos años para caminar por la orilla de la playa. Una risa nerviosa los atacaba cada vez que el vaivén del mar les bañaba los pies y, aunque sentían aquella súbita impresión de frialdad, repetían el juego una y otra vez.

Avanzados unos cuantos metros sobre la arena —cerca de un tramo rocoso sobresaliente donde unos jóvenes bañistas improvisaban un campamento para desde el mar poder divisar sus pertenencias—  cuando pasó aquel hombre que disfrutaba del asueto junto a la niña, alguien interrumpió la fiesta.

«¡Abuelo, dígame la hora!»

Sin perder la ternura —restándole algo de prisa al andar en pareja— el señor, que a ojos vista sobrepasaba las seis décadas de vida, miró su reloj, y respondió.

«Mijo, son las dos de la tarde... y yo soy el papá, aunque siento mucha admiración por los abuelos».

La frase vino apuntalada por una sonrisa que invitaba a iniciar un diálogo con aquel mu­chacho que, sin intención de ofenderlo, lo había llamado abuelo. Tras la aclaración, el jo­ven ce­rró más la distancia que lo separaba del sexagenario personaje, le tendió los brazos a la pequeña, la alzó en vilo, y la besó en una me­jilla.

Desarmado quedó el padre ante la cariñosa reacción del bañista, quien, preso de la curiosidad, aprovechó el paréntesis abierto por la afable expresión de su interlocutor para entrar en un terreno íntimo.

«Mire, con mi mayor respeto, ¿no le preocupa que cuando su hija sea una veinteañera usted ya sobrepasará los ochenta?», indagó el joven.

«Depende de cómo asumas la vida», apuntó el mayor.

Alejado de cualquier resquicio de incomodidad —en un apunte franco— aquel hombre le dijo al joven que para él no existía alegría más grande en la vida que regresar a su casa, tras la jornada laboral, y hallar a su familia esperándolo para darle el beso de bienvenida. Dar y recibir amor, he ahí la divisa, recalcó, antes de volver a su paseo a orillas del mar… junto a la niña.


———o0o———

Los tiempos han cambiado, y cuando afirmamos que la esperanza de vida en Cuba ya se acerca a los 80 años, en ese incremento está implícita la incorporación al diario quehacer de los consejos repetidos una y otra vez en aras de fomentar una existencia saludable.

No es lo mismo un ser humano de hoy con 50-60-70 años, si lo comparamos con aquellos de cinco o seis décadas atrás, época en la que a un sexagenario apenas le quedaban opciones para desempeñarse en un puesto de labor que requiriera de un esfuerzo extra, sobre todo mental.

El hincapié en la necesidad de hacer ejercicios, erradicar el hábito de fumar, eliminar el alcoholismo, alimentarse lo mejor posible, es­tablecer un balance entre el tiempo de trabajo y el de descanso, en fin, esas recomendaciones machacadas diariamente, han contribuido a elevar la perspectiva de vida.

Las posibilidades se abren sobremanera para quienes entrados en la tercera edad re­chazan el sedentarismo y optan por emprender nuevos sueños, apoyados por sus familiares. Ellos han hallado en la universidad del adulto mayor o en el círculo de abuelos, algunas de las oportunidades para continuar con una vida útil.

Esa actitud positiva, además de propiciar satisfacción, contribuye a disfrutar de la vida a cualquier edad.

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lorenzo dijo:

1

21 de octubre de 2016

02:38:57


bueno y que me dice el autor de este articulo de la falta de medicamentos esenciales en el pais? sin palabras...

Miguel Angel dijo:

2

21 de octubre de 2016

06:33:47


Bella narración, rebosada de expresiones tiernas, amorosas y respetuosas, ojalá siempre fuera así, infelizmente no siempre existen. Tenemos muchos jóvenes q realizan tal práctica, también adultos mayores q la favorecen, es recíproco. Espléndida y agradable conversación, lindamente narrada por el periodista Alfonso G. Nanciaceno. Con todo respeto y el permiso de tan destacado profesional, me gustaría agregar, q además de los aspectos mencionados, vale la pena referir q se incluyen los servicios de salud eficaces q se prestan a nuestra población, las actividades de promoción de la salud, la medicina preventiva, q evita la aparición de enfermedades, tanto las transmisibles, como las crónicas no transmisibles, la detección precoz, el tratamiento adecuado y con celeridad, su control sistemático, q sin duda, debemos rescatar, pues se ha debilitado un tanto, pero sin duda jugó su papel para contribuir a la elevación de la esperanza de vida. Los críticos de siempre dirán q voy a politizar el tema, pero todo en la vida tiene un matiz político, de no existir el bloqueo criminal soportado por espacio de 58 años, quiere decir q este "abuelo" nació con el bloqueo, sufrió privaciones de todo tipo, carencias alimentarias, quizás de medicamentos esenciales en algún momento, el maldito estrés ha q hemos estado sometidos los cubanos por todas las dificultades q acompañan el quehacer cotidiano de los cubanos, el cual influye negativamente en el estado de salud, estoy completamente convencido q el promedio de vida de nuestra población rebasaría los 80 años de vida, esto no se cuantifica, pero es real como el Pico Turquino. Gracias

fernando dijo:

3

21 de octubre de 2016

11:32:58


lorenzo? si así te llamas quiero decirte que este artículo es una belleza de sentimientos y emociones.Habría que agregarle sólo el hecho de que en el mundo entero se habla y trata el viejo no sólo como ser acabado o invalidado para ciertas funciones y peor aun: se señala,muchas veces, despectivamente al viejo,como si serlo fuera motivo de verguenza. No quería agregar pero lo voy a hacer porque soy un cubano libre: la medicina que falta y que tu criticas que falta, ojalá no abunde nunca al extremo de la iatrogenía que padece el mundo y los cubanos no somoos la excepción, como resultado de su mal y excesivo consumo. Agregaría además que lo que falta en nuestro país es una REAL , VERDADERA Y SISTEMÁTICA EDUCACIÓN en salud. Se confunde información, propaganda y otras cosas con Educación y esa confusión y otros factores nos impiden conseguir una mejor alimentación, sobre todo por no aprovechamiiento social, familiar e individual de los insumos y recursos con que cuenta el país, que te puedo asegurar que no son pocoos para una mejor salud y felicidad. No sabes cuanto lamento responderte directamente y el no poder ser más extenso en el asunto. Gracias por la oportunidad que me das y te invito a estudiar, leer y sobre todo intentar ser más saludable sin o con muy poco medicamento.

Fernando Respondió:


23 de octubre de 2016

22:40:54

Lo que ha dicho Lorenzo fué abordado recientemente en un artículo de este mismo diario, no entiendo por qué siempre se pretende atacar al que tiene una visión distinta. Respecto a la alimentación también se ha abordado muchas veces. ¿Por qué hacer ver que no tenemos problemas?, ¿por qué intentar culpar a las personas por sus hábitos alimentarios?.

Veterano dijo:

4

21 de octubre de 2016

11:37:16


Y... qué sabe Lorenzo de las preocupaciones de nuestro gobierno porque todos tengamos los medicamnetos necesarios?. Lorenzo es de los que ven solamente las manchas del Sol

yuliet dijo:

5

21 de octubre de 2016

12:17:04


Comparto plenamente el titulo del articulo ....la vida vale a cualquier edad.... y no cabe duda que los abuelos en nuestra sociedad son personas muyyyy importantes .....como ayuda a una hija o en general a la familia esa abuelita o abuelito que despues de hacer sus ejercicios en el parque bien temprano se pone en funcion de los mandados y de tantas cosas en la casa que cuando llegamos nos alivian la vida, o que recogen al nieto en el circulo y en la escuela y cuando llegamos ya estan bañados y merendados .... yo no imagino como hubiera sido mi vida sin esa ayuda valiosa de los abuelos .... nada que se sigan cuidando todos nuestros abuelos para que lleguen a los 120...