ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cuando más esperas algo, suele ralentizarse su llegada; mientras más lo buscas, menos lo encuentras. O peor, te hallas por respuesta un boomerang de incertidumbres, absurdos y justificaciones. Después de todo, lo absurdo y lo injustificable no tienen muchas opciones de credibilidad frente a la lógica de la vida y sus problemas cotidianos.

El pasado domingo me llevó de nuevo ante esa encrucijada de la búsqueda por necesidad y lo irracional por contestación. Eran las 3:10 de la tarde y a esa hora tenía pocas variantes cercanas para encontrar lo que me hacía falta. Con el Sol a punto de horno, llegué hasta el centro comercial de Galerías de Paseo y, sorprendida de ver el acceso principal cerrado, le hice un gesto de “explíqueme que no entiendo” a un empleado en el interior de la tienda. Él, gentil y hasta preocupado, me comentó: “estamos cerrados por inventario”.

Mi instinto de ir por más información —tan propio de cualquier cubano e imprescindible en esta profesión— se vio casi amputado al primer swing. “Es que nosotros cerramos por inventario los terceros domingos de cada mes, pero como este coincidirá con el Día de los Padres” se adelantó, me respondió de tajo. Pregunté entonces por qué cerrar en un horario donde hay pocos establecimientos de su tipo abiertos en las vecindades, por lo que dirigirse a allí no es solo la mejor opción, sino muchas veces La Opción. Entonces él, anticipado y cortés, concluyó: “disculpe, yo soy solo un trabajador”.

La puerta volvió a interponerse entre los de adentro y los de afuera, y yo —junto a otros clientes con las mismas necesidades insatisfechas— me vi en la disyuntiva de la urgencia del momento y terminé absorta por la frustración de la “tolerancia” y resignación involuntarias, las que con frecuencia nos topamos como sociedad y pagamos como individuos.

Lo peor de esa secuencia es lo reiterativo en la palestra social, sin una solución contundente a estas alturas. Quizá porque depende más del respeto a la población, del sentido común y de la cultura de la negociación y los servicios, que de fórmulas exógenas o asignación de recursos. Y lo digo no porque discrepe con que la administración de una entidad decida, merecidísimamente, homenajear a los padres de su colectivo. Eso lo aplaudo a todo volumen. Lo que me indigna es lo habitual de los inventarios por excusa, sin información previa o en un horario inoportuno para quien, en concepto, es su razón de ser: el cliente.

Me preocupa también, que este no es un ejemplo aislado ni eufemístico. Poco tiempo atrás, parecía oírle el cuento a esta historia otra aún más inaudita. Estaba entonces en la farmacia ubicada en el ángulo de 11 y 22, en el Vedado, para comprar el medicamento indicado en el tarjetón de mi esposo, el cual le debía ser administrado muy pronto. Al indagar por el último de la fila, responde una de las trabajadoras que no iba a atender a nadie más “porque iban a cerrar por inventario”. Tras inquirir el porqué de la decisión —a las 11 y algo de la mañana— cuando en una unidad de ese tipo se expenden productos altamente sensibles, me dijo (y no de la mejor manera) que le preguntara a la administradora.
Enseguida pedí verla, pero ante la demora en salir, me dirijo nuevamente a la empleada que había anunciado el cierre. Desde la cola, una vecina se impacienta: “A ver si a usted le responden, periodista”. De repente, mi espera llega a su fin, y quien debía atenderme, sale ahora en señal de solución y me comunica que no me preocupe, pues todo había sido un “malentendido” y la farmacia seguiría abierta.

A quienes la urgencia los llevó con el disgusto y la receta a otro lugar, nadie les rectificó ni reparó en tantas explicaciones. El derecho ciudadano —a estos efectos el del consumidor— está por encima de cualquier profesión, no hace distinciones. Sin embargo, hay quienes le temen más a salir en un periódico que a acumular usuarios insatisfechos.
Si a eso le sumamos par de escenas más o menos similares, ocurridas a diferentes horas en la tienda sita en la intersección de Línea y 12, en el mismo reparto, la lista de pruebas se sigue alimentando.

El problema no tiene fronteras ni discrimina el objeto social del establecimiento. Para hacerle gala a su universalidad aquí, hay historias de todo tipo, unas más desatinadas, otras más folclóricas, aunque la mayoría con la misma falta de pertinencia y casi igual resultado. Con la salvedad de que adquirir una frazada de piso (si bien no era la meta en ninguno de los casos) puede esperar al día siguiente, pero un medicamento para una enfermedad crónica no puede sentarse a expensas de la distensión de la burocracia o de los subterfugios que en ella se escudan.

El día que sepamos emplear el tiempo de cada tarea en lo que es, sin tener que desfasar la atención al cliente por no llevar la contabilidad como se debe —al día—, la bandera de las justificaciones absurdas se quedará sin seguidores y a media asta. El día que alguien se tome el trabajo de velar porque en su pedacito no haya cobija para esta práctica contagiosa, de la invención más que del inventario, habremos superado uno de los mayores enemigos del sector de los servicios en Cuba. Y comentarios como este serán totalmente innecesarios. Hasta que ese momento llegue, no nos queda de otra que seguir denunciándolos.

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María Rafaela dijo:

16

19 de junio de 2016

13:26:17


El problema es q mientras digan ganando un salario fijo no va a importar a nadie si venden o no . No hay cultura de comercio ni en los privados .

oscarac Respondió:


20 de junio de 2016

17:38:05

de acuerdo con lo del salario, tenemos que terminar de adaptar al mismo a los resultados individuales del cumplimiento de las tareas; no sé por que nos ha resultado tan difícil, al parecer imposible esto, pero además hermano hace falta reverdecer la VERGÜENZA....

Jorge 1 dijo:

17

20 de junio de 2016

08:46:01


Esta situación del cierre por inventario,etc, comenzó desde los años 60 y continua haciéndose lo mismo y los funcionarios q dirigen los establecimientos comerciales siempre han mostrado oídos sordos a esta reclamación de los usuarios. Por que no establecen una reglamentación al respecto. Seguramente ningún establecimiento particular en Cuba ni ninguno en el extranjero cierra en horarios comerciales. Por que en Cuba?

omar dijo:

18

20 de junio de 2016

10:13:50


La fata de respeto, con el pueblo es clara, pero mayor es que ningun funcionario responsable de tal situacion, no haya, hasta ahora, dado siquiera una justificacion, insisto, el gobierno debe obligar a los funcionarios responsables de las quejas publicas ( y privadas tambien) a dar respuesta inmediata, sin cantinflear. saludos Omar

Arelis Respondió:


20 de junio de 2016

12:34:41

La falta de respeto que existe en estos centros es muy grande y se maltrata a la población, estás cosas seguiran pasando mientras los directivos y trabajadores no hagan lo que tienen que hacer, los jefes a otros niveles no los del mercado, no, los superiores esos son los primeros responsables por no exigir y cumplir con lo establecido, quien pone los punto sobre la i, y cuándo.

JP Respondió:


22 de junio de 2016

14:38:53

NO, ES QUE LOS FUNCIONARIOS SON INTOCABLES, SI ALGUIEN PAGA LA CULPA SIEMPRE RECAE EN LOS DEPENDIENTES; QUE LO QUE HACEN ES CUMPLIR SIN PODER NI PROTESTAR LO QUE INDICA LA GERENCIA DE LOS COMPLEJOS Y LAS TIENDAS Y ADEMÁS DAR LA CARA, PARA LA GERENCIA DESDE ARRIBA HASTA ABAJO VIVAN LA BUENA VIDA.

oscarac dijo:

19

20 de junio de 2016

17:34:49


A esto súmele los interminables cambios de turnos, que generalmente rebasan 1 hora, para contar unas pocas cajas de cigarro y unas botellas de ron, etc; pero que generalmente no están los administrdores o directivos responsabilizados con los establecimientos. Hace unos meses se me vencía la fecha de pago de la factura telefónica y voy al telepunto de mi provincia, Las Tunas, una hora antes del supuesto horario de cierre y ya no se podía marcar en la cola por que, según ellos con los que estaban ya terminaban el día, pero además de los 6 u 8 taquillas disponibles, ya solo quedaban 2 trabajando por que las restantes se habían ido a "comer" y por supuesto de hay para su casa... nada, tuve que pagar al otro día y por supuesto con recargo.....

jorge monsalve. dijo:

20

20 de junio de 2016

20:16:55


Es cierto York, en el extranjero esta prohibido hacer inventario, o mejor dicho, me parece que nunca lo hacen, es politica de los duen*os no demorar al cliente pero ni un minuto sin atenderlo, SERA porque no quieren perder ni un solo centavo, porque el cliente se va y va al comercio de enfrente, sencillamente y punto.