ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Algunos la hacen por impulsos, porque algo les molesta, por simularse valientes… La percibo en parques, guaguas, coches, en barrios y centros laborales.

Nace de la mente de muchos o todos, porque criticar es inherente al ser humano y hasta saludable, cuando no significa excesos ni “malaleche”.

Alguien me dice que implica conocimiento y responsabilidad, y tiene razón. Sin embargo, eso no significa que esté prohibido decir simplemente “no me gusta”.

El momento, el lugar, la forma y la función social del emisor son determinantes. Suele provocar dolor y baja autoestima, manifestados en llantos y aislamientos.

Con frecuencia, repetimos que debemos ser “críticos y autocríticos”, hasta constituye una especie de elemento para la evaluación en asambleas estudiantiles, y se incluye en avales, con el sonido imaginario de los aplausos en el fondo. Es favorable que en verdad lo seamos, para avanzar y disminuir errores.

Sin embargo, requiere mesura, aunque haya por ahí quien repita “soy tan feo como tan franco”. Siempre recordaré a un compañero de aula que, después de llegar a la beca, lloró durante varios minutos, por la dureza de ciertas expresiones.

Algunos andan siempre con los ojos bien abiertos, para ver, en especial, los “grises”. Entonces apuntan con el dedo y disparan balas verbales, que intentan convertirlo casi todo en negro.

Critican a uno y a otro, a esto y aquello, al jefe y al seleccionado como mejor trabajador…, pero nunca hablan de frente. En las reuniones, “cuchichean” algo al de al lado, y jamás alzan la mano. A veces, hasta mandan papelitos, firmados por Anónimo, un ser indefinible que, con frecuencia, solo quiere dañar.

Juzgar implica un alto grado de subjetividad y, en ocasiones, no conocemos cuántos problemas personales o de otro tipo sufre quien, en determinado momento, es blanco de los disparos de palabras.

Tampoco se trata de asumir personajes de víctimas cada vez que nos señalen. Las deficiencias y otros aspectos mejorables se deben asumir con valor y conciencia, sin pretextos ni máscaras. Hay que decir: “Es cierto”, y lo más importante: caminar hacia la eterna superación. Es preciso que nadie la “coja” contra el emisor, sino contra el problema.

Confirmo: criticar es una actitud favorable para todos, cuando pretende ayudar y empujar hacia el bien individual y colectivo, no destruir ni herir sensibilidades.

Los estudiosos refieren que su origen está en el latín  criticus y constituye una opinión, examen o juicio formulado en relación con una situación, servicio, propuesta, persona u objeto.

Tal vez, usted imagine a una vecina, colega de trabajo o amiga (puede ser del sexo masculino), que emite sus criterios de forma espontánea y parece traer una cuchilla en la lengua, siempre enunciando los defectos de otros. Esas personas casi nunca ven la paja en sus ojos, y no comprenden que su actitud es también reprochable.

Quienes tienen la posibilidad de difundir sus opiniones en publicaciones impresas, por micrófonos, cámaras…, deben ser exigentes con ellos mismos en cuanto a su ética profesional, sin influencias emocionales, aunque resulte bastante difícil.

Deben privilegiar la ecuanimidad y el respeto a lo juzgado y a sus autores. Se recomienda reconocer también lo positivo y fundamentar cada dificultad con argumentos sólidos, sin dogmatismos y conscientes de que expresan sus percepciones y no una verdad absoluta.

Jamás renunciemos a la crítica constructiva. Com­pren­damos que su mejor compañera es la ética, siempre con valor profesional y personal, con espíritu constructivo y deseos de aportar desde la utilidad.

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Roxi dijo:

6

6 de junio de 2016

09:05:08


Hay gente que más que criticar lo que hacen es ofender e intimidar, cuando para ganar respeto esa no es la mejor manera. ojalá todos leyeran este trabajo.

Eri dijo:

7

7 de junio de 2016

19:57:06


Yo creo que cada vez hay menos personas éticas.

fracisco Respondió:


7 de julio de 2016

10:09:39

Aquí, en cuestiones de ética, forista Eri, lo importante no es la "cantidad", lo verdadermente primordial es la "calidad". El Gigante Martí le escribió de una forma magistral: "Cuando hay muy hombres sin decoro, hay hombres que llevan en sí, el decoro de muchos hombres". Sic.

Hamy dijo:

8

8 de junio de 2016

13:39:55


Cuando se habla de crítica, debe haber tolerancia y amor. Lo digo porque me ha pasado con amigos que hemos comenzado una crítica constructiva y hemos terminado rechazándonos porque nos hemos sentido heridos debido a la susceptibilidad, el sentido de que todo gira alrededor de nosotros y la falta de amor hacia el otro.

Filomena dijo:

9

9 de junio de 2016

12:26:41


Que articulo mas perfecto!!! Que joven tan brillante!!! Su texto es magnifico y aun en este tema, es capaz de escribir en un tono que refleja hasta poesia. FELICIDADES!!!!

Maestrte Sheratowm dijo:

10

15 de junio de 2016

10:20:00


Completamente de acuerdo con el articulo, No siempre critica y ética van tomados de la mano, unas veces se critica con tan bellas palabras que se esconde el verdadero sentido y se cae en la auto complacencia y la adulación, otras se usan frases tan degradantes que invalidan la razón y el derecho de quien la hace. En tiempos pasados se valoraba correctamente la critica ( llamada constructiva)y lo agradecía el criticado ,por fuerte que esta fuera. Lamentablemente hoy toda crítica es vista como agresión personal, lo que afecta grandemente el concepto de compañerismo y unidad, estimulando la indolencia y el oportunismo de los detractores de la sociedad.Todo esto ha generado los anónimos y comentarios de pasillos que tan desagradable son , pero la verdad es que en la mayoría de los casos primero se ataca a quien critica , luego al criticado y por ultimo al hecho que genera la crítica, por lo que perduran las causa y los efectos por encima de toda medida aplicada. Solo el respeto al derecho ajeno hace de la critica un instrumento eficaz; hacer lo correcto, con transparencia y sin dobles intenciones, a mas alto nivel social y mayor la responsabilidad ,mas contundente debe ser la crítica , pues mayor es el daño del error o la violación. La critica fuerte y efectiva debe ser respetuosa, transparente y objetiva , sin el empleo de términos o calificativos degradantes u ofensivos, ni insultos o palabras altisonantes, así como la respuesta. Ambas llenan de dignidad a sus actores.