ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Le he visto la cara o la he imaginado. Es bastante rara, la mezcla de muchos rasgos, a veces con labios pintados o con bigotes.

En ocasiones, la visualizo burlona o un poco seria, porque hasta a ella le deben disgustar varias de sus manifestaciones, provocadas en algunos casos por insensibilidades, malas interpretaciones de reglamentos y pereza de quienes privilegian los candados imaginarios, los papeles excesivos y la indiferencia.

Un amigo la define como una especie de virus que muchos adquieren de forma consciente o no y disfrutan hasta que les toca estar del otro lado del buró, hacer un trámite, exigir o suplicar. Otro la asocia a un cuadro de pintura abstracta en el que no entiende casi nada, pero siente incomodidad y hasta deseos de llorar.

La burocracia, “mecanismo organizativo por excelencia, para establecer normas y garantizar su cumplimiento, promover la disciplina, concretar funciones y precisar procesos que satisfagan a los clientes”, camina por nuestras calles y planta bandera en diversos organismos y locales de atención a la población.

¿Quién no ha dado decenas de carreras en busca de una firma y sufrido el “peloteo”?

En ocasiones, uno va de un lugar a otro, pregunta, pide…, y algunos dicen: “esto no es aquí” o “no te puedo ayudar”, casi sin escuchar antes. Al final, la víctima termina frente a la primera puerta donde tocó y, a veces, para colmo, se encuentra alguien poco amable.

Algunos inventan trabas excesivas tras es el escudo del orden, cuando la verdadera razón es la insensibilidad o el miedo a equivocarse. La solución nunca debería ser sacudirse la responsabilidad ni maltratar al necesitado.

Por supuesto, lo enrevesado de los caminos no siempre es culpa de los ejecutantes, aunque algunos llegan a padecer hasta “buromanía”, fase superior caracterizada también por demasiado apego a la oficina.

En ocasiones, las propias disposiciones legales lo hacen más largo y complejo. Frente a usted pudiera estar una persona agradable y dispuesta, pero sin posibilidades de sacarlo del apuro con rapidez, porque no lleva suficientes documentos.

Tal vez, ahora mismo recuerde uno u otro momento, cuando se molestó o se llevó una mano a la cabeza y percibió que ese ser poderoso se negaba a tatuar el cuño en la hoja.

La burocracia siempre será necesaria, en cualquier sociedad, pero con racionalidad. El término fue incluido en el vocabulario político-económico en la primera mitad del siglo XVIII, por el francés Jean-Claude Marie Vicent, quien la definió como una “enfermedad que seriamente intenta obstaculizar nuestros esfuerzos”.

La empatía y la sensibilidad son indispensables. En algunas cuestiones es necesario flexibilizar las normas para simplificar procesos, lo cual exige revisiones profundas y consecuentes con la pretensión de incidir en la satisfacción popular, sin herir la organización.

Ojalá esos rostros raros, a veces indefinibles, y su cargamento de cerraduras, en forma de trámites excesivos o el “no se puede”, disminuyan para bien de todos. Y las personas del otro lado de la puerta, las de la firma, recibieran a los solicitantes siempre con una sonrisa y el deseo de ayudar, conscientes de que mañana podrían estar en su lugar.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Armando dijo:

16

24 de mayo de 2016

09:13:57


¿Pero quièn invento todo eso de los cuños y las interminables planillas y modelos a llenar, acaso no fuè el mismo Estado o los dirigentes podìan inventar a sus anchas tanto papeleo y cuños sin que nadie lo aprobara?. Si eso fuè asì, entonces ¿quièn fiscalizaba el trabajo de estos dirigentes?

Graciela dijo:

17

25 de mayo de 2016

08:42:16


Un análisis y comparacion muy correcto de ese mal necesario, que demos cambiar fundamentalmente en el actuar del ser humano .

alguien dijo:

18

25 de mayo de 2016

09:06:13


Al final es un problema que quedara como los demas, sin solución.

Fernando dijo:

19

25 de mayo de 2016

10:30:14


El nomplusultra del burócrata es creerse que es el "dueño" del tiempo ageno, y por demás "el único dueño", cada día veo más casos de "jefes" que legislan, deciden, "planifican", y aprueban como si fueran dueños del mundo, o como si sus subordinados los tuvieran como únicos jefes (otro problema que para mí es más serio, la falta de una pirámide de trabajo, por lo general, por lo menos en mi entorno, "aquí" soy jefe de fulano o fulana, que a su vez es mi jefe "allí", que a su vez es responsable de otra actividad en la que el jefe es mi subordinado, se crea una maraña tal que no se sabe quien responde a quien, o peor, nadie responde a nadie, o finje que responde), sigo el hilo, cuando esto ocurre, a "la hora de la verdad" comienzan los tropiezo, una persona citada a la misma hora en varios lugares distantes, suspensiones de actividades, replanificaciones, justificaciones, vista gorda, en fin, la "fiesta". El superburócrata no consulta con nadie, solo él tiene la verdad y la razón.

Carlos dijo:

20

25 de mayo de 2016

15:53:52


Como bien plantea una persona en los comentarios, además de la insensibilidad está la corrupción; el burócrata se asume dueño del bien o servicio que presta y siente que se le debe pagar. En México, el burócrata es insensible del contexto social y personal que acota a los que tramitan un servicio, pero se queja cuando está del otro lado del mostrador; esto ha provocado que en la defensa de los derechos laborares y sociales por las contra-reformas impuestas por la oligarquía nacional, el burócrata se haya quedado solo, con luchas aisladas y sin el respaldo del pueblo.