ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

No quise caminar.

Yo era pequeño. Llevaba horas sentado en una silla del jardín infantil. Dice mi madre que tuvo que ir corriendo a recogerme. Que le dijeron que yo estaba enfermo. Y que lloraba mucho. Que decía que no sentía las piernas. Que habían llamado al médico y que el médico no daba con síntomas ni con signos; que me había reconocido, al menos, ya seis o siete veces. Que me había buscado los reflejos en las rodillas. Y que yo, sin embargo, seguía inmóvil.

Así que llegó mi madre. Y me levanté.

Apenas un flashazo tengo de aquella historia. Dice mi madre que fue una estrategia (una de tantas) para irme del círculo.

Que todos los días era una nueva. Porque nunca hubo modo de que yo me adaptara a levantarme con el despertador.

Daba chillidos, mordidas. Me abrazaba a las piernas de mi abuela. Me daban fiebres, vómitos y náu­seas. Dice que hasta mi abuela dejó de trabajar durante un tiempo para cuidarme. Pero que, a la larga, tuvo que incorporarse nuevamente. Y yo también…

El círculo era una casa enorme con un huerto, un tocadiscos, un espantapájaros. Y un cartelón metálico a la entrada que decía Simientes de la Revolución. La hora del almuerzo era también la hora de mis rabias. Faltaba una cocina. Porque un hombre delgado, con bigote, iba puntual a buscar la comida en un carretón grandísimo. Y yo sabía que siempre iba a buscarla al trabajo de mi madre.

Así que a aquellas horas yo terminaba en brazos de una seño que me mimaba, me leía cuentos; ella, después, me daba la comida. Me acostaba en el catre y me revolvía el pelo. Y yo, tranquilo, me quedaba dormido.

A aquella seño me la crucé hace apenas unos días. Me recordó. Yo me puse nostálgico. Me revolvió los pelos y preguntó si terminé la escuela, o si, en algún momento, acabé adaptándome. Me reí mucho. Le dije que mi niño es, ahora, el que da las perretas en el ­círculo. Y que, aunque ya no es ella (porque tampoco es el mismo círculo), también tiene una seño que lo malcría, lo quiere, lo duerme.

Luego dijo que nunca tuvo hijos. Y a mí se me ocurrió la peripecia de decirle que entonces qué era yo.

Se rió mucho.

Fue, sin embargo, una broma sincera. Por­que (aunque luzca medio presuntuoso) las seños, auxiliares y maestras, acaban siendo, a la larga, las madres de muchos niños.

Es cuestión de decoro, de vez en cuando, hacérselos saber.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

walter casco oliveira dijo:

1

21 de abril de 2016

20:12:45


Pintoresca historietita!

yoanka dijo:

2

21 de abril de 2016

23:12:08


felicidades primero porque valoras con ternura aquella revoltosa de pelos que calmo tus agustias, y despues gracias en nombre de las senos que hoy trabajamos y que no recibimos a diario muestras tan sencillas pero tan profundas como la suya, creo que seria oportuno rescatar en funcion de la calidad de la educacion prescolar cubana el prestigio de la educadora de circulo infantil. un vez mas gracias

ktia dijo:

3

22 de abril de 2016

08:50:53


Tengo un pequeño en el círculo infantil. Y pienso igual. Esas seños, auxiliares...cuán valiosas serán cuando cada mañana damos la espalda y dejamos en sus manos lo más preciado de nuestras vidas...

Ariel dijo:

4

22 de abril de 2016

08:59:30


Hola Jesús, su relato me gustó mucho, es sencillo y conmovedor pero revise el uso de la palabra peripecia. No creo que esté bien utilizada. Saludos, Ariel

Baby Respondió:


22 de abril de 2016

11:57:50

Ariel, concuerdo contigo... supongo quiso escribir pericia, vale tu observación, me gustó también el relato, me recordó la etapa de mi niña en el círculo, nunca se adaptó, y las seños tan tiernas siempre, una de ellas tenía un bebé y amamantaba a la mía para que no llorara, te imaginas?

el Pollo Respondió:


25 de abril de 2016

09:53:15

Ustedes tienen algo que hacer? No lo parece. Vean más allá de lo literal en la palabra. Entiendan la semántica de ella y su uso en tal contexto. Para criticar hay que entender y conocer.

Omar Respondió:


3 de mayo de 2016

07:31:58

Antes quiero agradecer Jesús por su trabajo, como siempre nos hace reflexionar y mejorar nuestro comportamiento..sigue así muchacho. Ahora con todo el respeto que merecen Ariel y Baby, desde mi punto de vista la palabra "peripecia" está usada correctamente, según el contexto en que se encuentra, el joven intenta darle un giro a la situación de su antigua "seño", quien lamentablemente no tuvo hijos, con "peripecia" mas que con "pericia" la hace olvidad de su situació y hasta hla hace reír..repito, según lo interpreto, la palabra está usada correctamente, quiero decir además que considero que este muchacho sabe perfectamente lo que escribe, y en caso que estuviera equivocado no considero ético ni educado hacerle la corrección por esta vía. Mucha gracias. Felicidades Jesús.

Manolo dijo:

5

22 de abril de 2016

09:40:30


Muy buena historia. Es cierto que deberíamos preocuparnos por cosas como esas, y agradecer a personas como esas, que nos ayudan a crecer.